16 de julio de 2015

Por Luis Vilchez - Poesía periodística (Parte 15) - El “Tato” Iglesias, un poeta que va Prafrente



Poema dedicado a Roberto “Tato” Iglesias



La alegría



Viene nadando contra la corriente
siempre abrazada a la felicidad

incomprendida por un niño triste
juega a que  juega con su soledad
le da regalos con una sonrisa
soles y agua y un poco de pan

se purifica entre los manantiales
en noches frías es abrigo y miel

¡niño que lloras te hago cosquillitas!
¡hombre sin techo te cobijo ya!
(dice brillando siempre la alegría)
los regocija de felicidad

es bienvenida en todo nacimiento
madres y padres ríen con su bondad

a las abuelas les brillan los ojos
cuando los nietos invaden su hogar
¡niño bendito que parió mi hija!
¡ojos hermosos - mi felicidad!
(piensa el abuelo - cuando mira al nieto)
va la esperanza - que viene y que va

es perseguida por la PUTA muerte
por la ignominia de un mundo sin paz
por la avaricia que invade a los cuerdos
por los harapos de los pordioseros
por las mañanas sin techo y sin pan
por el salario que no alcanza nunca
por dictaduras - muertes y maldad

por los amigos que nos olvidaron
por el maltrato - por la violación
por la injusticia de una mala racha
por ese amado que ya no vendrá
por los que marchan con indiferencia
por los que lloran - con su soledad

brilla que vibra siempre la alegría
en un cumpleaños - cual fresco calor
en los ojitos del enamorado
en las mañanas que nace el amor

en la memoria - brilla la alegría
en una foto y en la luna llena
en las caricias que nunca olvidamos
en tus pupilas - ternura de amar

vibra que brilla en tus ojitos tiernos
en esas manos que me da tu amor
en los caminos donde nace el canto
y en la guitarra de madera y sol

en ese vino que bebí contigo
en esas noches de sexo y pasión
en estos versos que nunca te olvidan
y en el tic tac de este corazón

es mensajera que convida versos
frescas canciones - sueños - ilusión
nunca la pierden los que son amados
siempre lo oscuro se hace claridad

con alegría siempre hay esperanza
con esperanza nace la ilusión
con la ternura de estos buenos días
va la alegría juntito a mi amor


Poema extraído del libro Epitafios (de amor y desamor), Luis Vilchez, año 2010, Colección libros de la calle


 “Uno tiene que vivir ahora como piensa que debe ser el mundo del futuro”


Tato

   ¿Como definir al Tato?: Tato es un amigo-poeta del alma.

    Lo conocimos por el año 1990. Fue docente nuestro en la UNSL. Nos daba la materia Sociología Contexto Latinoamericano. Nos ayudó a discutir la vida desde otras miradas. A ser solidarios. A compartir y caminar sobre la columna vertebral de la poesía de un mundo inmóvil.
   Hay un gesto etéreo que nunca olvidaremos: se enfermaba un alumno y quién era el primero en ir, en ayudar: el Tato…Uno estaba triste o muy feliz y apuntaba su mirada sobre el box del Tato, “vamos a tomar unos mates con el Tato”. Y allí a compartir construyendo la idea de un mundo más habitable. Allí nos escuchaba y nos convidaba esperanza. Una esperanza que tiene que ver con la utopía y que es enemiga del miedo y del olvido. Y que sirve para vivir aceptando el panorama social, político y cultural que nos somete y hacer más habitable los pasos por la vida, resistiendo a ese sometimiento.

 Aceptar o resistir. Solo dos opciones. El sistema ha instalado esa idea de aceptar o resistir los proyectos impuestos: o aceptándolos pasivamente o atrincherándonos cada vez mas en el prologo de nuestros sueños. El modelo consiguió que quedaran en desuso términos como cambiar el mundo. Un termino poco usado en estos tiempos que se ha intentado borrar de nuestras vidas la idea y la acción efectiva de que este mundo injusto puede y debe ser cambiado. Parece hoy en día un término perimido, acuñado por un puñado de nostálgicos.

   La falta de esperanzas, los horizontes estrechos del posibilismo y las derrotas sufridas han intentado ahogar esa corriente vital que nos mueve y conmueve, esa razón de ser de la que se nutren necesariamente los cambios.

   Roberto “Tato” Iglesias es uno de los amigos poetas de la revista Cultural latinoamericana (Guturalmente hablando) El Viento, compañero poeta que cree en la necesidad de pensar la realidad desde un nuevo paradigma, de pronunciar palabras que anuncien encuentros, de desatar el nudo a esas palabras desvirtuadas. Su enemigo es el inmovilismo. Por eso desde hace muchos años echó a rodar a la Universidad Trashumante. Trashumar, buscar las mejores tierras, la mejor gente. Salir al encuentro de ese otro país. Y escuchar mucho.


Obra de Roberto “Tato” Iglesias

Vigésima Primera Comunión Literaria. Recibida el  miércoles 13 de mayo 2009. Iglesias, Roberto “Tato”.



Testimonio: El Arte, la Poesía, la Literatura, son la esencia de la vida o al menos, tendría que serla. No hubo ninguna revolución liberadora de la opresión, que no tuviera poetas detrás. Es impresionante como abre cuerpo y espíritu para conocer, para hacerlo de otra forma, para tomar conciencia.

Un abrazo grande, y adelante

El beso andante
  
   Rara historia.  Las historias tanto pueden ser reales como ficticias. O más bien,  inventadas. Como la mayoría de las antiguas y casi todas las presentes.
   Alguien me mandó un beso por correo electrónico. Casi todos mandan besos o abrazos cuando se despiden por mail. Más común es el beso. Lo cierto es que ya casi nadie lee las formas de despedirse. Y suelen ser muy interesantes y hasta significativas.
   Esta vez me sorprendió, pues especificó el lugar del beso: en la frente.
   Y aquí empezó mi reflexión y porque no, también mi deseo.
   ¿Puede vivir un beso quieto???  O estampado en un solo lugar???
   El beso es vivo o muerto???? 
   Está bien que depende tanto del que lo da, como del que lo recibe.
   Ambos, si quieren, pueden convertirlo en andante.
   Está el beso imperdible de un padre, una madre con su hijo. Darlo desde éste aquí adulto, produce placeres      únicos, irrepetibles.  Y como todo beso es necesariamente dialéctico, recibirlo desde aquél allá niño-niña, es una de las delicias más grandes de la vida.
   Y el beso del amigo-amiga, que acompaña, contiene, da ánimos,  nos hace sentir imprescindibles, únicos, irrepetibles.
   Y el beso del amor, de imposible descripción. Puede empezar en la frente y ser esto una invitación a recorrer el territorio más amado, más reconocido, hasta perder el camino, la noción del tiempo, respirar profunda y agitadamente y despertar durmiendo. Uno de los más auténticos besos andantes.
Y finalmente, cuando el beso andante, se decide a convertirse en trashumante:  ya es el beso heroico, el que junta todas las pasiones y las esperanzas, es beso y abrazo al mismo tiempo, besos y abrazos que empujan a fundar sueños, a concretarlos. El beso que no descansa, que besa tejiendo redes, quemando cubiertas, dialogando y amando, peleando cuando es necesario.  El beso coherente, ético, empecinado. Que está claro: nunca se lo daremos al enemigo.

  San Luis, otoño del 2006             
     

Relato Tato Iglesias
youtube.com
                                                
Es necesario volver a retomar sin miedos ni prejuicios el tema de la revolución. Por eso, cuando nosotros hablamos de la necesidad de construir una revolución epocal, queremos decir lo siguiente: una revolución nunca puede ser nostálgica ni tampoco anticipatorio. La nostalgia nos lleva a vivir permanentemente en el pasado, a querer repetir la historia. Mucha gente se quedó en la década del 70 y la historia es irrepetible. Podremos sin duda tomar ideas hacer análisis, tener la memoria de lo que ocurrió pero no repetir. Por otra parte el  dogmatismo nos conduce a la rigidez, a caminos trazados de antemano, es anticipatorio tiene todo resuelto, pero siempre por minorías que se sienten esclarecidas. Una revolución pensada desde hoy tiene que partir de esta realidad por más dolorosa que sea, tiene que pensar esta revolución desde el presente, vivir intensamente esta época, desde otros lugares, desde el otro país, desde otros modelos. Aceptando que vivimos en el sistema capitalista, ser capaces de pensar y actuar desde otros paradigmas. Esto no puede estar definido de antemano. Justamente lo tenemos que construir entre todos, pero no sólo en la palabra sino también en lo gestual, no sólo diciendo sino también haciendo. Debe ser una revolución transformadora de las injusticias, profundamente amorosa, no ingenua, teniendo claro quiénes son los que nos perjudican. Y tenemos que ir todos, sin discriminaciones. Los intelectuales y los artistas, los cojos, los mudos y los ciegos, los que pueden y los que no pueden. Es darnos ánimos, encendernos los fueguitos, recuperar los ideales, tener siempre encendidas las luces del circo de la vida. Aunque los payasos estén tristes, las sogas de los trapecistas derruidas y la carpa remendada, el circo de una nueva vida  debe continuar. Está en  nosotros.

Fragmento del libro de “Carambas, Recórcholis y Cáspitas” Año 2003, Editorial Comunicarte, colección Educación Popular


Escenarios, intemperie:   la búsqueda de reflexiones y acciones colectivas


Para seguir pensando y haciendo

Probablemente este breve artículo, pueda ser el comienzo de un trabajo superador, donde puedan ampliarse y discutirse todas y cada una de las ideas que en el mismo se expresan.
Muy breve referencia, para ver si podemos “desatar” el diálogo que nos estamos debiendo entre todos aquellos que decimos resistir al sistema capitalista, querer cambiar el mundo y organizarnos para tamaña aventura.  Entonces referiré mis impresiones sobre la realidad, que son eso, impresiones y por lo mismo dignas de dejarse de lado o llenarse con otras impresiones, que es quizás el objetivo.
Siempre dijimos que, tanto en las vidas personales como en los procesos grupales y colectivos, hay momentos de alzas y momentos de bajas. Y hay que saber aceptar ambas situaciones. No marearnos cuando estamos arriba, ni deprimirnos cuando estamos abajo.
Hoy creo que es un momento de baja para todo lo que implique resistencia al Capitalismo, es decir: Movimientos Sociales, territoriales, grupos de educación popular,  culturales, sociales, etc.
Esto no quiere decir que no existamos. Por el contrario, hay multiplicidad de grupos nuevos que aparecen con sus nombres propios y trabajos específicos, pero toda esa creatividad y energía no logra fluir hacia movimientos que avancen en la práctica y teorías nuevas, acerca de cambiar el mundo.
A este momento de  baja, si es que existe, deberemos buscarle explicación, ya que no es sólo un problema que nos pase a nosotros, pues tiene características internacionales.

1.- El Escenario

Comenzaré hablando acerca de porqué utilizamos la palabra Escenario. Hablando en sentido estricto, se utiliza normalmente en el Teatro, como “el espacio destinado para la representación de obras de teatro” o de otras artes escénicas. También es utilizado para otros acontecimientos, como conferencias, mitines, congresos. Vendría a ser el punto focal para el público. A menudo consiste en una plataforma elevada, donde alguien que está arriba es sujeto y codifica acciones para los que están abajo. En un sentido más popular, nos interesa unirlo a la palabra Palco, elemento que es en sí mismo un escenario, que se utiliza en la mayoría de los mitines políticos, tanto oficialistas como opositores y que adquiere una connotación particular en nuestros países de América latina, sobre todo en aquellos que tenemos una fuerte impronta de movimientos populistas o cuyos líderes populares  han marcado de alguna manera nuestros destinos. Al Palco se subían los líderes. “Subirse” al palco es una aspiración de muchos dirigentes. Recuerdo un famoso libro de Félix Luna, notable autor argentino, de reconocida trayectoria liberal, que él llamó “El 45”. Todo el libro es el relato de lo que ocurrió ese año en la historia argentina y  marca justamente el fenómeno extraordinario e innegable que significó el ingreso de Perón a la política en Argentina. En una de sus últimas páginas, parafraseando al autor, termina diciendo más o menos así: “cambiaría toda la vida de Félix Luna, por los cinco minutos en que Perón sube al balcón de la Casa Rosada, en una Plaza de Mayo abarrotada por una multitud que clamaba por él y que cuando levanta las manos y pronuncia la palabra Compañeros, estalla en una mezcla de sentimientos inenarrables”.

El Palco y el Escenario, signan nuestras historias. No hay marcha opositora donde todo el mundo no quiera subirse al palco. Y esto muestra, a mi entender, una cultura que une a oficialistas y opositores en una ideología común, donde no termina habiendo diferencias en torno a dos concepciones: las  de poder y las de pueblo.
Entonces el “Escenario” adquiere, en este trabajo, el lugar del poder, el lugar de la construcción del mismo en el imaginario colectivo, lo que  predomina, aquello a lo que la gente presta atención, se interesa, tiene en cuenta. Escenario se identifica en este sentido con Escena Política, o sea: quienes están o no ocupando espacios de relevancia y que son tenidos en cuenta por las mayorías.

Este “Escenario”, por decirlo de algún modo, lo están ocupando hoy los Partidos Políticos. Ocurrió antes de las últimas elecciones en Argentina y sigue ocurriendo ahora. Partidos Políticos sin locales y sin “partidarios”, que a lo único que aspiran es a cargos o tomas virtuales del poder. En el caso de la Argentina, con un avance muy preocupante de la derecha,  presentes en el Pro Peronismo, Radicalismo y Coalición Cívica con Lilita Carrió, Macri y Cobos, entre otros; la reaparición por Televisión de economistas nefastos de la época menemista, como Broda, Cavallo y otros, quienes vienen para explicarnos lo que nos pasa. Con una “Izquierda” muy particular, con figuras como el Pino Solanas y Lozano, a mi entender cada vez más “NI” en aquella clasificación que alguna vez hicimos acerca de cómo nos situamos frente al Capitalismo. Los NI, en relación a la coyuntura actual, identifican acertadamente a la derecha, pero al utilizar  razonamientos típicos de la lógica partidaria, piensan que los Kirchner son la Izquierda.

Todas estas cuestiones tienen una explicación. Son las nuevas estrategias del Capitalismo para frenar las protestas sociales, en un contexto de miseria extrema, de desocupación muy grande y de múltiples frustraciones.   Las oportunidades naturales y normales de realizaciones personales se ven quebradas y estallan en pedazos que nos lastiman. La tendencia es nuevamente implosionar hacia nosotros mismos, grupos, organizaciones.
Movimientos de gran referencia para nosotros, como el Zapatismo y los Sin Tierra, por nombrar algunos, pareciera que el sistema los ha vuelto a esconder en las catacumbas, quizás por el “mal ejemplo” que significan para este nuevo orden social establecido.
2.- Clases sociales

Planteadas así las cosas, me parece interesante introducir un análisis por clases sociales. Obviamente la clase alta, correspondiente a la burguesía, también denominada opresora, ha acumulado enorme riqueza en los últimos años. Ya fue por  los ferrocarriles, las líneas aéreas, entre otras cuestiones y ahora va por nuestros recursos naturales: tierras, petróleo, agua, gas, energía y minería.
Sostenemos con absoluta firmeza que los gobiernos de América Latina, en términos generales, están al servicio y participan aunque sea con migajas de esta expropiación. Como dice el Sub Comandante Marcos, no se puede poner esperanza en un sistema eleccionario, mientras el control del mismo esté en manos del Estado.

La clase media en general, aspira vanamente  llegar a la burguesía. Por ser funcionarios estatales y/o empleados de jerarquías en las empresas de los ricos, acceden a casas bonitas, a autos más que vistosos y otras cuestiones que definitivamente no los colocan en la burguesía. Siempre seguirán siendo empleados.
Otra parte de la clase media, mucho menor cuantitativamente hablando, por historia, por tradición familiar, por memoria, por compromiso militante, por deseos de luchar, es la que esta ocupada y preocupada en la resistencia y en la propuesta.
La gran mayoría de los grupos y movimientos contestatarios están formados por estas personas de clase media, atravesados por una lógica distinta a la de las clases populares, con otros anhelos y contradicciones.
Salvo movimientos territoriales, cuya base constitutiva se compone de grupos originarios, la gran mayoría del resto de los movimientos son dirigidos, coordinados y/o animados por personas de clase media. Lo cual no esta mal. Pero indica una cierta caracterización del nacimiento y desarrollo de los mismos.

Paulo Freire hablaba de la necesidad de provocar un “suicidio de clase, para poder integrarse en las masas y adentrase en la cultura de las clases populares”, lo  que de alguna manera permitiría subsumir la lógica de los sectores medios con los populares. Esta cuestión, que además de lo ideológico tiene que ver con cuestiones metodológicas, ofrece ciertas dificultades en la propia práctica. Y es quizás uno de los aspectos de la Educación Popular que tengamos que desarrollar más profundamente.   Salvando las distancias, para evitar que ocurra aquello que pretendían los sociólogos funcionalistas acerca de que, para investigar, teníamos que ser valorativamente neutros. ¿Cómo hacer, que mecanismo emplear, para despojarnos de los valores que socializamos desde nuestra infancia?  Es la negación de la subjetividad. Es decir, provenimos indefectiblemente de culturas que han desarrollado lógicas y formas de vida totalmente distintas. A lo sumo,  podemos intentar acercarnos a conocer la lógica de los sectores populares, dejar conocer la nuestra y sin imposiciones de ningún tipo ni prejuicios, aprender juntos. Serían diálogos y conversaciones sobre la vida misma, para compartir problemas, luchas, esperanzas.

En nuestra América Latina, así como  se evidencia un  notable y cuantitativo crecimiento de la  denominada clase  baja,   también se  advierte  un descenso considerable en el nivel de conciencia en relación a  la gravedad de sus problemáticas.
A esto debemos agregarle las políticas instauradas por los opresores desde la década del 80, referidas a planes sociales, subsidios y todo tipo de cuestiones que suplantan el trabajo digno.
Además, cuanto más alejadas las Provincias o Regiones del poder central, más concepciones feudales y por tanto más siervos. Si a esto le sumamos la politiquería, el voto cautivo, el trabajo en las villas o barrios marginales a través de punteros políticos, el trabajo de la Educación Popular se complica. Por un lado, acostumbran a las personas a vivir de la dádiva y por el otro persiguen a quines intentan generar trabajos alternativos. 
Es sabido que las políticas de “los gobiernos progresistas” de América Latina, se han orientado a la cooptación de aquellos movimientos territoriales y también de educación popular que eran críticos al sistema capitalista.
Según Raúl Zibechi[1], este fue un proceso doloroso, porque al ofrecerles un cargo en el Estado-Gobierno a los generadores del conflicto, consiguieron eliminarlo, sacarlo del territorio y con sutileza política, “solucionarlo”.

Hoy hay que animarse a caracterizar  a los denominados sectores populares. Siempre fue un problema para los intelectuales poder definir qué es el pueblo, pues en verdad se pretendía una definición homogénea o unívoca, cuando los sectores populares son también heterogéneos y equívocos, es decir con pensamientos y prácticas distintas y llenos de ambigüedades. Siempre desde sectores afines a un pensamiento nacional, por decirlo de alguna manera, se pretendió afirmar al “pueblo” como la única clase capaz de luchar contra el colonialismo y refundar los países dominados.
En Argentina, sobre todo con el primer peronismo, se solía afirmar que “el pueblo es sabio”, que todas las acciones que produce son verdaderas y que esto queda demostrado a la hora de votar. Cuando años después, este supuesto pueblo lo votó como presidente a Carlos Menem, el propio peronismo se quedó sin respuestas para explicar lo acontecido.
Lo que queremos decir lisa y llanamente, es que aquellos sectores que tantas definiciones reciben: empobrecidos, marginados, excluidos, proletarios, oprimidos, nuevos pobres, etc.,  están hoy sometidos por el Capitalismo y en general,  lejos de tener conciencia de clase y de querer luchar por su liberación.  Años de avances culturales del Capitalismo, han logrado reducir a nuestras clases medias en general y a las clases bajas en particular a “soñadores de consumo y de dinero”. Con mucha crudeza lo dice Jorge Orlando Melo en el prólogo al libro de Alfredo Molano “Aguas Arriba - entre la coca y el oro”: “una de las comprobaciones más aterradoras de la lectura de los testimonios presentados por Molano, es la forma irrestricta como los habitantes de esta zona, los comerciantes y los colonos, los guerrilleros y los mineros, las matronas de las casas de prostitución e incluso los mismo indios, viven obsesivamente los sueños y valores del Capitalismo y los han convertido en motivos centrales de vida y existencia”.
Es decir estamos ante la presencia de una gran parte de las clases baja y  media a las que se les ha “robado la ideología”. El Capitalismo ha producido un doble proceso: por un lado, nos incorporó sus ideas dominantes como única forma de leer el mundo, y por el otro, destruyó con eximia perfección lo que denominamos  el “aparato de lectura de la realidad”  que todos los hombres y mujeres poseemos y entre otras cosas, nos hace libres.
 Creo que en esto consiste justamente el trabajo de la educación popular: preguntar, escuchar, reflexionar, practicar, discutir, confrontar, esperar-se, hermanar, amar, amarse, para aprender juntos  a despreciar a los poderosos.


3.- La Intemperie


Este es un concepto que lo escuché por primera vez en boca del educador popular neuquino Orlando “Nano” Balbo y desde mi punto de vista no admite demasiada complejidad. Se refería a aquellos grupos sociales, o culturales, o políticos o  educativos que trabajan en la realidad y sobre la realidad, sin ningún “paraguas protector”. En países donde han existido dictaduras tan cruentas como los nuestros, nunca, ningún Gobierno se decidió a operar a fondo sobre lo que se ha dado en llamar “mano de obra desocupada”[2]. Siguen existiendo personas desaparecidas en Democracia en múltiples situaciones y siempre reiterativamente ligados a cuestiones de la Dictadura.  Aún en los que trabajan en Instituciones reconocidas, como algunos grupos de Derechos Humanos y la Organización Pelota de Trapo, que es una ONG que trabaja con los Chicos del Pueblo, han sufrido amenazas de todo tipo.

Es decir, teóricamente aquellos que trabajan en partidos políticos o en sindicatos, a través de las iglesias y aun desde las Universidades o desde ONGs, es más factible que puedan hacerlo con la tranquilidad que les da el apoyo institucional.  Pero en muchos casos esta protección no ha resultado eficaz.
Trabajar a la intemperie implica una fuerte decisión de autonomía, en relación no solo a lo económico sino también a algún tipo de dependencia o conexión institucional  con el Estado u otras fundaciones u organizaciones, que puedan afectar libertades en las  prácticas y en los pensamientos.
Esto tiene sus enormes dificultades: hay que encontrar formas de autofinanciarse y de poder realizar mínimamente los objetivos propuestos y  porque fundamentalmente, uno/una, no debería por su ética, recibir dinero, apoyo y/o prebendas de Gobiernos o Estados Capitalistas, pues esto es, justamente, lo que queremos cambiar.

4.- Lo ordenado y lo desordenado

Hay que tener en cuenta lo siguiente: la mayoría de los países del norte que participan de un Capitalismo funcional, darían la impresión de que son sociedades “ordenadas”, es decir, la mayoría de  sus instituciones y gran parte de las personas que la componen, ya se ajustan a normas preestablecidas. Nuestros países sureños y en especial los latinoamericanos, somos por historia “desordenados.” Las cosas en general no funcionan, ni las instituciones, ni los trenes, ni los horarios, ni tampoco las promesas. Parte del desorden lo constituye el hecho de la miseria extrema en que se vive, del retroceso brutal como sociedad que estamos sufriendo en relación a la vida digna, de la falta de Democracia real y sobre todo de Justicia, que crea una impunidad cercana a una indignación explosiva. Y otra parte, contradictoriamente, a la  innumerable cantidad de propuestas y resistencias que aparecen y desaparecen para volver a aparecer, cambian de forma, de lugar, pero siempre están. También es distintivo que el aparato represivo funciona en toda su magnitud y aparece cada vez  con mayor violencia, independientemente del signo político de quien gobierne. Es el terror al alzamiento popular, al hartazgo, a la rebelión.
En este ambiente, el estar a la intemperie no es fácil. Si amenazan o agreden a algún periodista o político o sacerdote, etc., solo a forma de ejemplo, saben que atrás de ellos hay instituciones que los protegen. Igualmente llegado el momento agreden sin miramientos. Y vaya si tenemos ejemplos, como el “Caso Cabezas”[3].
Estar a la intemperie es una decisión como dijimos, ideológica y política, que muchos viejos y jóvenes están dispuestos a enfrentar y que puede producir miedos y desesperanzas en sus prácticas sociales y políticas, pero a su vez una fuerza increíble por el desafío y la coherencia que se necesitan.

5.-  Relaciones, categorías, opciones

¿Cómo conjugar las variables Escenarios, Intemperies, Clases Sociales, Orden y Desorden, en pos de seguir caminando a favor de los deseos y pulsaciones que sentimos  y pensamos como colectivos o movimientos?

  • Nuevamente el primer desafío es mirar la realidad como es y no como nos gustaría verla. Y reafirmar la opción ideológica desde donde optamos verla: ¿desde los escenarios o desde la intemperie?  ¿Desde los oprimidos o desde el opresor?  ¿Desde el orden con olor a fatalismo y desesperanza o desde el desorden constructivo, que sigue teniendo olor a esperanza, a lucha, a vida?
  • El segundo desafío, es cómo nos situamos en relación al Estado. Es necesario aclarar que en muchos de los países de América Latina y en casi todos los Gobiernos provinciales y el nacional en Argentina, el Estado como tal se confunde con el Gobierno. Éste hace uso y abuso de los bienes que corresponden a toda la sociedad en beneficio de sus intereses partidarios. Ahora, nos estamos refiriendo obviamente a los grupos tradicionalmente contestatarios al sistema Capitalista y que hacen política desde lo social. Estamos encontrado las siguientes relaciones o categorías:
Ø      Grupos sociales o de derechos humanos que ya fueron cooptados por el Gobierno nacional y que directamente forman parte de las propias políticas de estos gobiernos, asisten a sus mitines, forman parte del Escenario, aprueban y defienden todas sus políticas y en muchos de los casos reciben dinero para sus actividades y hasta ostentan cargos políticos.
Ø      Hay otros grupos y movimientos que han levantado la bandera de la autonomía, pero quizás por ser territoriales, tengan la urgente necesidad de relacionarse con los Estados-Gobiernos. Hay  dos ejemplos de grupos muy cercanos a nuestra organización, la Universidad Trashumante, que nos servirán para aclarar esta categoría. Hay movimientos campesinos que han tenido funcionarios en las estructuras del Gobierno, con el objetivo de conseguir políticas que beneficien al campesino mismo. O han sido invitados por el ministerio de Educación de la Nación, a discutir políticas en relación a esta temática y participan de dichas invitaciones. En esta semana, referentes del Frente Darío Santillán decidieron, después de mucho tiempo, volver a los piquetes. Estuvieron en un programa semanal político de televisión cuyo nombre es “Palabras más palabras menos”. Cuando les preguntaron por qué volvían al piquete, dijeron que para volverse visibles. Que varias veces habían hablado con funcionarios del Gobierno para explicarles que estaban repartiendo mal los planes de subsidios sociales, que nuevamente se los daban a los intendentes corruptos del gran Buenos Aires, que solo los repartían entre aquellos que los votaban e inclusive llegaron a afirmar que cuando el Gobierno Nacional llamo al diálogo político, no los habían invitado como Movimiento. En ambos casos se ve claro que son Movimientos autónomos y además compañeros y compañeras que respetamos y queremos mucho, que para sostener su trabajo territorial necesitan negociar con el Estado sin estar dispuestos a bajar sus banderas. No puede decirse que sea un coqueteo, sino una necesidad política o estratégica, pero a su vez, una forma de relacionamiento. Es decir, deciden mantener relaciones o conversaciones con el Estado-Gobierno, para disputar la entrega de planes sociales, con el ideal de lograr un cambio social. Le piden al Estado, por necesidad de las personas con las cuales trabajan, pero pensando en organizaciones de sociedad totalmente diferentes.
Ø      Aquellos grupos que, en su mayoría  piden, aceptan y reciben subsidios de Fundaciones, de otro tipo de organizaciones inclusive Privadas o del propio Estado, que si bien deben rendir cuentas del dinero gastado, no se puede afirmar que están cooptados por el Estado, ni que el uso del dinero sea controlado por el mismo. Es sin embargo otra de las formas de relacionarse, quizás la más generalizada en organizaciones de Educación Popular y grupos sociales y culturales. A pesar de todo, habría que reflexionar acerca del grado de fortaleza logrado por este tipo de organizaciones hermanas en orden a revolucionar que puedan tener.
Ø       Aquellos grupos, organizaciones y movimientos que por una decisión ideológica y política no desean, ni buscan, ni quieren ningún tipo de relacionamiento con este tipo de Estado-Gobierno. El razonamiento suele ser sencillo: no se puede negociar absolutamente nada con aquellos que son corruptos, mienten, han perdido todo tipo de ética. Hemos participado de grandes levantamientos populares, con marchas muy numerosas y conflictivas, agresiones y represiones y aun así no hemos querido dialogar con los sucesivos Gobiernos de turno. Quizás el Movimiento Zapatista de Liberación Nacional, por múltiples condiciones contextuales que se han ido dando sea uno de los ejemplos más claros de autonomías: territorios autónomos, municipios, escuelas y hospitales también autónomos.



 6.- Reflexiones

Ø      El capitalismo no está en crisis, lo que está en crisis es un mundo que por su culpa se va quedando sin recursos. La crisis en realidad está abajo.
Ø      Las políticas para opiar a los rebeldes, a los críticos, a los que aun resisten, están resultando bastante eficaces.
Ø      Observamos que hay grupos sociales y militantes que están pensando en aspirar a cargos políticos partidarios, ya sea concejales, intendentes, diputados, etc. ¿Será que descreen ya de los movimientos sociales y políticos? ¿O que se han desesperanzado y quieren ver cosas concretas? ¿O encuentran que deben dar la disputa en el escenario? ¿Se podrá dar una disputa o lucha de lógicas?  Creo que es tan  importante la necesidad de respetar sus decisiones, como la de que se definan rápidamente.
Ø      También observamos compañeros mayores que no se corren, no dejan aparecer a los más jóvenes y dejarlos ser a los que a pesar de todo quieren seguir luchando. La horizontalidad cuesta, y mucho.  Y también vemos algunos jóvenes con actitudes omnipotentes, que todo lo saben, en algunos casos, que ni siquiera quieren formarse “con los otros”. Y menos con adultos.
Ø      ¿Como superar la fragmentación, que ya es histórica y un proceso muy largo para tanta lucha?
Ø      ¿Tendremos además que seguir revisando lo actitudinal?  Aparece como uno de los principios claves a pensar.  Y que mucho tiene que ver con cuestiones espirituales y hasta místicas: no creernos que somos los mejores, escuchar con profundidad y con ética. Desechar los escenarios, pensar siempre en el colectivo, mirar abajo, tener encendido el ánimo y saber estar cerca del compañero y de la compañera, en fin, ser seriamente amorosos.
Ø      Y empezar siempre desde la Autocrítica. Debería ser el inicio de cualquier evaluación: personal, grupal, colectiva  y desde los Movimientos. Mirándonos en profundidad a nosotros mismos, quizás podamos empezar a mirar a “los otros”, hermanos, con ojos y corazón distintos.
Ø      Habría que empezar a crear entre todos, una palabra que suplante a la de militante. Muchas veces los conceptos sirven para ciertas y determinadas épocas y contextos. En Argentina se generalizó el término a todo tipo de actividad política, ya sea partidocrática o meramente social. Y adquirió además un sesgo de cierta dureza, como si la lucha fuera una obligación y no algo que se hace por convicción, por ideales. Una de las propuestas, sería que nos llamemos gozantes.
Ø      No “negociar” nunca lo metodológico. Somos nosotros en la ronda, sin perder lo individual, pero trabajando en colectivo. Somos “con” los otros, con todos. Somos analizando los contextos, para actuar transformando y no conservando. Somos……… no…. Soy


7.- Acciones:

Ø      La Resistencia al capitalismo…. ¿tiene que ser individual, grupal o colectiva?
Ø      ¿Cómo salimos de los temas que nos interesan a cada grupo, para ir a lo colectivo? ¿De cada movimiento a un Colectivo de resistencia que avance con eficacia hacia transformar la situación existente, a discutir estrategias en relación a lo estructural?
Ø      Lo que hoy vive en las mayorías, son las ideas que bajan de los Escenarios. Las ideas nuestras de Movimientos Sociales que hagan política, ni siquiera están en el imaginario. ¿Qué estrategias nos estamos dando para que esto vaya cambiando?
Ø      Sinceramente es difícil  entender, porque los Argentinos seguimos votando en las Elecciones. ¿A quien, porqué, en que nos beneficia, en que cambiamos la historia?. Es como si sintiéramos la idea de vacío o tuviéramos miedo. ¿Se podrá pensar en nuevas formas de organización social? ¿O habrá que pensar y repensar nuevas formas organizativas?
Ø      Sería importante empezar la Juntada desde abajo, con pequeñas acciones que organicemos juntos, acudiendo a lo que los hermanos organizan,  a las marchas de protesta, a toda acción que signifique hermanar de corazón a fin de unificar la lucha.



8.- Por fin


Seguimos creyendo en la Educación Popular:
Como forma de vida,
Como manera de acompañar procesos humanos de dignificación,
Como forma de aprender como oprimidos y con los oprimidos  a ser libres,
Como forma de amar y llevar en la sangre lo que significa luchar por una sociedad justa,
Como forma de no bastardearla y de denunciar que no sea usada por los Políticos, ni por los Gobiernos, pues pertenece al “abajo” y no al “arriba”,
Como herramienta de transformación social, de cambiar las reglas del juego, de “corrernos” de los roles que nos propone el Capitalismo,
Como forma de jugar, de actuar, de ser arte nosotros mismos, un arte que no esté al servicio de los poderosos, un arte que nos permita reírnos mucho y gozar de la vida, abrazarnos, tocarnos, hermanarnos, que nos de fuerzas para seguir empecinadamente revolucionando.


1 Zibechi, Raúl, escritor uruguayo, con diversos libros que analizan la realidad de América Latina, con originalidad y profundidad al mismo tiempo.

2Integrantes de los grupos de tareas de las fuerzas de seguridad que actuaron durante la dictadura y  que, exonerados en democracia, pasaron a integrar las nuevas empresas de seguridad privada o los equipos de seguridad de políticos y funcionarios.

3 José Luis Cabezas, reportero gráfico de una de las editoriales más influyentes que fue secuestrado y asesinado en 1997,  por orden del empresario menemista  Alfredo Yabrán, por haberle fotografiado y dado así a conocer su rostro a la sociedad.

Septiembre del 2009                                                  
Roberto “Tato” Iglesias


Fuente


- Libro Las Hojas Compilación de Testimonios, notas, poemas, cuentos, crónicas varias, de escritores de la década del 60 y 70 que publicaron en la Editorial Papeles de Buenos Aires, Ediciones La Pluma y La Palabra dirigida por el poeta Roberto Santoro y escritores que han publicado en la Revista Cultural Latinoamericana (Guturalmente hablando) El Viento dirigida por la escritora Mónica Algarbe y el poeta Luis Vilchez.

- Nota de Osvaldo Quintana. Revista El Colectivo, Entre Ríos Argentina

- Libro de “Carambas, Recórcholis y Cáspitas”, Tato Iglesias, año 2003, Editorial Comunicarte, colección Educación Popular





9 de julio de 2015

Por Luis Vilchez - Poesía periodística (Parte 14) - Sandra Amaya, mujer andina, mujer cantora

Poema dedicado a Sandra Amaya

Vientres 

De mujeres se muy poco -casi nada-
empezaré por contarte lo que intuyo: 
se de mujeres que trabajan la cosecha diaria
ungidas mariposas con sus senos de miel...

jadeo etéreo de tierra que da a luz
en duros tiempos 
-crudos-: de guerra y de dolor...

rosadas manos de seda 
o gravemente heridas

eternas buscadoras de un espacio propio
saladas... dulces... frescas: bocaditos de Adanes

¡alas... eternamente alas!

recorren un camino de lluvias y pasiones
envueltas en pañuelos convidan esperanza...
volátiles pociones tan llenas de candor... 
un óbelo del libro que señala caminos
de luchas y de marchas 
en plazas del dolor...

unidas como manos que aplauden la alegría
comandan las escuelas... hospitales... familias...
incitando al abrazo... al beso... a la nostalgia...

ocróptero angelito de alas amarillas
nacidas y paridas en cuerpos de guitarras
en tiempos de avaricia ellas reparten panes...

son mujeres de tierra
son de agua 
y son madres


Poema extraído del libro Poemas de amor para una olla vacía, de Luis Vilchez, Colección Madera y verso, año 2008

Sandrita sin ningún lugar a dudas es una de las cantoras “referente” más populares que representa a nuestro hermoso país. No lo decimos por simple cumplido. Sino que la voz de la gente lo grita en el camino. De ese gesto podemos dar testimonio.

   Muchos años de hermandad han pasado. Algunos recitales en lo barrios de San Luis y de Mendoza. Improvisar poemas hilados a sus canciones, veros del amor que salían del alma. El desafío de llevar a la gente de la cultura popular a los teatros que jamás pensaron podían convidar su arte. Divertirnos y conmovernos compartiendo nuestra pasión por la música y la poesía. Uno que otro asado, rodeados de guitarras y lunas de cobre.

  Desde que escuche por primera vez en un CD la música ventosa de la Amaya, sentí que el camino nos juntaría en un cerrar y abrir de ojos. Y así fue. Ahora tenemos proyectos en común, editar muy pronto su libro de poesías, donde relata también el por qué y el para qué de cada texto y adherirle los acordes para que la gente pueda cantar su abrazo inmensurable en forma de susurro al universo.

   Sandra Amaya, otra integrante de la Revista Cultural Latinoamericana (Guturalmente hablando) El Viento. Sandra Amaya, otro canto del viento.





La cantautora mendocina se presentó el 11/05/2012 en el Teatro Plaza de Godoy Cruz, Mendoza. Cobertura de Radio Universidad, FM 96.5
YOUTUBE.COM|DE CHENATUQUE

Obra de Sandra Amaya

Mujeres del mundo

Este poema lo escribí cuando se organizó el último Encuentro Nacional de Mujeres en Mendoza

Mujeres del mundo no se desesperen, 
busquen su destino, alcen bien sus frentes,
desanden caminos que las confundieron,
recorran senderos de colores nuevos,
vuelquen lo que saben en cántaros de vida
y renazcan siempre con sabiduría… con sabiduría.


Mujeres de leche, mujeres nativas,
mujeres del llano, mujeres andinas,
jóvenes, adultas, abuelas y niñas, 
fuerza es lo que sobra, si estamos unidas.


Caminen erguidas, así las escuchan,
no bajen las manos, sigan con la lucha,
suenen bien sus voces, digan lo que piensan, 
mujeres del mundo, griten su presencia.
soy mujer andina, soy mujer cantora,
me sumo al esfuerzo, mujeres de ahora…mujeres de ahora.


Mujeres de leche, mujeres nativas,
mujeres del llano, mujeres andinas,
jóvenes, adultas, abuelas y niñas,
fuerza es lo que sobra si estamos unidas…
fuerza es lo que sobra si estamos unidas…
fuerza es lo que sobra si estamos unidas…


El Federal estuvo en Mendoza, en el Tercer Encuentro Regional de la Nueva Música de Raíz Folklórica - Generación XXI - Cámara: Esteban Raies
YOUTUBE.COM

Caluyo del desierto

Llové cielito… llové!!

Sin dudas, éste fue un tema que salió como un suspiro.
Fue suficiente pararme en el paisaje lagunero, empezar a derretirme en él hasta sentirme algarrobo, chañar, río, ave, silencio, cielo, monte, chuña, viento…
Nada puede igualarse a esta sensación de libertad en medio de un silencio que a pesar de ser profundo, pudo dejarme escuchar los propios latidos.

Una invitación al Baile de San Vicente a fin de los 90, cuando las sequías se habían hecho sentir, dejando un paisaje pálido, me enseñó una de las lecciones más difíciles de la existencia…  creer en mí y comprenderme como parte de un todo.

Las poblaciones más antiguas de lo que hoy es Mendoza, hacían esta ceremonia para el Dios de la lluvia, y las danzas eran circulares, colectivas.
Se convocaban para danzar hasta que lloviera, como lo hacían para otros acontecimientos de la comunidad, como la siembra o la cosecha.
Después de la conquista, la iglesia católica le dio a San Vicente la  responsabilidad de acercar la lluvia a las lagunas y a todos los lugares secos de este territorio. Los lugareños lo aceptaron, pero no se llevan muy bien con él cuando no trae agua. Entonces, me han contado que, cuando no llueve, lo ponen con “las patitas pa’ arriba”, o lo meten en una aguada seca, hasta el cuello, para que no sea haragán, y no se olvide de ellos. 

Desde siempre  y hasta hoy, los bailes se repiten de noviembre de un año, hasta marzo o abril del siguiente.
Esta ceremonia se hace fuera del hogar. Si se quiere saber más de ella, va a tener que esperar que algún lugareño lo invite.

Uno de los promesantes me decía: “Hay que bailar con fe para que llueva, si no, no llueve”.
Me pregunté por qué invocaban lluvia con esta ceremonia. Y claro… después de la lluvia, la vida… Los pastos pasan del gris al verde, las aguas estancas ascienden de charcos a lagunas. Los peces empiezan a multiplicarse. El índice de mortalidad caprina por sed, disminuye notablemente, y hay alimento… y hay trabajo... y hay dignidad.

Así que tomé coraje y bailé varias cuecas con mucha fe… mucha, es decir, creyendo fuertemente que bailando con ganas y convencida de que iba a llover, provocaría lluvia, junto a todos los que hacían lo mismo.

Y el cielo nos humedeció el alma…

Caluyo del desierto.                          (Caluyo)

            Semillita de chañar,
            semillita de algarroba,
            tomate el tiempo preciso
            pa’ver tu fruta madura.

            Viajera nube del campo,
            no pasés moviendo arenas,
            bajate en gotitas frescas
            que no se quede la seca.
           
            San Vicente aquí en el monte
            del desierto lagunero
            tiene vinos, tiene velas,
            cuequeros y guitarreros.

                        Estribillo

            Llové cielito, llové,
            humedecenos el alma,
            así no se muere el choique,
            las chuñas, ni las iguanas,
            llové cielito, llové!

            Cólpicho rojo y pachango,
            albaricoque y tunal,
            emponchados de rocío
            ríen en el arenal.

            Lunita ponete opaca,
            para saber que viene agua,
            y en el río se reflejen
            los ojos de la majada.
           
            San Vicente aquí en el monte
            del desierto lagunero
            tiene vinos, tiene velas,
            cuequeros y guitarreros.

              Estribillo

            Llové cielito, llové,
            humedecenos el alma,
            para que crezca el junquillo,
            la jarilla, la retama,
            llové cielito, llové!!


Arena y junquillo.

Por eso me voy quedando!

Caminar entre los médanos, sentir el viento jugar entre los poros de la piel, ser pájaro y arena, ser guagüicha y junco, ser laguna y cielo en una sola mancha celeste. Cómo no iba a querer quedarme? … Siempre…

Y andaba por las huellas de las cabras, cantando fuerte, con gusto. A lo mejor el paisaje, como parte del  público, se unía a mi voz, o al revés, mi voz se sumaba de a poco a los sonidos del paisaje, y era parte del todo. Me perdía entre el monte y el sol, entre el agua y las estrellas. Canté de noche y canté de día. Canté cuando el sol daba fuerte en el rostro, canté cuando el frío me entumecía la lengua, y canté cuando la lluvia nos inundaba las camas. Canté cuando faltaba el agua y cuando corté junquillo. Y de tanto cantar, aprendí a hacer silencio, y a escuchar el tiempo lagunero.

Escuché los pasos animales, los pasos humanos, el vuelo de las aves, el andar del agua en el río, la risa de los niños, las voces de las mujeres buscando leña, la ternura de los abuelos,  el quejido de los algarrobos viejos, el grito de las cabras, el trote de los caballos, la bulla del fuego, el viento entre los chañares, el cacareo de las gallinas, el grito de las vizcachas, el silencio de la noche, la presencia de lo salvaje. Escuché…

Canté solita por los grandes medanales. Y mi voz retumbaba en el cielo y en la tierra. Y la uní con el viento. Qué placer!! Los dos. Cantando, viviendo la cotidianidad. Y yo invisible, como en dos tiempos paralelos.  Los originarios antes. Los originarios ahora. Y yo, aprendiendo.

Me encontré con muchas retamas y de lejos sabía que estaban, por el perfume dulzón que tiran sus amarillas flores. Desde que conocí la retama, yo quisiera ser una de esas florcitas amarillas.

Y caminando y conversando, conocí gente de la zona que mostraba sus ganas de hacerse escuchar, de decir ¡Estamos vivos!!! Somos nativos!!!
“A dónde están esos hombres… solitos con su silencio, hay que juntarse toditos…” “Son el corazón del valle, mujeres de piel oscura, son fuerza y coraje… hijas del sol y la luna”.
Y el tiempo se hacía infinito. No podía ajustarse al tiempo citadino. Imposible!! En el secano, el tiempo hace trampas. Cuando en la ciudad todo parece tan terriblemente apurado, en el secano, el tiempo juega con el aire, y todo lleva su propio ritmo. Él espera, simplemente… espera que todo lo que tiene que suceder, suceda.

Ya me voy muriendo e’ vieja!! Que la vida no me deja! Me anduvo haciendo el favor, pa cantar las coplas éstas.
Y soy cuerpo de arena… Y soy alma de junco. Por eso me voy quedando, hasta mi partida.

Arena y juquillo                    

Ando cantando solita, arena y junco,
por los grandes medanales, ay ando, ay ando.
quién pudiera ser bracita,
para quemarme los males.

Quien pudiera comprender, arena y junco,
lo que dice la retama, ay ando, ay ando.
cuando su flor de oro puro,
su perfume desparrama

A dónde están esos hombres,  arena y junco,
solitos con su silencio, ay...
hay que juntarse toditos ,
que no los calle el desierto.

Son el corazón del valle, arena...
mujeres de piel oscura, ay...
son la fuerza y el coraje,
hijas del sol y la luna.

Ya me ando muriendo e’vieja, arena...
que la vida no me deja, ay...
dice que me hace el favor...
pa’ cantar las coplas estas.
Cuerpito de arena, alma de junco,
ay ando, ay ando... me voy quedando,
soy gota de sangre en mis hijitos,
por  eso me voy, me voy quedando.


Con mi caja

Eso nadie me lo quita, eso yo lo hei de cantar!

Nadie me lo ha de quitar!!!
Esa fue la sensación cuando vi en un documental, a una chola sentada en la tierra, mirando a lo lejos todo un territorio que se mostraba ante sus ojos. La imagen la mostraba levantándose lentamente y caminando hacia el lado opuesto a donde estaba mirando. Su rostro tenía mucho dolor,  resignación, pena, tristeza, no sé con cuál de estos sentimientos quedarme para definir lo que su mirada me produjo. 
Por un momento pensé que ese territorio, alguna vez, estuvo ocupado por sus ancestros, su familia, sus abuelos y los abuelos de otros como ella, que para estar en un espacio, simplemente pedían permiso a la Madre Tierra.  Esos abuelos que fueron desplazados por papeles que decían que esos territorios empezaban a tener dueños y que esos dueños no reconocían la pre-existencia de esos abuelos con toda su familia.
Territorios que dejaron de serlo para convertirse en terrenos, con límites marcados por alambrados, escriturados a favor del poder político y social que se imponía con la conquista y hasta la actualidad.
Cuando vi a esta chola, con su sombrero marcando la sombra en su rostro, pude escuchar su voz, multiplicada por miles o millones, retumbando en mi conciencia.  Cómo se puede ser indiferente a esta escena? Se puede? No, no y no… No se debe mirar hacia otro lado!
En ese momento quedaron guardados muchos sentimientos que golpearon por acá y por allá dentro de  mí, hasta que escribí este tema, donde me sentí parte, donde tomé el lugar de esa mujer para decir apenas algo de lo que ella pensaría mientras miraba. Y usé la chicha como recurso para desinhibir al alma y dejarla hablar sin pelos en la lengua.
Hoy, muchos pueblos originarios de Sudamérica, están levantando su voz para ser escuchados. Hoy algunos pueblos están recuperando sus tierras, mientras otros, todavía siguen pagando con vidas la recuperación de sus derechos como habitantes del planeta, como portadores de un conocimiento que espera ser escuchado, como semillar de sabiduría que espera ser  re- sembrado.
Lo que tengo en mi memoria,  en mi alma… nadie me lo ha de quitar!
¡Eso, yo lo hei de cantar!
¡Eso, yo lo hei de cantar!
¡Nadie me lo ha de quitar!


Con mi caja                                                                 (Coplas)

Con mi caja me acompaño
con mi caja yo hei de estar,
con mi caja yo me macho
machadita hei de cantar.

Ay! no sé ni lo que digo
mi alma quiere conversar,
machadita con la chicha
se le escapa la verdad.

Con mi caja me acompaño
con mi caja yo hei de estar,
metidita entre los montes
buscando mi libertad.

Lo que tengo en mi memoria
lo que mi alma ha de llevar,
eso nadie me lo quitar
eso yo lo hei de cantar,
nadie me lo ha de quitar.


3 de julio de 2015

Por Luis Vilchez - Poesía periodística (Parte 13) - Olga Reinoso, esas dos lunas que me alumbran….

Poema dedicado a Olga Liliana Reinoso

Libertad


¡Pájaro Suelto!
Se abre la jaula
brilla en el árbol

Poema extraído del libro Epitafios (de amor y desamor) Luis Vilchez, Colección Libros de la calle, año 2009



Luna lunera, cascabelera

San Luis (LaNoticia) 03-07-15. Estábamos en América, Buenos Aires, un buen día de unos momentos de luz que nunca olvidaré. Mi entrañable amigo, el actor, cuenta cuentos y educador popular Walter “El Negro” Sacaba, había gestionado para que yo pudiera participar de un encuentro nacional de narradores.

¡Oh sorpresa para mí, al llegar al encuentro! Todas mujeres, casi en su mayoría jubiladas. Todas con mucha frescura y dulzura en el alma-poeta.

Recuerdo que entre todas me cuchicheaban: ¡Tendrías que conocer a Olga Reinoso! ¡Vas a ver qué generosa y donosa para convidar palabras andantes, historias de vida, sobre todo a los jóvenes!

Nos habían organizado un cronograma de actividades, para que todas y todos vayamos a narrar a escuelas del pueblo.

Como siempre, bendecido por el viento, me tocó compartir la agradable tarea de narrar en una primera instancia con la madre de una ex compañera de estudios de la carrera de educación especial en la UNSL, en la década del noventa, tiempos lejanos y agradables. Tiempos posmodernos, en que muy pocos se animaban a soñar.

Luego de esa bella experiencia participativa y fraternal, alguien me llama y me dice: ¿Quieres venir conmigo a una escuela secundaria? Quien iba a ser sino Olga Reinoso. Y allí partimos, a volar en una nube de cristal, compartiendo silencios y textos del amor, con decenas de jóvenes, que ya estaban en sus últimos pasos de agua por la escuela secundaria, quizás soñando un futuro próspero para sus vidas de inquietos pájaros buscadores.

A pura oralidad La Reinoso convidaba historias que dejaban a esos jóvenes con los ojos abiertos, narraciones que ella manejaba a lujo y placer, si quería duraban quince minutos, media hora o más. Por un momento percibí que habitaban en el colegio ángeles poetas del amor que le dictaban la letra. Creo verlos aun. Presiento que ella me los mandó, para que yo pueda seguir en el camino….

Más información
www.luisvilchezpoeta.blogspot.com.ar
www.revistaculturalelviento.blogspot.com.ar


Otra Luna

Pd: Hace varios años, participé como oyente en uno de esos “aburridos” encuentros de poetas, en donde la gente que escribe organiza para llamarse entre ellos: “poetas”, me pareció raro.

De puro buscador que soy me fui hasta el hotel potrero de Los Funes de mi San Luis querida. Elegí una ponencia sobre “El tiempo y la memoria”, articulo que días antes había escrito especialmente para el encuentro, según nos contó, la escritora y poeta Olga Orozco, (luego me iba a enterar que ella era una de los máximas exponentes de la letras de la ciudad de La Pampa). “Anónimo el poeta / traspasa el pecho”…

Quedé totalmente conmovido con la charla. Con la voz sonora de Olga. Con su humildad. Luego me acerque a agradecerle (porque siempre hay que agradecer) tan bello mensaje para el alma. La cosa es que ese día, y el otro, y otro día más compartimos café y horas de palabras que nunca olvidaré, ella me leía sus hermosos poemas, yo con fluida timidez decía los míos.

Olga Orozco era una escritora anónima para mí hasta ese día. Ella era la única del encuentro que no se presentaba como “poeta”. Pero sin embargo, era para mí la única poeta que sentí desde lo más profundo en todo el encuentro. Ella me motivo a publicar, me hizo jurar que tenía que publicar antes que se muriera, ya era una señora mayor, con voz de trueno y alas en el alma.

Pasaron los años, creo que diez, o un poco menos, y leo en un diario que ella había fallecido. Y allí me entero y profundizo sobre la vida y obra de semejante ser de luz.

Como la Olga Reinoso (también de la ciudad de La Pampa) pero que (por suerte) sigue vivita y coleando. Convidando su alegría a jóvenes con sueños. La Orozco buscaba la sabiduría por el camino de lo secreto. Invocaba la magia y la adivinación.

Creo que la Reinoso hace lo mismo. Por eso mi admiración por ella, y en ella a las dos o viceversa. Y a las que vienen y vendrán por encamino del viento.


Mixtura entre la llanura y el asfalto. Tango para General Pico.
 
Obra de Olga Reinoso

En la cintura de la noche


Mi boca es puro oleaje sobre tu cuerpo de cristal. Más que besar, recorre sinuosamente tu universo de cabellos de miel hasta el apocalipsis de tus pies.

No hay lugares ignotos ni rumores secretos. No hay luminosidad ni breva jugosa que me esté prohibida.

Y cuando se dan cita nuestros labios, la fusión es perfecta; el calce, justo; la sed inagotable, la pasión un abismo sin límites ni frenos.

Arde el volcán, su fuego lame las cavernas sin dolor y sin pausa.

Todo se paraliza en derredor y todo bulle. Un silencio revolucionario nos enlaza.

Se unen los cuatro elementos, se contorsionan, vuelven al principio, engendran el futuro, gozan el presente.

No es posible amar tanto una centella. No es posible sentir la mordedura del infierno justo en el punto G del alma.

Te desbordas en mí, me precipito, subes hasta la cima y te desplomas sobre almohadones tibios en el río.

Soy correntada, soy piedra lujuriosa, me bebo a lo vampiro cada gota de tu sangre impoluta y te devuelvo fénix a la vida, orgulloso de vos y de este instante.

Somos un manantial de yerbabuena, somos lavanda, ceibos y jazmines. Amos de una penumbra delictiva, oasis del jardín de las delicias.

Y de pronto te duermes. Mi mundo se ensombrece. Pero poso mis ojos en cada surco de tu cara hermosa, tu confiado reposo entregado a mi vigilia.

Descubro que te amo de una manera indescifrable, abocada, frutal, vino de vida que me unge emperatriz, poeta, amazona, vientre, custodio de tu cuerpo de ángel (aunque digas que no: veo tus alas, me llevas a volar).

Te bebo una vez más, a puro trago, aguardiente feroz en mis entrañas. Y renazco alborotada, nimbada de niñez y de impudicia. Rotas ya las cadenas del escarnio, muerta la esclavitud, sepultado el olvido.

Canto a tu selva memorable, canto al salvaje, al primitivo, al único.

Cecilia Grierson

Cecilia Grierson descansa.

Por la ventana del cuarto se van desdibujando las líneas diurnas del paisaje de Los Cocos. Abril es un ramillete otoñal de flores gualdas.

Cecilia intenta dormir.

Su cabeza de copos de nieve reposa sobre el almohadón de plumas. En la duermevela febril de la agonía, su mente se sube al tiovivo incesante de la memoria y a lomo de un caballo de recuerdos galopa entre el pasado y el presente. Por momentos se sobresalta y abre los ojos, azorada. Le hace una seña al ama y ella, solícita, le moja los labios. Pero Cecilia indica, con su mano higuerosa, el libro que yace sobre la mesita de noche. Lee por enésima vez la dedicatoria de su tío abuelo, John Parish Robertson.

“Dear Cecil:

Envuelta en la mágica dicción del escritor, encontrarás aquí todo lo que la imaginación conciba de descollante, lo que la razón requiera de profundidad y justeza, lo que el humor pueda exigir de cortesía, vigor y sencillez.

Atraviesa tú misma este lugar de las pampas de cuyo nombre sí quiero acordarme y luego de beberte todos los buenos aires, enfrenta a los gigantes intolerantes de la Facultad de Medicina. Aunque no puedas verme, yo seguiré siendo tu fiel escudero.

I love you, Grandfather John

Sonríe levemente y vuelve a cerrar los ojos. Se ve a sí misma ungida caballero frente a las ominosas autoridades de la Universidad de Buenos Aires cuando, después de la muerte de su entrañable amiga Amelia Köenig, decidió matricularse en la Facultad de Medicina y tuvo que hacer su propia defensa para obtener un permiso especial por el simple hecho de ser mujer. Pese a los comentarios malévolos y las burlas de sus compañeros, siguió adelante con excelentes resultados. Pero recién en 1886, durante la epidemia de cólera, cosechó los primeros reconocimientos sinceros al atender a los enfermos de la Casa de Aislamiento.

De pronto, la rodean. Alicia Moureau, Elvira Dellepiane Rawson y Julieta Lantieri se sientan a los bordes de la cama y hablan con fervor genuino acerca del Partido Socialista, de la completa igualdad jurídica de las mujeres, del divorcio, del mejoramiento de la maternidad.

Cecilia presiona su ajado vientre huérfano y revive el momento en que estuvo habitado por un niño que nunca creció.

Entonces, alguien entra. A pesar de los años transcurridos reconoce de inmediato su sonrisa tímida y su rostro aniñado. Es Emilio, Emilio Coni, el único compañero que la respeta y admira. Ha venido a buscarla. No lo duda un instante y de inmediato trasponen el umbral tomados de la mano.

El ama dormita en la mecedora, ajena a la celebración que estalla en el corazón de Cecilia. Ella es otra vez la joven médica llena de ilusiones que corretea por la campiña escocesa de sus ancestros.

(Nunca sabrá que, con los años, una calle de Puerto Madero recordará sus caminatas en los días de crisis, cuando buscaba la soledad dolorosa y ordenadora con el mismo deseo y rechazo que a un hombre impresentable.

Nunca sabrá, o tal vez sí, que todas las enfermeras argentinas festejarán su cumpleaños).


Danza

Voy a danzar la lluvia
sobre tu piel de arbusto.
Danzaré golondrinas
para anunciar de par en par
la primavera.
Y un solo de crepúsculo
sonará en el desierto.
Las magnolias darán
su pan de amores blancos,
soliloquio de besos,
pentagrama y palomas.
Saxofón, vos
violines, vos
piano de cola, laúdes y volcanes.
Una cantata, vos,
toda una orquesta.
Y el universo bailará conmigo.

Error


Tal vez nació en el siglo equivocado
tal vez se confundieron de galaxia
sus padres, sus nodrizas
los astros, las cigüeñas.
Camina a contramano, a contraluz
a contraviento
gesta revoluciones
con claveles.
Es de una piel sensible
como la tibia luz del limonero
pertinaz solitaria
fatal, fetal, feroz y fantasiosa.

Huye

En la orilla de las despedidas
hay cuencos con mi llanto.

Y yo, apenas, soy un ángel torturado.

Vete ya. Apura el paso
no vuelvas a mirarme ni con lástima.

Huye de mí. La tarde viaja rauda.
Te esperan otros cielos, otros árboles.

Te están llamando desde el sur del alma.

La taza

De la frágil cintura de porcelana
bebo la manzanilla que me entibia el alma.
En esa cavidad
está la historia
que va de mano en mano
hasta la boca de las mujeres.

Escucho Spanish Guitar
y me desvisto de la angustia
y de los malos pensamientos.

La taza que fue de mi abuela
que fue de mi madre
que será de mi hija
es una joya en mi mano.

Si ha resistido el tiempo
con su textura suave
es un ejemplo
que no puedo denostar.

Bebo.

La savia femenina
surca mis venas.
Mujer nieta hija madre abuela
Pequeños sorbos.
Grandes placeres.

Macedonia

¡Malditos sean la Biblia, el marketing y las horribles construcciones culturales!

¿Qué pasa con la libertad, qué pasa con mi cuerpo? ¿Siempre estaré encadenada a lo que quieran los otros? Y yo qué.

No quiero parir hijos con dolor, no quiero cambiar pañales, ni dar la teta, ni pasarme noches sin dormir, no quiero ser “pobre mi madre querida”.

Quiero fornicar tranquila, sin temor a perder la regla porque un espermatozoide tenga la mala leche de fecundar mi óvulo.

¿A quién carajo se le ocurrió que las mujeres teníamos que quedar preñadas para cumplir con el “creced y multiplicaos”?

¿Alguien tiene dudas de que Dios es hombre?

Pero no van a poder conmigo, voy a zafar, voy a volver a ser libre, voy a poder follar con él como una gata en celo y que no vuelvan a llenarme el bombo.

¿Qué dónde fueron a parar mis instintos maternales, que la vida de una mujer no está completa si no tiene un crío? ¡Patrañas! ¡Perversa confabulación de la sinarquía patriarcal!

Porque nos tienen miedo y así creen que nos van a tener atadas, sometidas. ¡Si se pudren! A mí nadie me encadena y menos una cría parlanchina que no para de preguntar, preguntar y preguntar. Y mirarme con esos ojos, por Dios, ¡esos ojos!

Cuando cerró la puerta del orfanato, una sensación de libertad la elevó en sus brazos como una alfombra mágica. Y así, tragándose el aire nuevo a borbotones, se deslizó hacia la calle en busca del tesoro. La esperaba una vida sin ataduras, puro placer, pura aventura. Se sintió liviana, joven, bella, deseable. Un ardor en la entrepierna le recordó que estaba viva y dispuesta.

Esa esclava liberta dirigió sus pasos al encuentro del amor de un hombre, de su brutalidad, de su sexo salvaje, de las noches perdidas en las garras de la droga y el alcohol.

Se dirigió a su puerta con el corazón desbordante. Nadie abrió. Silencio sepulcral.

Caminó rumbo a las vías y bajó por el terreno pedregoso hasta hallar un rincón húmedo y profundo bajo un puente. El vacío la avorazó. Comenzó a subsumirse, la mujer liberta devino en desterrada, desamparada, paria, huérfana, criminal.

Los ojos de su hija la rodeaban, la taladraban, no le daban sosiego.

Nadie lo vio

Él se las arregló siempre para salir bien parado. Claro, el hombre probo y justo, temeroso de Dios, reconocido en toda la zona por su fe y su bonhomía; el que velaba por la salvación eterna de sus hijos arrodillándose todos los domingos frente al altar como un penitente. Bien que se las ingenió para desvalorizarme públicamente, así era su palabra contra la mía. ¿Y quién iba a creerle a una mujer débil, pecadora para más datos, que instigó al bueno de su marido para que maldijera a Dios? ¿Quién, en esta sociedad hipócrita? Nadie se dio cuenta de la farsa, nadie intuyó que se trataba de una fachada, que el encantador señor Javier Cernado, en realidad, cometía a diario el peor de los pecados capitales: la soberbia. Y se ocupaba miserablemente de invisibilizar a su mujer, a la que usó como quien alquila un vientre para tener diez hijos que le dieran prestigio.

Solamente me hice popular cuando, loca de dolor, grité desde mis ovarios aquella frase célebre: “Maldice a Dios y muérete”. Entonces todos salieron a apedrearme, como a María Magdalena, pero ningún Jesús les preguntó quién estaba libre de culpa. Nadie pensó en mi desgarro, nadie pensó que yo era la madre de esos hijos masacrados. Eligieron el poder, la patología, la doble moral. Y me encerraron.

Ahora te pregunto a vos: ¿Tampoco te diste cuenta, Dios mío?