11 de mayo de 2015

Luis Vilchez - Poesía Periodística (Parte 5) - Gonzalo Córdoba, músico y poeta popular de Mendoza, Argentina. Un creador que convida

La utopía

Poema dedicado al poeta Gonzalo Córdoba

Esquivando al olvido
sola
perdida en la sangre de los guerrilleros del amor
recuperando sueños
alimentando bocas y esperanzas
amamantando a niños
respirando aire puro
incolora inodora invencible
de noche y de día: caminante
digna
mujer sensual
amor popular
cantadora y contagiadora de solidaridad
leal cuerda loca libre ardiente
perseverante
enemiga del miedo y del olvido
¡te venero!

Poema extraído del libro “Lavar Nanas”, de Luis Vilchez, Libro número uno de la Colección Libros de la Calle, año 2003.


Gonzalo, la poesía y la esperanza

8

porque, árbol, tu madera
nunca morirá
mientras que mi carne
será pasto de las multinacionales

Poema extraído del libro la rama del nido, de Gonzalo Córdoba: editorial “años luz”, colección “jardín de invierno”, año 2014.

A uno la “trashumancia lo convoca”. Y en estos caminos de vientos y de abrazos, viajando, observando, gozando el país y el interior de nuestro San Luis querido, la vida tiene el gusto de presentarnos inmensos seres de luz, que tienen una filosofía de vida similar, quizás, a la que nosotros tenemos. Que buscan algo similar, quizás, a lo que nosotros buscamos. Entonces uno no se siente solo en los caminos de la vida, “hay ángeles del verbo que cantan con la lluvia y que son (en palabras de Eduardo Galeano) como los niños: paganos poetas”. Y esa filosofía de vida los convoca a escribir, a nacer la maravillosa realización de libros con sus propias manos. Ediciones de 3, 30 o 300 libros-libres, da igual, la edición siempre se agota y es maravilloso también observar como prevalecen en el tiempo. Siempre aparecen esos libros cuando más los necesitas. Porque son poetas populares, el barrio, el pueblo los elige. Soplan verdades y no se someten a las garras del sistema opresor. Su peor enemigo (nuestro peor enemigo) es el “capitalismo”… pero se adaptan a él, para resistir. Para no caer en las garras de la automarginación social. Resistir, soñando osadías de pan y de trabajo. Quieren beber agua pura de los ríos. Quieren comer y convidar comida sana. Quieren crecer junto a sus hijos y a su pueblo. Por eso sueñan y construyen paso a paso, la “utopía” de la igualdad social.

Su poesía denuncia la contaminación de los ríos, denuncian la desocupación o el bajo salario de las y los trabajadores. Su palabra camina la marcha y la lucha diaria.

Volviendo al camino, en ese camino conocí a Gonzalo Córdoba. Joven simpático, carismático y hacedor de versos amorosos. He viajado mucho a su ciudad natal y confieso que me he quedado con ganas y sed de conocer obras poéticas jugadas.

Entre mis preferibles esta él. Ojala gocen de su obra, como de su coherencia en la vida. Ojala lean un día sus libros y su blog cultural. Ojala los que escribimos nos contagiemos de su “arte poética”.

Convidamos dos trabajos que realizó a pedido de la Revista Cultural Latinoamericana (Guturalmente hablando) “El Viento”, uno para el año 2012 y otro reciente, donde nos comparte algunos poemas de su último libro: la rama del nido, editorial “años luz”, colección “jardín de invierno”, año 2014.


Pájaros Librería Independiente quiere agradecer a todxs lxs que asistieron. A lxs que se bancaron más de seis horas de poesía. A lxs que llegaron temprano y ...
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Historia del proyecto editorial pan

El proyecto nace en noviembre de 2007, luego de un año y medio de existencia de la revista La rosa de cobre, que alcanzó a sacar 4 números más un demo. Los últimos dos números de la revista estaban compuestos por una carpeta artesanal de cartulina, secciones de opinión escritas por los integrantes y colaboraciones, un dossier de poesía, y un CD interactivo con todo el material en formato digital, más el plus de los poemas de l dossier leídos por sus propios autores. La realización de estas tareas fue la causa de que no pudiera sostenerse en el tiempo. Tres de los integrantes de la revista decidieron dar un paso adelante buscando un formato económico y más sencillo de armar para publicar sus poemas, pero que a su vez permitiera publicar en el futuro otros títulos. Esta es la base de lo que llamamos autogestión solidaria, una forma de buscar uno mismo los recursos para publicar, sin esperar subsidios que coarten la expresión ni aportes privados, y hacer que las ventas de un libro permitan la impresión del siguiente.
Empezamos con una serie de plaquetas: Trigal de Juan Montaño, Los Estados termodinámicos de Gonzalo Córdoba, Los sentimientos del patova de Tomás A y Monoambiente de Cecilia Eraso. Algunas de estas plaquetas se siguen reimprimiendo. Luego comenzamos un colección de poesía de autores latinoamericanos muertos: César Vallejo, Carlos Pezoa Véliz y José Martí. Agregamos a nuestra propuesta la duplicación pirata de algunas películas y documentales que consideramos necesarios en el contexto en que nos movemos. Otros materiales sin precio fijo, gratuitos, para trueque o a colaboración: calcos, poemas, material de divulgación.

En febrero de 2012 hemos sacado nuestra primera Antología poética adhesiva, un libro con calcos de los poemas incluidos. El libro cuenta con poemas de Nora Bruccoleri, Eugenia Segura, Clara Luz Muñiz, Martín Echeverría, Remo Leaño, Javier Piccolo, Luis Vilchez y Juan López, y dibujos originales de Marcos Salas.

Ofrecemos nuestro material en ferias independientes, recitales de poesía, eventos artísticos, plazas, etc. Eventualmente organizamos recitales de poesía y música que sirven para exponer las plaquetas y libros de nuestro proyecto más algunos libros de proyectos hermanos: Zoográfica, Lanzallamas, CILC, y otros.

Tenemos un blog en el que se puede encontrar fotos, textos, invitaciones, una lista importante de enlaces a sitios de interés y una zona de descarga gratuita de nuestro material.


en esta visita el cantautor trasandino nos dejò algunas de sus canciones, registradas en una plaza de ñuñoa. KHN haciendo gestión cultural internacional ya p...
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Poesía de Gonzalo Córdoba

12

acá lo tengo
frente a mí
triste
irrealizado
quizás por eso triste
es de esos artefactos que necesitan de otro
como un regalo mutuo
o sea, frente a mí tengo un artefacto
que necesita realizarse y que siempre vuelve
pero este no se realizó
y está triste
sentado sobre el piso sucio
hoy está pálido
lo veo flácido y sin vida
rechazado
acá lo tengo y qué podría hacer con él
frente a mí está
mira el suelo y balbucea
triste
es como un montón de cenizas
o lo que se presiente bajo un túmulo
carga una indescriptible tristeza
el artefacto irrealizado
peor, rechazado
veo el no rotundo en su frente
el artefacto tiene frente
piernas mochas
dedos que se caen de a uno
como hojas secas
qué tristeza guarda
cuál será su destino
a quién pertenece
este abrazo
rechazado

14

que seguiré caminando la ciudad
aunque al salir del cine
la luna mengüe tras las nubes
y el ruido de las bolsas de nailon
no me deje dormir la yegua
porque uno sabe que no son perros
seguiré caminando
porque no quiero un vidrio
una pantalla fluorescente
para no estar apoltronado en un sillón
cuando vea a una mujer
armar su lecho bajo un alero

la poesía debe ser como el hígado
rabioso y barato
también puede ser
un susurro apacible en el oído de la mujer amada
pero esta noche
al salir del cine
la luna menguaba tras las nubes
y he visto gente acomodarse en las escaleras
de las tiendas del centro
y quise ver perros abriendo bolsas de basura
pero vi familias abalanzarse sobre los contenedores

la poesía debe ser
un reflejo cáustico
no un alarde de erudición
sobre la mitología griega
y debe reflejar las grietas
de un corazón humano
porque aunque uno escriba
sobre el crepitar de las bolsas
el primer día del otoño
bajo una luna menguante
cubierta de nubes
piensa en ese amor rojo
que siempre es una posibilidad

17

una matemática diferente la de los cuerpos
uno más uno es una unidad plural
pero uno en fin
y una ambigüedad que destroza los cerebros
de las universidades
una unidad que busca dividirse en infinitas partes
iguales
y una infinitud que confluye y es unidad
una unidad que tiene la forma de
o nos recuerda
una semilla amarilla
prematuro reflejo del sol
y de esa infinitud que es unidad
también los biólogos están perplejos
también los lógicos y silogistas están chotos
también los astrónomos buscan
en el sistema solar
modelos más simples
para describir en libros

19

leo una e
una x
una p
y grito ¡expectación!
¡esa debe ser!
no
la palabra es exportación
una forma más rentable
de colonizar
doy un paso hacia la cornisa
otro paso
y otro más
pienso ¡salto!
pero no
el cuerpo da otro paso
no caigo
aun hay trecho
lo que importa no es caer
ni la distancia al borde
lo que importa es que esperaba un salto

una voz que llevo guardada
me dice que más vale hacer
que decir que más vale el agua
que el fuego vale más
que a la muerte le cueste llevarnos

21

escribir en una pared
que un ladrillo no es la casa
la casa es de ladrillos

pensar camino al trabajo
que nunca estoy tan individuo
como cuando viajo en colectivo

cuando subo al tercero
que el ánimo va en picada
en el ascensor

que el mate que se toma en compañía
tiene otro sabor y nunca es amargo
o empalaga

30

todo fluye
en las acequias del barrio
los chicos juegan con barquitos
de cáscara de nuez
plastilina
escarbadiente
y papel
el juego consiste en
dejar que el barquito
f l u y a por el cauce
y llegue antes que los otros barcos
a la meta
puerto que ha de definirse previamente
nos querrán hacer creer que
la vida consiste en algo similar
dejar que los años sucedan
movidos por una corriente más fuerte
que nuestros brazos
en la acequia reconozco la pala
en la nuez reconozco el caos creador
en la plastilina reconozco esa masa
que se adapta a cualquier recipiente
reconozco que vivimos como la plastilina
dentro de una cáscara
y que debemos roerla hasta que reviente

surcando las aguas inquietas
llegaron a buen puerto las tres carabelas
y en cada vela la cara
la cara de la muerte roja en forma de cruz
la cruz trajo la muerte la roja
las caras y las velas
desde entonces tenemos trabajo
como tripálium
esos tres palos en que crucificar esclavos
para azotarlos
desde entonces tenemos una lengua común
para realidades diferentes
y tenemos, ay
la voz del conquistador para dar palabras
a nuestra conciencia
cómo decir mentira en quechuay tenemos, ay, la voz del mentiroso para dar palabras a nuestra conciencia
cómo decir asesinos en milcayacy tenemos, ay, la voz del soldado para dar palabras a nuestra conciencia
cómo decir la tierra es nuestra madre en mapuzdungúny tenemos, ay, la voz del saqueador para dar palabras a nuestra conciencia
cómo decir la casa está cautiva en guaraníy tenemos, ay, la voz del invasor para dar palabras a nuestra conciencia

una forma diferente de mirar la tierra
y amarla es sembrar otras semillas
cosechar otros frutos
porque con las carabelas llegó
además de la impudicia y la fiebre voraz
el hábito de la explotación
de la naturaleza por el inhumano
y del ser humano por el inhumano
el inhumano es invisible y se posa
como una nube negra de mal agüero
sobre las cabezas alzadas de la gente libre
que lo mira con terror

31

SÍ POLI NO MONO

"Soy un agregado de lo que ha existido sin mí,
solícito y maduro"

Hugo De Sánctis

hoy te hablo así
en versos rotos
ya veo el futuro nostradamus
un vaso de plástico con una esponja
sabor yerbamate
a la sombra de una máquina de troya metálica
herrumbrosa, oxidada
como el sistema de los jefes: kaputalismo
mayúsculo que te dice sos un engranaje
la unimáquina gira; poli, no encajás
se cambia el engranaje y a p
o
d
r
i
r
t e
en la p e r i f e
r i a
montaña de engranajes que no encajaron
y me pregunto si se puede construir
un amor en teoría, sin contacto
en ausencia
de la misma manera que
un tecnólogo proyecta máquinas
sin tener en cuenta las consecuencias
yo sé que los muñecos de madera sienten
que el carpintero los acaricia
cuando lija su cuerpo

hay gente que quiere otra cosa
en los brazos cansados de arar
y arar
y obrar
y sentir
cansados nunca de abrazar
con el pecho hirviendo de amor
que irradia y se propaga, yo quiero
personas en la tierra, yo quiero
personas de agua, yo quiero
personas en el aire,
personas que transporten el fuego en su vida
les juro que he intentado
con diferentes sistemas lingüísticos
hablar a las máquinas de hierro
les hablé
pero nada me contestaron

no quiero para mí la desgracia del monólogo

entonces pienso en que quizás se deba
usar otra forma de comunicación
como ese caminar
descalzo sobre el pasto
con el que decimos amamos a esta tierra
así como es
salvaje y madura
bella y olorosa
vengo y voy a vos
apoyo mi oreja en el pedregal
para oir la raíz que se estira
ayer fue semilla
hoy se desprende de sí misma
en el intento de ofrecerme un fruto
qué más belleza que ese acto
de ofrendarlo todo y mejor
y con humildad entender
que de no estar en la Tierra
todo seguiría su rumbo y mejor
equilibrado porque donde hay mar
hubo montaña
y donde hay montaña

12

acá lo tengo
frente a mí
triste
irrealizado
quizás por eso triste
es de esos artefactos que necesitan de otro
como un regalo mutuo
o sea, frente a mí tengo un artefacto
que necesita realizarse y que siempre vuelve
pero este no se realizó
y está triste
sentado sobre el piso sucio
hoy está pálido
lo veo flácido y sin vida
rechazado
acá lo tengo y qué podría hacer con él
frente a mí está
mira el suelo y balbucea
triste
es como un montón de cenizas
o lo que se presiente bajo un túmulo
carga una indescriptible tristeza
el artefacto irrealizado
peor, rechazado
veo el no rotundo en su frente
el artefacto tiene frente
piernas mochas
dedos que se caen de a uno
como hojas secas
qué tristeza guarda
cuál será su destino
a quién pertenece
este abrazo
rechazado

14

que seguiré caminando la ciudad
aunque al salir del cine
la luna mengüe tras las nubes
y el ruido de las bolsas de nailon
no me deje dormir la yegua
porque uno sabe que no son perros
seguiré caminando
porque no quiero un vidrio
una pantalla fluorescente
para no estar apoltronado en un sillón
cuando vea a una mujer
armar su lecho bajo un alero

la poesía debe ser como el hígado
rabioso y barato
también puede ser
un susurro apacible en el oído de la mujer amada
pero esta noche
al salir del cine
la luna menguaba tras las nubes
y he visto gente acomodarse en las escaleras
de las tiendas del centro
y quise ver perros abriendo bolsas de basura
pero vi familias abalanzarse sobre los contenedores

la poesía debe ser
un reflejo cáustico
no un alarde de erudición
sobre la mitología griega
y debe reflejar las grietas
de un corazón humano
porque aunque uno escriba
sobre el crepitar de las bolsas
el primer día del otoño
bajo una luna menguante
cubierta de nubes
piensa en ese amor rojo
que siempre es una posibilidad

Fuente:

editorialpan@gmail.com




Luis Vilchez - Poesía Periodística (Parte 4) Gabriel Rosales, poeta popular de La Carolina, San Luis, Argentina. Hermano de “El Viento”

Sequía 

(Dedicado al poeta Gabriel Rosales)

El capitalismo salvaje
es y será el enemigo
de los poetas revolucionarios

¡se escuchan pocas voces!

¡pero hay!

Poema extraído del libro “Como si fuera el fin del mundo”, de Luis Vilchez, Libro número quince de la Colección Libros de la Calle. Año 2013.



Es difícil para mí hablar del Gabi sin dejar a un costado los afectos.

Trataré de convidarles al Rosales poeta, militante, docente, hombre, amigo, soñador. Ese que por el mes de mayo de 2004 conocí en una marcha docente, y que panfleteaba su proclama protesta, en un panfleto cuyo nombre se tituló “El Turno De Los Ofendidos” (suponemos que en homenaje al poeta Roque Dalton, referente); dicho folleto comenzaba a distribuirse regularmente (una o dos veces al mes) en las marchas populares de la “Multisectorial del pueblo” que por ese entonces se realizaban todos los miércoles.

Ese que más de una vez compartió un vino y un poema militante y que en un abrazo de guitarra nos hicimos compadres y que escribió en un fragmento de su poema “Calle Adentro”: “gracias amigos por pisarme el pecho / así tan bellamente / y borrarme las huellas / de los que nos pisan la Esperanza / con sus zapatos nuevos”. Ese es Gabriel Rosales, el que nació en La Carolina, San Luis. El que ama a su pueblo y sueña un mundo mejor.

A continuación convidamos un trabajo sobre Poesía Panfletaria que realizo con el poeta puntano Walter Olguín y va también, algo de su extensa obra literaria.


Programa que trata sobre referentes de la literatura de San Luis
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Poesía Panfletaria

Ecos

será esa belleza nueva,
la belleza que crearán ellos,
esa belleza activa que lo arrastrará todo

Juan L. Ortiz

un grito blanco desde el fondo de nuestra historia
¿nos invita a comprometernos?
el tristísimo cadáver de una esperanza rota
¿nos invita a comprometernos?
ciertas basuras cotidianas
¿nos invitan a comprometernos?
el olvido y la memoria, bestias sagradas
¿nos invita a comprometernos?
ciertas oscuridades que circundan los ojos
¿nos invitan a comprometernos?
esta época de sótanos,
de amor a plazo fijo
de pinchazos, de eje roto,
de paloma mojada
¿nos invita a comprometernos?
este mosquear constante en la ventana o límite
¿nos invita a comprometemos?
pero, ¿cuál es el límite,
el punto exacto donde dejamos de ser eso que fuimos
para
ser otra cosa
o simplemente ser?
¿cuál?

mundo virgen de héroes
este de hoy,
abierto a los huracanes de la belleza,
esta belleza bella de andar buscando
hasta encontramos.


Programa que trata sobre referentes de la literatura de San Luis
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La poesía panfletaria: la promoción de lectura en contexto de lucha social.

Área temática: “La lectura, la escritura y la comunicación oral en la familia y la comunidad.”

I. Contexto de la experiencia y algunas consideraciones

A fines del año 2003 comienza en la provincia de San Luis un proceso de movilización social inédito en su historia reciente. La continuación y profundización de las políticas neoliberales de ajuste y privatización llevadas adelante por el Estado provincial, provocó que a principios del 2004 estallara un conflicto en el que participaron una multiplicidad de sectores de nuestra comunidad. Dicho conflicto se extiende, con menor intensidad y de manera solapada, hasta nuestros días. Las consecuencias concretas de la aplicación de estas políticas de gobierno fueron entre otras: la externación irresponsable de enfermos del hospital psiquiátrico, la amenaza de cierre de las escuelas especiales; el cierre de las instituciones de minoridad y de los hogares de ancianos administrados por congregaciones religiosas, vaciamiento y privatización de Vialidad Provincial; el avasallamiento de la autonomía municipal, intervención autoritaria de las escuelas públicas, derogación del estatuto docente, etc. A esto debe sumarse que poder legislativo y judicial dependen de la familia gobernante enquistada en el poder ejecutivo desde 1983. De todo ello, derivó un conflicto que en su momento más álgido contó con una participación de aproximada de 20.000 personas (mayo del 2004).

En este contexto de movilización surge, a principios del 2004, la experiencia del panfleto de poesía “El Turno de los Ofendidos” que comienza a distribuirse regularmente (una o dos veces al mes) en las marchas que por ese entonces se realizaban todos los miércoles.

El panfleto se constituyó en un vehículo que nos permitió:

 En primera instancia, compartir con quienes marchaban (cada tirada era de 250 ejemplares) la lectura de un conjunto de poetas que a nuestro criterio asumieron desde su obra el compromiso con la poesía y los procesos de transformación político-social.

La lectura de estos poetas en el contexto de las marchas la hicimos intentando resignificar el término poesía panfletaria, mediante el cual tradicionalmente se etiquetaba ( o etiqueta) peyorativamente a estos escritores que ponían “por encima o a la par de su arte” sus opciones políticas.

La distribución de este panfleto generó, en el mismo contexto de las marchas y fuera de este, una pequeña comunidad de lectores. En la actualidad este panfleto se sigue editando, ya con menos frecuencia, y va por su número 20.

 Otra cuestión importante que nos posibilitó el panfleto fue la oportunidad de generar un espacio de escritura. Comenzamos escribiendo en el panfleto solo dos compañeros y a medida que se fueron sucediendo los números se plegaron a la propuesta otros marchistas a publicar sus textos, alrededor de 15 escritores locales (algunos de los cuales se constituyeron como tales en ese momento) publicaron sus poemas en el panfleto.

La escritura desplegada en los diversos poemas del panfleto, y más allá de la valoración literaria que se haga de ella, tendía en la mayoría de los casos a reelaborar diferentes experiencias vividas en el transcurso de las movilizaciones (miedo a la represión, conflictos con los beneficiarios del plan de inclusión, experiencias de las asambleas, etc.) aportando nuevos sentidos para pensar y recrear lo vivido en el proceso de lucha.

 Los puntos mencionados anteriormente acerca de nuestra experiencia nos llevaron a considerar al panfleto de poesía “El turno de los Ofendidos” como una praxis que posibilitó una apertura hacia nuevas experiencias colectivas. A partir de la participación en el panfleto se constituyó el grupo “Poetas de la Marcha”. También se conformó el grupo “Revistas Callejeras” donde confluyeron diversas experiencias político–culturales cuyo denominador común fue expresarse a través de la escritura por un cambio social.

II. Poesía Autoconvocada. Reflexiones acerca de las palabras prestadas.

En nuestra Universidad se repartían panfletos invitando a las marchas. Se nos ocurrió hacer un panfleto de poesía, que si a nadie le interesaba, al menos cumpliera con el propósito de convocar a la marcha. Lo diferente era el lugar desde dónde estábamos convocando: desde la palabra poética.

El “Turno de los ofendidos” fue el título que elegimos para el panfleto. Era una forma de “homenajear” a Roque Dalton que tiene un libro que llamado “El turno del ofendido” (1962). Pero este homenaje era en realidad un hacer presente no sólo a Dalton, sino a toda una tradición poética: aquella que ha estado vinculada con la emancipación social y política de los sectores populares. En ese primer número además de nuestros poemas, publicamos textos de Ernesto Cardenal, Leonel Rugama y Roberto Santoro.

Intuitivamente comprendíamos que la posibilidad de vivir en poesía, como dice el poeta puntano Antonio Esteban Agüero, resulta incompatible con las diversas situaciones de opresión social, económica, política, cultural, de género, etc., ya que estas situaciones impiden a los hombres y mujeres desarrollar plenamente su humanidad. Eran intuiciones. Nuestra reflexión acerca de qué era la poesía y especialmente esto que llamamos poesía panfletaria empezó a tomar claridad mucho más adelante.

Recién en el panfleto número 7, cinco meses después del primero, escribimos en la editorial algo al respecto:

“La Poesía Panfletaria es una búsqueda individual y colectiva de la belleza en y desde la lucha concreta; es una búsqueda constante de la unión entre la ética y la estética, entre la poética y la política. La Poesía Panfletaria no tiene miedo de reivindicar y reinventar el panfleto político como potente y necesario lugar de la belleza .La Poesía Panfletaria es la afirmación de que es posible pensar la vida misma como práctica poética. La Poesía Panfletaria afirma que no hay revolución posible sin tradición y creación.”

El primer panfleto apareció apenas iniciadas las primeras movilizaciones, en marzo del 2004. Tenía un subtítulo que enunciaba “aparece cuando hay marcha.”

La primer editorial de nuestro panfleto fue “prestada”. Utilizamos la editorial de la revista “El barrilete” de Roberto Santoro, redactada en diciembre de 1963. Tomar prestada esta editorial fue como tomar prestada una identidad. A través de esta editorial nos presentamos como sujetos de palabra. De palabra ahora-nuevamente en la calle. Y con esa identidad prestada queríamos diferenciarnos de los “zorros grises de la poesía”, como los llama Santoro, pero también de los que llamamos, y más adelante explicaremos porque, zorros grises de la política. La editorial era la siguiente:

“Nos los representantes de la poesía Argentina, cansados de tantos humanoides, y en la certeza de que si queda alguien afuera se incorporara de todas formas a nosotros, Invocando el trabajo, fuente de toda razón y justicia; ordenados según peso y medida, por orden alfabético y por vocación que no es vacación como creen muchos y a los cuales llamamos zorros grises de la poesía, decretamos el estado de sitio a la mufa circulante, a la revolución de bolsillo, al amor a transistores, a los municipales vedettes de la literatura, a los propagadores del concubinato moral, a los roñosos trepadores, en fin a todos aquellos que habitan inodoros y venden su corazón a los rotograbados. Comemos seis kilos de carne por día, Baudelaire nos guiña un ojo, no somos teóricos por eso trabajamos, trabajamos, trabajamos.”

Tanto la editorial prestada, como el subtítulo propusieron una lectura. Posicionaron al emisor, pero también ensayaron un sentido de lectura para ese lector a medias desprevenido que en ese entonces marchaba a nuestro lado.

Nos parece interesante reflexionar sobre este “sentido de lectura” propuesto porque consideramos que siempre como “promotores de lectura”, y en este caso particular de poesía, nuestra práctica se desarrolla en base a ciertas concepciones o identidades construidas y por esta razón, al igual que toda práctica social, creemos que la promoción de la lectura está lejos de la neutralidad política, el tema está en si somos conscientes, ingenuos, o astutos ingenuos como los llama Freire a quienes desarrollan prácticas sociales “ascépticas” escudados en una supuesta neutralidad valorativa.

En este sentido podemos afirmar que nuestras intencionalidades como promotores, el contexto en el que desarrollamos nuestra tarea y el material de lectura ofrecido a la bienaventuranza del lector implican necesariamente la asunción de una profunda identidad política para nuestra práctica, más adelante aclararemos cual es la connotación específica que le damos al concepto de política.

III. El día que la poesía llegó al palco

Simultáneamente a nuestra aparición en la marcha, comenzaron a circular otras publicaciones elaboradas por grupos de jóvenes independientes: la revista de reflexión política “El Desakatao” y la revista de poesía “Pase y sírvase”.

La marcha se convirtió en el espacio de encuentro de estos grupos. Los poemas publicados por un grupo comenzaron a aparecer en la publicación de los otros. Así fue que decidimos juntarnos y dar lugar a un nuevo espacio que posibilitó el diálogo entre las diferentes experiencias y que se llamó “Revistas Callejeras”. Al principio los propósitos de este encuentro era trabajar colectivamente para financiar las publicaciones y realizar intervenciones artísticas y culturales que aportaran a la lucha contra el gobierno. Lo de la financiación no funcionó, pero respecto de las intervenciones se dieron cuestiones interesantes, especialmente en lo concerniente a la lectura de poesía.

A continuación relatamos una de estas intervenciones que nos resultó especialmente significativa.

Al gobernador de la provincia de San Luis, se lo apoda maliciosamente “tiburón blanco”. ¿Por qué? “porque se come a los hombres”, según la explicación popular. Se trata de una broma homofóbica. Con las Revistas Callejeras retomamos este apodo para realizar la siguiente “performance”:

Nos pusimos de acuerdo en hacer con papeles y alambre un tiburón gigante para llevarlo a la marcha y quemarlo al finalizar el acto. La quema tenía que realizarse en simultáneo con la lectura del poema “Tiburonicidio” publicado en el panfleto nº 9 en Septiembre de ese año. Este poema era de nuestra autoría y estaba inspirado en el libro de Pablo Neruda “Incitación al Nixonicidio y alabanza de la Revolución Chilena”.

La aparición del tiburón blanco en la marcha generó al principio sorpresa y luego la adhesión de los marchistas. Se trataba un forma inédita de protesta, donde de alguna manera aparecía materializado “un decir” popular pícaro y contestatario. Fue una risa. Un tiburón gigante atravesando el centro de una provincia serrana. Un tiburón entre cientos de personas marchando. Y en medio de esa perplejidad graciosa, un grupo de escritores-marchistas repartían panfletos de poesía a otros lectores-marchistas y a cualquier transeúnte desprevenido.

La dirigencia de la marcha, que sabía de nuestra intervención, nos invitó a subir al palco a leer el poema mientras se quemaba el muñeco. Fue una lectura escuchada con entusiasmo. Un silencio ruidoso dispuesto a la escucha del poema. Y luego el aplauso de todos los presentes y los gritos de la multitud que se reconoce en la palabra.

Fue un montaje. Un montaje escenográfico que preparó la escucha.

Acá es dónde la lectura de poemas ante una multitud convocada de antemano para la realización de una acción política entró de lleno en el ámbito de las relaciones de poder.
Cuando las marchas eran numerosas el palco era un espacio que los dirigentes de las distintas organizaciones se disputaron. Tal fue la magnitud de esta disputa, que se decidió para cada marcha elaborar un discurso único que fuera leído por un representante de la Multisectorial elegido para la ocasión.

El palco era el espacio del reconocimiento político de un grupo o un sector social. Era el espacio que permitía afirmar o multiplicar el capital político o social de un grupo. ¿Y ese lector de poesía ahí? ¿Qué hace? ¿Busca un cargo? ¿Está al servicio de la Multisectorial? ¿Busca un lugar en la corte como Virgilio? ¿Está al servicio de la revolución como Bretón?

Subir al palco a leer. Esa acción puso en riesgo a la poesía misma. El riesgo es caer en la lógica de la toma del poder. Lógica de la cual participaron y no pudieron –ni quisieron- escapar las distintas agrupaciones. Es la lógica que terminó desgarrando la movilización social.

Una lógica que afirma que el fin en última instancia es la toma del poder político materializado en el aparato estatal, y que todo lo demás son medios e instrumentos que solo valen en tanto contribuyen a ese fin último. Individuos, luchas, arte, lecturas se convierten en medios de un fin que les es ajeno.

Desde esa concepción política la palabra poética en el palco corre el riesgo de negarse a si misma. Corre el riesgo de volverse panfletaria. Panfletaria, ahora sí en el sentido miserable. La palabra como instrumento de un fin predeterminado. De un objeto inmediato. La poesía panfletaria miserable instrumentaliza el acto de leer. Hace de la lectura una poiesis, una técnica al servicio de algo que le es extraño. Se trata entonces de una literatura al servicio de un programa político-social que instrumentaliza la práctica política, que hace de los sujetos objetos de movimientos estratégicos, de la misma forma que el capitalismo hace de los sujetos “recursos humanos”, es decir, mercancía intercambiable.

Sin duda que las Revistas Callejeras disputamos algo con los partidos políticos tradicionales, con los gremios y las asociaciones civiles presentes en la marcha, pero no era el palco. No era el palco tal como ellos lo conciben, no era el poder entendido como dominación, sino que intentábamos, en la medida de nuestra conciencia e ingenuidad, afirmar otra lógica, otra forma de hacer política y por lo tanto otra forma de leer.

En este sentido y desde esta lógica de poder coincidimos con John Holloway cuando plantea que “Para empezar a cambiar el mundo sin tomar el poder, hay que hacer una distinción entre el poder-hacer (potentia) y el poder-sobre (potestas). Cualquier intento de cambiar la sociedad involucra el hacer, la actividad. El hacer, a su vez, implica que tenemos la capacidad de hacer, el poder-hacer (...) este poder-hacer es siempre social, es siempre parte del flujo social del hacer. Nuestra capacidad de hacer es producto del hacer de los otros y crea las condiciones para el hacer futuro de otros. Es imposible imaginar un hacer que no esté integrado de una u otra forma al hacer de otros, en el presente, el pasado o el futuro.”

Queremos, intuimos, sospechamos (aunque nunca podremos saberlo con certeza) que ese que escuchó el poema y los demás poemas que en otras ocasiones volvimos a leer, haya comprendido que para hacer caer a este gobierno hacen falta también hacer-nacer nuevas palabras, hacer-nacer nuevas prácticas políticas. Y más allá de esto esperamos y en esto cosiste nuestra convicción más firme, que alguno de los dos mil que escucharon el poema, se haya sentido interpelado en lo más profundo de sí mismo. Esta interpelación, esta perturbación que, creemos, genera la palabra poética no se resuelve con la toma del poder, sino solamente se tramita en la construcción de un sentido de existencia. Y este sentido posible, creemos, solo se nos presenta en la vivencia estética mundo.

IV. La marcha como espacio social de lectura y la constitución de una comunidad de lectores de poesía

Consideramos que las movilizaciones que se produjeron en nuestra provincia se constituyeron en un espacio social de lectura. En ellas circulaban panfletos, periódicos, denuncias, discursos, etc. Pero si bien la coexistencia de todos estos soportes de lectura y su lectura en la calle nos permite hablar de un “espacio social de lectura”, creemos necesario identificar al interior de este lo que hemos dado a llamar “comunidad de lectores de poesía”, concepto que nos llevará a desarrollar las regularidades específicas que se dieron con “El turno...” y que hicieron posible, creemos nosotros, la constitución de esta comunidad.

Llamamos Comunidad de Lectores de Poesía al “conjunto de sujetos que comparten un soporte de lectura en un contexto socio – político específico, con una plataforma de sentidos en común y durante un período de tiempo determinado”.

 Los sujetos: identificar los sujetos de esta comunidad es identificar quienes son los posibles lectores. En este caso fueron las personas de los diferentes sectores movilizados: maestros de las escuelas públicas y privadas, empleados municipales, empleados de vialidad, “laicos autoconvocados”, coordinadoras de padres, centros de estudiantes, empleados públicos autoconvocados, partidos políticos, asociaciones civiles, etc. Un total de 64 organizaciones fueron las que convocaron a las marchas, además de los que se movilizaron espontáneamente. Se trataba de una comunidad heterogénea de lectores.

 Soporte textual: Las características del espacio social de lectura en el que desarrollamos nuestra práctica determinó en gran medida el soporte textual de cuál nos valdríamos para realizar las tareas de promoción de la lectura En este sentido podemos decir que, tanto el espacio físico (la calle) como la estrategia de lucha elegida (la marcha) influyeron directamente en que esta comunidad de lectores de poesía se constituyera en torno a un panfleto como medio material de comunicación.

 Plataforma de sentidos: cuando hablamos de plataforma de sentidos que hacen posible un tipo particular de lectura nos estamos refiriendo a los supuestos básicos que articulan las diferentes prácticas sociales que en este espacio se desarrollan. Este sentido compartido tiene que ver con la pregunta por los fines últimos que orientan la acción. En este contexto la plataforma de sentido está dada por la centralidad de lo político y lo social como significaciones articuladoras de las diferentes prácticas sociales. La marcha logró articular, al menos por un tiempo, las diferentes concepciones de vida, ideológicas, políticas, que a largo plazo corresponden a proyectos incompatibles, y que sin embargo probablemente por la coyuntura lograron establecer un acuerdo.

Los panfletos de poesía, como no puede ser de otra manera, comparten esta plataforma de sentido, pero a su vez, guardan ciertas especificidades características del discurso poético. En este punto queremos hacer alusión al aporte específico que el texto poético realiza a la constitución de esta comunidad de lectora. La característica particular de este tipo de textos, que lo diferencian de los géneros no literarios, reside en la multiplicidad de sentidos que posibilita el ejercicio de su lectura. El sentido no esta preestablecido claramente en el mensaje (como sería en el contexto de la marcha un discurso político por ejemplo) sino que es una construcción entre el texto y el lector, el poema es resignificando desde la experiencia del lector, el lector es interpelado en su experiencia íntima por el poema; pero esta operación de lectura al darse en un contexto particular con la plataforma de sentidos antes mencionada acota o restringe las lecturas posibles del poema, en este caso la lectura se realiza desde una predominancia de los sentidos políticos, pero estos, al mismo tiempo y en una relación dialéctica, son formados, deformados y transformados por el poema.

 Período de tiempo: La comunidad de lectores para constituirse como tal necesita de una continuidad en el tiempo, de una cierta regularidad. Los panfletos fueron repartidos desde Marzo del 2004 hasta febrero del 2005 con una frecuencia promedio de dos por mes, y creemos que esta frecuencia aportó a la consolidación de un vínculo entre lectores y escritores. Para justificar esta conclusión nos basamos en lo observado en el transcurso de las marchas, donde mientras la gente caminaba leía los poemas, las devoluciones orales que nos hacían de los mismos, los correos electrónicos aportando textos y/o comentarios, etc.

La regularidad no se dio solamente porque nosotros sacábamos los panfletos, sino también porque las marchas contra el gobierno fueron también constantes. Los distintos sectores confluyeron en un mismo escenario y con ciertos objetivos generales que los unían. Se puede decir también que la marcha constituyó a un espacio d consolidación de un “sujeto colectivo político” que encarno lo que en ese momento se llamó La Multisectorial. Este colectivo antes no existía antes, se constituyó ahí mismo. Entonces, la comunidad de lectores poesía se da en relación estrecha con la constitución del colectivo político y el espacio social de lectura del cual forma parte.

V. Conclusiones

En el desarrollo de estas reflexiones hemos recurrido a palabras que por lo general se mantienen ajenas a las prácticas de promoción de lectura: poder, política, poder-hacer, marcha, panfleto, etc. y es que nuestra intencionalidad en un principio no fue propiamente la “promoción de lectura” sino que fue otra: invitar a la marcha y a la vez compartir con los marchistas los poetas que nos movilizan a luchar por un mundo más justo. Y en ese invitar y compartir para luchar es que aconteció la promoción de lectura. Sostenemos con Paulo Freire que cuando hay continuidad entre la lectura de la palabra escrita y la lectura del mundo ocurre, tiene lugar esa práctica profunda que es la lectura de la palabra-mundo. Lectura de la palabra mundo que es también acción sobre el mundo, acción que genera nuevos sentidos. ¿Nuevos contratos sociales de lectura?

Pero, en el caso específico de la palabra poética, rica en significados y connotaciones diversas ¿Cómo puede haber contrato de lectura si no hay nada que cumplir, si un lector puede abandonar su lectura definitivamente sin culpa ni cargo?

Nos hacemos estas preguntas cuando volvemos a mirar esa primera editorial que comienza “Nos los representantes de la poesía argentina...” y vemos que en ese momento Roberto Santoro recrea, resignifica ese contrato social que constituye a los hombres en sujetos de ley, en sujetos de derecho. Y cuando el poeta resignifica la norma ¿qué hace? ¿Transgrede la ley? ¿La ofende?

Probablemente crea sentidos de ley. De una ley que nadie puede hacer cumplir por la fuerza, una ley sin artículos claros, de mandatos que son un misterio. Se trata de otra forma de instituir la vida.

Regular la vida, en eso consiste la política. Pero soñarla, recrearla, buscarla, asumirla con el pensamiento y el cuerpo, con la conciencia y la inconsciencia es tarea de la poesía. Ambas praxis, poética y política, hacen de nuestra vida biológica una vida humanizada.

De ahí que para pensar la promoción de lectura o mejor, la promoción de nuevos contratos de lectura, sea necesario, pensar nuevos contratos sociales. Si aspiramos a conformar mediante nuestras prácticas de promoción una comunidad de lectores, de profundos lectores del mundo y de la palabra escrita, entonces también debemos conformar una comunidad de iguales, sólo diferentes en cuanto al carácter de “signos indescifrables”.

Recorrido ya un camino nos preguntamos ¿Qué sentidos provocó leer poesía en el contexto de una marcha? ¿La vida poética puede ser un proyecto social, una nueva forma de regular las relaciones sociales?

Seguramente muchos de los sentidos que provocó el panfleto “El turno de los ofendidos” fueron articulados por los lectores con la centralidad de la plataforma de sentidos más amplia de ese momento. Pero a su vez, sospechamos, estos sentidos generales deben haber sido resignificados por la palabra poética. Y en este caso la experiencia de lectura de poesía no se cierra ni se acaba en la inmediatez de la urgencia política, sino que continúa más allá de ella.

El panfleto de poesía sin duda fue leído en clave política, y en esta lectura se alentó al logro de un objetivo concreto: que caiga el gobierno, pero también se da que la acción política es poetizada, y entonces la trasciende, o mejor, la profundiza, porque la lleva hasta el plano donde lo que está en juego es la condición humana. En ese caso, lo que está en juego no es que caiga tal gobierno, sino el de construir una existencia humana más plena.

Título: La poesía panfletaria: la promoción de lectura en contexto de lucha social.

Resumen

Durante el año 2004 en la ciudad San Luis se desarrolló un proceso de movilización de los distintos sectores sociales contra las políticas neoliberales implementadas desde el Estado provincial.

En este contexto de lucha se concretó una iniciativa de promoción de lectura de textos poéticos: el panfleto de poesía “El turno de los Ofendidos”, que retomó la tradición de la poesía militante latinoamericana y de ciertos autores universales cuya escritura estuvo comprometida con los movimientos de emancipación popular.

Estos panfletos que fueron repartidos gratuitamente en las marchas multitudinarias del 2004, lograron establecer una comunidad de lectores que fueron integrando a su práctica política la experiencia estética de leer de poesía.

La difusión constante y sistemática de estos panfletos fue generando al interior de la marcha un espacio de “socialización de la palabra poética” a partir de ciertas manifestaciones concretas: la producción de textos elaborados por los propios “marchistas”, la lectura en voz alta durante las movilizaciones, la edición independiente de libros y revistas de producción individual y colectiva de autores cuya palabra aparece entramada con el proceso de movilización social.

Poesía de Gabriel Rosales

Poema

cuando la luz no es una opción
y la oscuridad una promesa fértil
llega el Poema como otra primavera
sobre la piel del mundo
ahí donde el olvido no es posible
donde la ceguera es epidemia entre los vivos
aparece él sin que lo llamen
bandera de humo
pájaro absurdo
caballo desbocado
empujando sin fe sin esperanza
el carro de la vida
rey Mago Pobre
obsequiando las únicas las últimas
palabras que no empalabran
pequeñas iluminaciones
que tienden sus redes de Misterio
sobre el miedo del mundo.

Poeta

de realidad hace palabras
de palabras realidades
imposible ladrón
de lo que fue
peregrino desnudo
de una fe inútil
péndulo loco
buscando lo Sagrado en cualquier parte.

Calle adentro

caminados por las Calles
que supimos andar o desandar
somos un pedacito de tierra apisonada
en el polvo del tiempo
gracias Amigos por pisarme el pecho
así tan bellamente
y borrarme las huellas
de los que nos pisan la Esperanza
con sus zapatos nuevos
y ya que estamos en la misma senda
ustedes que saben de amor y desamor
¿dónde está la huella de la que se fue,
la de los pies livianos como el azúcar?
y díganme compadres
¿han de venirme otros pies que marquen con su ritmo
alguna nueva danza?
¿acaso somos la definitiva espera
de alguna huella nueva?
¿somos, fatalmente, las huellas que nunca nos rozaron?
no hace falta que contesten
sé que los amigos no ofrecen respuestas pero escuchan preguntas
gracias Compañeros por dejarme su huella
por cruzarse en el rumbo de mi vida,
de los que Andan a la Par
han de ser
los caminos del porvenir.

Fuente

- Revista Cultural Latinoamericana (Guturalmente hablando) El Viento www.revistaculturalelviento.blogspot.com.ar

- www.luisvilchezpoeta.blogspot.com.ar

- Panfleto del Turno de los Ofendidos

- La poesía panfletaria: la promoción de lectura en contexto de lucha social Gabriel Rosales y Walter Olguín

Poesía Periodística (Parte 3) Poema dedicado a Ana María “Loli” Ponce

    POESÍA 
“...en la lucha social también por la semilla
     se llega al fruto
al árbol
al infinito bosque que el viento hará cantar…”
Roque Dalton

¿Cómo llegamos a acariciar
la lluvia del enero?
¿cuántos pies se necesitan
para llegar a la cuna de tus pechos de agua?
hoy pongo la semilla
te doy el don que la palabra brota en mi garganta
y llego al fruto
al árbol
como Roque
soy infinito como la mirada de aquel niño que fui
y aun me tiene
camino despacio
por un país insano
busco el poema exacto
que me lleve a ser pájaro
y construyo como un nido del hornero
las palabras que matan al olvido
así
la música camina por los árboles
y el aroma que nace de las flores
penetra en mi
es cierto mi amor:
la poesía es el infinito bosque de palabras

Poema extraído del libro “Como si fuera el fin del mundo”, Luis Vilchez, Ediciones “Libros de la calle”, año 2013.



Ana María Ponce, nació en San Luis en 1952. Comenzó su militancia en la Juventud Peronista y allí conoció a su marido, Godoberto Luis Fernández, quien fue detenido-desaparecido antes que ella. La pareja tuvo un hijo, Luis Andrés. La Loli estudió en la Escuela Normal de su provincia natal, y en la Universidad Nacional de La Plata cursó Historia y Literatura en la Facultad de Humanidades. Detenida en 1977 por fuerzas de la Marina es trasladada a la ESMA. Sus poemas, escritos en cautiverio, se conocen porque la poeta los había entregado a una compañera de detención, sobreviviente de este centro de exterminio. Su verso es llano, de metáfora precisa, como si se pudiera palpar, donde en medio de la angustia que trasuntan, siempre permanece -y pone en valor- la esperanza de la libertad como máxima aspiración humana.

Testimonio

“He surgido muchas veces / desde el fondo de las estrellas derrotadas”

En la pared del cuarto del sótano de la ESMA, la Loli había pegado un poema, al lado tenía la foto de su hijo.

Aún espero

Aún espero que el silencio me devuelva
tu voz,
que la sombra me entregue
tu cuerpo,
que el aire me haga
respirarte,
que esta muerte demorada
me de tu vida.
Que la lluvia enfríe
mi cuerpo
para sentir tu calor
de nuevo.
Que la noche te traiga
para amarme.
Que mis palabras te enciendan
los ojos.
Que mis pensamientos te busquen
donde estuviste
y ya no estás.
Que el tiempo se mude de planeta
para quedarnos los dos
como antes.
Que haya una esperanza,
eso es lo que quiero
en definitiva decir,
que quedó algo para decirme
que estás vivo.
Pero no estás.

Cuando el guardia de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) le dijo que Rubén “Delfín” Chamorro la quería ver, Ana María Ponce (“la Loli”) supo que la iban a matar. Se las arregló para encontrarse en el sótano con Graciela Daleo y sacar del armario un sobre naranja. “Guárdalos”, le dijo. Eran los poemas que había escrito durante su cautiverio. Quince años después, Luis Andrés Macagno Fernández se decidió a pedirle a su abuela que le mostrara aquellos papeles que conservaba como un tesoro. La mujer siempre le había dicho que estaban allí para él, para cuando se sintiera preparado para verlos. Luis no encuentra las palabras para explicar lo que le pasó en el momento en que leyó por primera vez esos versos. Pero cada vez que los repasa se sacude por dentro.

En la pared del cuartito del sótano de la ESMA la Loli había pegado un poema. “He resurgido muchas veces/ desde el fondo de las estrellas derrotadas”. Al lado tenía la foto de su hijo. La atormentaba no saber qué había pasado con él. Luis (Piri, por Pirincho, apodo que debe a los rulos que lo caracterizaron desde chico) estaba con ella cuando la secuestraron en el zoológico. Fue el 18 de julio de 1977 y Luis, que cumplía dos años ese día, había logrado pasar poco antes a manos de otra compañera. Su papá, Godoberto Luis Fernández, había desaparecido el 11 de enero de ese año y el Piri fue a vivir a una casa en Las Flores, con amigos de sus padres, y después a San Luis, con su abuela Elba.

Mientras estuvo cautiva en la ESMA, La Loli buscó un escape, una forma de resistir al horror que la rodeaba. Y escribió.

“Quiero saber cómo se ve el mundo/ me olvidé de su forma/ de su insaciable boca/ de sus destructoras manos/ me olvidé de la noche y el día/ me olvidé de las calles recorridas” (...) “y estoy, a pesar de todo esto/ a pesar de no creerlo/ estoy juntando unas palabras/ unas infieles palabras/ que me dejen recordar/ cómo podría verse el mundo”, dice uno de sus poemas.

Daleo conoció a la Loli en la ESMA. Cuando a ella la secuestraron, Ana María ya estaba allí y ya escribía. Ambas trabajaban en el sótano tipeando papeles en las viejas máquinas Lexington Olivetti o en una Composer, antecesora de la computadora.

El lunes de carnaval de 1978 Daleo recibió un mensaje de su compañera: que inventara una excusa para encontrarse con ella en el sótano. Era urgente. “No recuerdo cómo, pero logré que me bajaran. Me contó que Federico -el represor oficial de la policía Roberto González- le había dicho que la iban a llevar con Chamorro, el director de la ESMA, quien, en última instancia, levantaba o bajaba el pulgar de la muerte y la vida. Esa vida que en los planteles del grupo de tareas debía ser una forma de muerte, sólo que leída en un espejo”, recordó Daleo.

Según el policía, Chamorro quería que Loli diera una conferencia de prensa en la que dijera que estaba arrepentida de haber sido montonera. Para ambas era raro que el mensaje llegara a través de un simple “operativo”. “Se abrió la puerta del sótano, siempre su ruido de cerrojo. El Pedro Cacho anunció Loli, prepárese que va para La Plata”. Ya no era ver al Delfín. No hubo palabras que dijeran lo que había que decir. La Loli abrió el armario del cuartito del sótano, sacó un canasto y se lo colgó al hombro. Antes, agarró un sobre color naranja. ‘Guárdalos’, me dijo. El Pedro Cacho se la llevó”, relató su compañera.

Parte de esta historia apareció en 1998 en el diario Pagina 12, en una contratapa escrita por Juan Gelman. El relato contribuyó a que Piri se animara a saber más sobre sus padres. Para Luis no fue fácil crecer en San Luis. Lo envolvía el clima de pueblo chico y las miradas de los otros, que a veces lo hacían sentir diferente, raro o depositario de lástima. En el jardín tuvo que convivir con los nietos del dictador Jorge Rafael Videla. En una ocasión, el amigo de su abuela que lo pasaba a buscar todos los días por el lugar se demoró. Frente a la casa de Elba estacionó un Falcon Verde y la mujer se sintió descubierta. Pero no era más (ni menos) que la familia Videla y su custodia trayendo al niño.

Saldar una deuda

A pesar de que Ana María escribía desde chica, los poemas rescatados por Daleo de la ESMA son los únicos que sobrevivieron. El resto fue quemado junto con libros y documentos por miedo a los militares. La edición de los versos de Piri fue publicada en Buenos Aires, el 24 de marzo de 2004.

Dice su hijo: “fue como saldar una deuda”: “Que estén publicados me hace sentir orgulloso, porque más allá de que los haya escrito mi mamá, son muy buenos y hablan de la esperanza y las ganas de vivir”.

Narrativa

Empecé a caminar despacio. Moviendo mis piernas lentamente. Primero una, luego la otra, tratando de perder ese ritmo cansado y de pasos cortos que adquirí con tanto tiempo de llevar cadenas. Me sentía liviana, pero cuando quise caminar rápido un mareo me obligó a descansar hasta que mi pulso se normalizó.

Qué grande me parecían los espacios. Que anchas las calles. Los automóviles se movían rítmicamente: rojo detenerse; verde en marcha, yo como una sonámbula los veía pasar y una especie de temor me invadía; tanto tiempo sin verlos, sin sentir el hermoso ruido de los motores, sin respirar el penetrante olor de los gases de los escapes. Era como una fascinación. Respiraba profundo, una, dos, tres veces, para que ese aire (que dicen contaminado y sucio) me llenara los pulmones, y me sofocara.

La tarde iba haciéndose muy lentamente noche. El cielo se pintaba con colores que ya había olvidado. No había nubes, Buenos Aires vivía un hermoso día de primavera en pleno otoño. Los árboles ya casi no tenían hojas, las pocas que quedaban tenían un tinte rojizo y se balanceaban desafiando el viento suave que empezó a soplar desde el río.

Santa Fe empezaba a llenarse de luces de colores que se prendían y apagaban, titilantes, invitando a mirarlas, a enamorarse de ellas.

La cabeza empezó a dolerme. No podía distinguir las figuras, mis ojos no me respondían, era tanto el tiempo, el tiempo de estar mirando nada más que las paredes de las celdas, de los corredores, todo cercano, todo blanco, todo monótono, todo repentinamente igual durante días.

Muchas veces pensé en este día. Imaginé, traté de imaginar el olor, el sabor de la libertad, la sensación de caminar sin pedir permiso, de dormir sin pedir permiso, de mirar sin pedir permiso, de orinar sin pedir permiso.

Me di cuenta que sentía ganas de ir al baño. Entré en un bar. Damas, decía una puerta que además como para que uno no se pueda equivocar tenía una primorosa damisela dibujada sobre la madera.

Salí del baño y me senté en una mesa. El reloj de la pared marcaba las 19.30, era temprano. Pedí un café. Lo tomé lentamente. Pensé en comer algo. Pero no tenía apetito. Quise recordar lo que sentía antes, cuando me sentaba en las mesas de los bares a tomar café. Me resultó imposible. Había pasado mucho tiempo. El pasado era una nebulosa, o tal vez yo lo había reducido a eso. Dolía mucho. Durante mucho tiempo dolió mucho, hasta que al final logré que fuera un inmenso fantasma borroneado, que se quedaba muy quieto escondido donde yo no pudiera verlo.

Salí del bar para tomar un colectivo hasta Plaza Once. Caminé hasta encontrarme indiferente, sin darme cuenta del placer que me producía ese leve contacto, esos roces rápidos, incluso algunos se volvían a mirarme con enojosa expresión y a reprocharme mi distracción. Yo sonreía feliz. Ellos seguían su camino cansados, tratando de colgarse de algún colectivo para volver a sus casas.

Mi casa. De nuevo el pasado tomando por asalto mi cerebro. ¿Cuál era mi casa? Hace tanto tiempo... Mi casa, ya no existía. Fue tan efímero. Mi casa. Mi familia. Eso es, la casa de mi familia. Mi madre, la casa de mi madre con sus árboles frutales, con su parral, con esa serena atmósfera de las casas provincianas. ¿Cómo estaría mi madre?

Bajé del 68 en Once, sentí unas repentinas ganas de correr, pero tuve vergüenza, y acomodé mi paso al de los demás. En mi cartera tenía un pasaje. San Luis, 13 horas de viaje, casi 900 Km. Pensé cómo me recibirían. Mi familia, mi madre, mis hermanos, mi hijo…

Mi hijo. Exactamente 10 años sin verlo. Tiene 12. Sé que le hablaron de mí. Qué vieja me siento, tengo miedo ¿Cómo será? ¿Cómo me esperará? Me han dado ganas de llorar, lloro, hacía mucho tiempo que no lo hacía. Camino hasta la plataforma 4 donde espera el ómnibus. Hago un esfuerzo para no gritar que yo viajo cuando llaman a los pasajeros del coche 112 con destino a Mendoza, con paradas en Pergamino, Venado Tuerto, La Carlota, Río Cuarto, Villa Mercedes, San Luis…

Me siento. Trato de que mis ojos no se vean hinchados y los cierro fuerte. Un gran cansancio empieza a invadirme. El cuerpo se me va ablandando, es la gratificante sensación que precede al sueño.

Cuando abrí los ojos, sentí que una luz me encandilaba. Los cerré de nuevo. Los abrí y miré por segunda vez la luz. Era la bombita que colgaba arriba de mi cucheta. Todo seguía igual. Las paredes de la celda, los corredores, todo cercano, todo blanco, todo monótono, todo repetidamente igual. Sentí deseos de ir al baño y tuve que llamar al guardia…

Fuente:

- Libro Las Hojas, Compilación de Testimonios, notas, poemas, cuentos, crónicas varias, de escritores de la década del 60 y 70 que publicaron en la Editorial Papeles de Buenos Aires, Ediciones La Pluma y La Palabra dirigida por el poeta Roberto Santoro y escritores que han publicado en la Revista Cultural Latinoamericana (Guturalmente hablando) El Viento dirigida por la escritora Mónica Algarbe y el poeta Luis Vilchez. Libro número 12 de las Ediciones Libros de la Calle (Ver: www.revistaculturalelviento.blogspot.com)

- Libro, Ana María Ponce: Poemas, año 2004

- Blog Decidor. Lugar de poetas argentinos comprometidos con su tiempo. (No apto para los que versifican con la pretensión de hacer de la poesía el secreto de unos pocos "elegidos", cuando es la herramienta para forjar la voz de todos: social, política e identitaria). decidor.blogspot.com/2008