26 de junio de 2015

Por Luis Vilchez - Poesía periodística (Parte 14) - Mariela Zobin: esa loca que me habita…

Poema dedicado a Mariela Zobin

Mariela

Esos ojos celestes
no perdonan

firme el lápiz
la voz de la esperanza

la poeta
nos canta sus palabras

y en el pueblo
deambula una guitarra

28 / IX / 2012



Poema extraído del libro Como si fuera el fin del mundo, de Luis Vilchez

Libro número quince de la Colección Libros de la Calle. Año 2013.

San Luis (LaNoticia) 26-06-15. Mariela Zobin apareció en mi vida como nacen las luciérnagas en el verano inquieto. Y uno las mira cual duendes que brillan, cual suspiro de la noche estrellada. Y allí, seguramente, nace el poema.

Así nació mi abrazo-hermano con Mariela. Tiempos duros. Tiempos posmodernos, comienzo de mil nueve noventa, en una Argentina mutilada de olvido y desamor.

Estudiaba química la Zobin en la UNSL, participaba de grupos de teatro y era una apasionada lectora de Milan Kundela y de Isabel Allende… días y noches pasábamos leyendo, compartiendo, mate o vino en mano… también las palabras y la música del cantautor cubano Silvio Rodríguez iluminaban la esperanza de ambos.

El viento nos alejó con el correr del tiempo, vaya uno a saber por qué los pájaros vuelan o las mariposas viven un suspiro.

Ella siguió su camino buscador. Yo encontré el mío por otros rumbos soñadores. Luego, el mismo viento, ese que nos alejó por años, el que borró nuestras sendas para no tener noticias el uno del otro, sopló suave, cuál poema de la lluvia. Y en un abrir y cerrar de ojos, como pasan los emociones, la vida nos encontró nuevamente en un abrazo de guitarra. Los dos empecinados por convidar nuestros cuentos y nuestros poemas, en un libro, revista o panfleto. Una forma de demostrar que estamos vivos con nuestros gestos cotidianos a la gente. Los dos con la palabra, en la ventana, donde brillan las canciones del sol y vibran las canciones de la luna.

Convido algo de la hermosa obra de esta gran escritora y amiga Mendocina, que conocí, como tantos hermanos y hermanas de la vida, en el camino. En la calle, donde respira la cultura. Mariela Zobin: esa loca que me habita.

Primero va su “Testimonio” publicado en el Libro Las Hojas, Colección Libros De La Calle, Compilación de Testimonios, notas, poemas, cuentos, crónicas varias, de escritores de la década del 60 y 70 que publicaron en la Editorial Papeles de Buenos Aires, Ediciones La Pluma y La Palabra dirigida por el poeta Roberto Santoro y escritores que han publicado en la Revista Cultural Latinoamericana (Guturalmente hablando) El Viento dirigida por la escritora Mónica Algarbe y el poeta Luis Vilchez. Luego algo se sus cuentos y su poesía.



https://youtu.be/7BTNkJ5xSq8

Obra de Mariela Zobin

Testimonio

Me miren por donde me miren soy imperfecta. Tengo un arriba excesivamente corto. Me abato frecuentemente y me exalto con más frecuencia. Un abajo poco profundo. No limito mis malos pensamientos sin alcanzar ningún cenit. Reprimo muchas pasiones hasta indisponerme de abstinencia. Un adentro muy enmarañado. Cometo errores de ortografía, de gramática y caligrafía. Confundo las palabras y sus conjugaciones. Yerro en los condimentos, los tonos, los adjetivos. Un afuera algo derruido. Me tropiezo con las piedras, las puertas y las depresiones. Atropello árboles, postes, acequias. Camino demasiado rápido. Me detengo demasiado lento. Soy turbulenta, corta de vista, soberbia, inacabada. Y aún así, anhelo ser feliz.

¿Por qué la poesía?

Escribir es una manera de mirar el mundo…”Cuando camino escribo/ mientras me baño/ cuando espero / y aún cuando duermo”

Escribir es un impulso que lleva a decodificar las bellezas y las atrocidades para luego volver a codificarlas en un canto único.

Escribir es entregarse a las palabras, ser esclavo de ellas; palabras que a veces fluyen impertinentes llenándonos de un placer indescriptible y otras, muchas, se esconden, retacean su silueta y nos llevan al paroxismo, a la angustia.

Escribir es pelearse, pelearse con uno mismo, con las ideas, con los miedos, con el papel y con la irrupción de la vida cotidiana, que se esmera por arrebatarnos las horas creativas.

Y si esto fuera poco, cuando escribimos necesitamos que nuestra obra sea pública. Es decir precisamos mostrarla, exponerla a las inclemencias de lectores y editoriales. Porque si hay algo en lo que todos los escritores estamos de acuerdo (conciente o inconcientemente), es que no está completa la obra sin el otro, diferente, lejano o cercano a nosotros, que reescribe nuestro texto con su lectura.

“Escribo siempre. / Pero sólo cuando consigo subyugar los miedos / vuelco las palabras sobre el papel / (aunque éste no sea virgen)”

Conmociones

Me siguen sorprendiendo los amaneceres,
sus nubes incendiadas,
sus cielos con escarcha,
las gotas que se cuelgan
de alguna telaraña,
las historias ocultas
detrás de cada gesto,
de cada gesta
y una luna que llena
de luz nuestras miserias.

Me conmueven las mujeres
que cargan a sus niños,
mientras ofrecen magia
creada por sus manos
y los niños salvados
que juegan en las plazas
sin más que largas hojas
y el gozo compartido.

Me consterna el sol
y su revolución obstinada
que florece vidas,
que abriga muertes,
que ilumina solidario
el muro terco
en el que cada día
me empino
para arriesgar intentos.

Hijo de la calle

Manos sucias,
olvidadas de otras pieles,
que no conocen de lápices,
ni de libros,
ni de ingenuidad
o amparo.
Dedos de niño,
que rasgan bolsillos,
carteras,
almas,
para hallar
un poco de pan,
unas monedas,
quizás una caricia
o algo de respeto;
escarban y rebuscan
la grieta mínima,
un agujero en la ciudad pudorosa,
el lugar del aire limpio
que los libere del pegamento,
de la huída mortal.
Ojos pícaros,
demasiado viejos para su altura,
que develan sin tapujos
la sociedad cruel,
deliberadamente cruel,
ensañada con su infancia
y con miedo a su mirada.
Cuerpo desguarnecido,
brazos sin abrazo,
oprimido vientre,
cama de diarios,
despreciado, recio, desafiante
hijo de la calle.

Recuento

En la historia conocida
mucho se habla de descubrimiento
barbarie
evangelización
del encuentro de culturas
y de un “crisol” de razas.
Se cuenta muy poco de masacres
genocidios
de crisoles de metales
de la ambición, el robo
del fuego de las armas
del ocultamiento de soles y semillas
de latifundios cercados con sangre
ni del silencio impuesto en la tierra saqueada.

Pero la historia es más,
no es solo el cuento
que se cuenta,
es la savia de los pueblos
pulso corazón de quinua
camote, Millcayac, acequia
latido teta, sangre canción
memoria creciendo gritos
promesa de nuevos vientos
huellas que paren sendas
antiguos caminos nuevos.

Vívida

Cuando unos labios mínimos
abrazan con ternura furiosa,
y las caricias de unos dedos enanos
arrasan las dudas de cualquier estirpe,
mientras esos dedos menudos,
de manos menudas,
de presión breve,
resumen todas las huellas humanas
sobre la arena, el mar o el cielo,
en los pastos agrestes
y en los cultivados,
en los caminos de estrellas
y en los de borrascosas nubes,
cuando una roja, pequeña, cándida boca
aprieta con fuerza un pezón henchido
el misterio de la vida fluye
asfixiando cualquier sentencia apocalíptica.

Entre

Pasé gran parte de mi existencia de habitación en habitación. Al principio sin discriminar. Luego, solo residí en las que se orientaban hacia la izquierda, aunque con posibilidades de abrir ventanas en distintas direcciones.

Estaba en una de estas últimas, cuando asistí a la conferencia de un reconocido filósofo. En un momento, el disertante dijo, que Nietzsche afirmó que si le daban a elegir entre el afuera y el adentro, prefería el entre.

Volví a mi habitación y me puse a reflexionar sobre el asunto. Decidí adherir a la teoría y no solo con la razón, sino también con el cuerpo.

Desde ese momento, comencé a vivir en el pasillo. Es decir, me instalé en el “entre” de los cuartos. Acomodé los cachivaches y allí erigí mi casa. Me costó darme cuenta de la trampa. Pero un día, en el que disfrutaba del sillón, lo entendí. El pasillo se había transformado en una habitación más.

No soporté la contradicción, dejé esa estancia y salí a buscar otro “entre”.

Ahora transcurro en corredores, rodeada de puertas y paredes. Lo llevo bastante bien, si no fuera por los aullidos. Hasta en los sueños escucho voces que me recuerdan las personas con las que compartí residencia. Otras, suenan desconocidas. Todas me llaman desde el otro lado de las puertas. Cuestionan mi determinación con palabras dulces-comprometidas-amables-hirientes. “No se puede estar así”. “Vení, que preparé un rico postre”. “Dale, te esperamos”. “Entrá, necesitamos tu compañía, tu abrazo”. “Dejá de perder el tiempo, hacé algo con tus días”. Así, hora tras hora, sin descanso.

Y a veces sucumbo. No resisto la tentación y giro el picaporte. La paradoja, la locura, el dolor consisten en que, la mayoría de las veces, del otro lado no hay nadie.

Sin desaires

Casi amanecía cuando ella lo vio llegar con su andar sofisticado. Descarada, actuó como si lo ignorara. Luego miró de soslayo en el espejo del estanque y se regodeó con su propio reflejo. La piel profundizó humedades al percibir que él la medía desde atrás. Decidió hundirse en la poza, de ese modo, al mismo tiempo, disimulaba su interés por el sujeto extravagante y ostentaba su cuerpo desdibujado en el prisma de agua.

Nadó con sensualidad mientras conservaba el calor de los ojos fríos sobre su nuca. Pero solo eso.

El macho en cuestión no arriesgó más cercanía. Permaneció inmóvil, lejos del borde en el que ella bailaba voluptuosa.

Ante la pasividad de la escena, la hembra salió de la fuente, acomodó su cuerpo y se puso a cantar, canto rito matinal, canto para encantarlo. Interpretó su repertorio, siempre de espalda, mientras él persistía en su quietud de estatua.

Harta de la espera, decidió tomar la iniciativa. Giró y se encontró frente a frente con las diferencias. Cuerpo bruñido, fuerte, brazos decididos y todo ese equipo de ojos para contemplarla. Quedó deslumbrada. Su colorido cuerpo vibraba por la turbación. Continuó el canturreo.

El escorpión retrocedió. Había llegado decidido a solicitar la ayuda de la pequeña nadadora, pero la escena lo acobardó. ¿Cómo manejar el desasosiego que lo acosaba? ¿Cómo identificar el miedo a su entidad, a la de la rana, a la naturaleza que los mantenía separados?¿Qué hacer para controlar esa fascinación que prometía goce y sufrimiento?

La rana avanzó unos saltos, el escorpión desanduvo varios pasos.

Permanecieron estáticos, a distancia prudencial, escrutándose con los ojos, asunto en el que ambos estaban bien dotados.

Al rato fue el escorpión el que tomó la iniciativa, levantó con elegancia su cola y se replegó con celeridad hacia la madriguera en la que permanecería durante el día.

La rana masticó el desprecio mientras desayunaba los insectos que tuvieron la mala fortuna de deambular por sus alrededores.
Regresó la noche. Traía una luna llena. El escorpión volvió a su rutina de cazador. Mientras soñaba la otra ribera, sufría la certeza de sus hábitos temibles y arrastraba la confusión que le provocara esa rana atrevida.

Por eso, cuando el sol arañaba la superficie de la charca, retornó para contemplar el ritual del día anterior. La rana renovó su ceremonia del baño, de cantiga erótica, de giro y mirada. Solo que esta vez se quedó esperando, o avanzó.

Ya estaba tendida la trampa, el escorpión soportó todo lo que le fue posible. Cuando ya no pudo contenerse, movió sigiloso el tren de sus patas para llegar al borde, al casi contacto con la anfibia.

Aún así, tan cerca, ella permaneció inmóvil. Entonces el escorpión desmañado, le pidió sus favores. ¿Para qué?, preguntó ella. Necesito llegar a la otra orilla, contestó él, e hizo una escueta explicación sobre su naturaleza terrestre y las dificultades con el agua. También dejó deslizar el deseo de montarse sobre su lomo sedoso para cumplir con su cometido.

La rana habló del gusto que sentiría al ayudarlo, pero que la amedrentaba su reputación, la de él, claro. Sabía de la esencia maligna que lo impulsaba a clavar el aguijón sin piedad, a inocular su ponzoña en el cuerpo de la víctima. Mientras terminaba de modular la palabra víctima, la rana desenvolvió su lengua y acarició con el cabo el borde de espina peligrosa del arácnido.

El escorpión analizó su prontuario y decidió desistir de la empresa. Estaba reculando, para volver a su refugio antes de que el sol cegara sus múltiples ojos, cuando la rana lo detuvo insinuante. Estoy dispuesta a correr el riesgo, dijo casi en un susurro. Tal vez no sea conveniente, replicó él, obnubilado por la osadía de la hembra. Dale, intentémoslo, insistió ofreciendo su piel amarilla y húmeda como nave.

El escorpión se encaramó con celo sobre la pequeña y suave rana. Ella, con saltos apretados, llegó a la margen y se lanzó a nadar.

Apenas zarparon, el alacrán empezó a luchar contra la tentación de atravesar la carne de la rana. Caracoleó hacia ambos lados ansioso, restregó su vientre, sus patas sobre el tegumento exquisito, una y otra vez, otra y otra y otra para engañar a los sentidos.

A punto de llegar, la excitación del escorpión era insoportable. Tensó la cola, preparó el aguijón y un mareo extraño le hizo errar la estocada. Miró hacia el horizonte, pero el litoral se velaba en una bruma desconocida...

La anfibia depositó el cuerpo inerme del arácnido, de espaldas, sobre las piedras de la otra orilla. El macho intentó, pero no pudo moverse. El ánimo no le alcanzó para voltear el vientre impregnado en las secreciones letales de la hembra. Hechizado, se dejó caer en el laberinto de su noche, cada vez más oscura, mientras el día de la rana amarilla, se volvía radiante.

Ada

Ada tenía una belleza diferente a la consignada en las revistas de moda. Ella lo sabía y se sentía feliz, salvo por un detalle, estaba sola. No porque fuese tímida, exigente o misándrica. No, se hallaba sola porque no daba con quien quisiera amasar junto ella un amor real, con encuentros y desencuentros, pasiones y aburrimientos. Ada sola, sola desde siempre. Y en su soledad coleccionaba sueños y ardores, porque era una mujer con fuego.

Vivía en un barrio como tantos, con vecinos más o menos del mismo color y la misma antigüedad. Jóvenes en el tiempo en el que lo fueron sus padres. Gente aburrida, que saltaba de novelón en novelón, de programas con periodistas que analizaban siempre lo malo a los que vaticinaban lo peor. El resto del tiempo lo dedicaban a juzgar qué hacía el del lado, la de enfrente o los de la otra cuadra. Ada resultaba el entretenimiento predilecto. Representaba la única persona con perspectivas de tener proyecto propio y ser feliz. Por eso, cada vez que la tenían a tiro, encestaban un “¿Para cuándo el novio, m`hijita?”. O “¡Mire que se va a quedar para vestir santos!”. Frases perversas lanzadas con cara de una linda abuelita o del viejito distraído.

Ada se encontraba sola y no lo merecía. Era una flor abierta y tibia, con dedos frágiles como alas de mariposa. Su mirada poseía la dosis exacta de nostalgia como para no resistirse a cobijarla. Las caderas eran una extensa comarca para ganar la cima desde la raíz, luego dejarse ir hasta quedar sin brío, hasta reposar en el bucólico paraje de sus pechos. Cualquiera ansiaría ser el contramaestre de la nave de su vientre, la bandera del mástil de sus piernas.

Y aunque Ada no podía estar sola, no acertaba con el personaje que mereciera su presencia. Lo intenté. Luché con porfía para desapegarme de mi codicia y dejarla probar suerte. Proyecté figuras masculinas de diferentes raleas. Recios, dulces, intelectuales, pasionales, altos, fornidos, enjutos, gruesos desfilaron por mis páginas. Ninguno servía. Para ser sincero, debo reconocer que si alguno osaba mostrar la más mínima perspectiva, lo desaparecía de un teclazo. Ella fue creada para mí, a mi antojo. Sabía que resultaba imposible, que un universo nos distanciaba. Y aun con plena conciencia de que habitábamos en dimensiones tan dispares, no logré controlar mis impulsos y sucumbí ante sus encantos. Me inspiré y describí una noche sin luces, estrellas o Luna. Al amparo de la oscuridad, me escabullí en su cuarto. La espié por el vano de la puerta, mientras se duchaba. Su cuerpo se ensalzaba por las intermitencias de luz que nacían de una vela. Envolvió el cabello. Recorrió con una toalla desde los pies hasta la cara. Se untó con cremas y perfumes. Salió desnuda del baño. La tomé de la cintura. Enredé mis pupilas en las suyas y susurré las palabras que le gustaría oír. Nos besamos cada rincón de nuestros cosmos. Trepé sobre sus colinas, caí una y otra vez en el socavón que delineé entre sus piernas. Se encaramó sobre mí, cabalgó desbocada hasta la cúspide. Navegamos, volamos, nos enterramos, ardimos, fuimos felices. Ada extravió la soledad en las sombras. No perdimos el desaliento sino hasta que el amanecer pintó de colores las curvas y las rectas de su mundo.

Ada es la protagonista de una historia como tantas, despliega una hermosura como pocas. Ya no está sola. Cuando los vecinos la ven pasar, no disparan sus dardos venenosos. Nadie sabe cómo y ninguno se atreve a preguntarlo, pero Ada camina cada día más lento, con un vientre gigante a punto de madurar.

Frase hecha

Me pidió que la ayudara a sentarse sobre la camilla improvisada. Ella apenas despertaba del sueño artificial.

Aún adormecida, se quejó. Yo la miraba desde lejos, como otra sombra en la penumbra del quirófano también improvisado.

Llevó las manos a su entrepierna. Luego, las levantó ensangrentadas.

Buscó mis ojos y, con humor inocente, dijo: “Lo que mata es la humedad”.

Volvió a palparse el sexo. Intentó repetir el eslogan absurdo con lo poquito de aliento que conservaba, pero se desplomó. Sus dedos escurrieron las últimas gotas de vida sobre el suelo descascarado. No alcanzó a cerrar los párpados.

Y yo, atrincherado en mis oscuridades, no hice nada.

18 de junio de 2015

Luis Vilchez -Poesía periodística (Parte 13) - Walter Cuevas, el cantor del pueblo

Poema dedicado al músico popular Walter Cuevas

La leyenda y el río


Y caminé contigo por la ternura del río Limay

nuestros pasos de agua 
lentos - suaves - llenos de amor y de esperanza
se aproximaban a las aguas frescas de memorias que brillan

y tomamos tres sorbos de agua
para poder volver… 
y nos nacimos en barro y yerba buena
en las tardes del enero… que se fue

¡yo te amo río! 
¡yo te amo - amor - mirando al río!
¡la memoria siempre es sombra del olvido!... mirando al río…
la memoria y el río
el río y la memoria - corazón 
son nuestro brillo

¿volveremos a amarnos junto al río?
¿amaremos tanto al río - como el río nos ama?
¿cuidaremos al río de la contaminación?
¿cómo lo haremos?:
¿será nuestro deber cuidar al río?
¿será el deber de todos - corazón?

siempre libre… el río
siempre creciendo y naciendo musiquitas de agua pura
siempre vientre - cause - nostálgica canción
en nuestro corazón

el río es un reflejo de agua clara 
(la lengua Mapuche ya lo dijo)

la claridad es memoria
y el olvido es la muerte

por eso estoy aquí
mirando al río 

separado por mil kilómetros de versos
que le escribo mientras recuerdo el descenso de kayaks y de balsas
volando y remando por el vientre del río

sabes…

como Neuquén y Limay
me he convertido en río
y he nadado hasta los mares benditos
de tus pechos de lluvia
para que seas mi amor

el espíritu del viento no se ha puesto fastidioso 
de mi amor por ti y el río
y me ha empujado
hasta la belleza de tus ojos negros

sus aguas transparente y puras han escuchado mi oración 
y sos hermosa - húmeda tierra y elevas tus ramas al cielo
gozando este amor

tu tienes la cintura de luna y verde tallo
tu busto se esparció en tiernas ramitas y tu boca se abrió cual roja flor
besando mi terneza de hombre enamorado

he terminado este poema con un final feliz
la leyenda ha llenado estas palabras 
con aguas frescas de un millón de amores

y ha juntado los ríos para sanar el dolor de los amantes
que aun no pueden… 
porque no se dejan…
como vos y yo

Juana Koslay, San Luis, Argentina, sábado 15 de febrero de 2014


Lee todo en: Poema La leyenda y el río, de Luis Vilchez, en Poemas del Alma http://www.poemas-del-alma.com/blog/mostrar-poema-288245#ixzz3dVg4t8TU




Sobre el Poeta, el cantor, el amigo

Es extraño pensar que conozco al poeta hace tan pocos años. Pero que sin embargo, parecen siglos de compartir amares.
Nos hermanamos con Walter hace unos cuantos años, cuando viajé a ealizar unos recitales a la vecina ciudad de Neuquén y la ternura de barro de la ciudad de Cinco Saltos, Río Negro.
Con él, la murga Agarráte que llegamos, el poeta ángel Morales y unos tantos músicos populares Mapuches, convidamos a los neuquinos un recital hermoso en la Universidad Nacional de Comahue.
Allí improvisamos canciones de Cuevas intercaladas con poemas míos, que según la temática (se sabe mi pasión por la oralidad) nacían del corazón de yerba y mate amargo.

A medida que un viaja y va conociendo, aprendiendo y desaprendiendo lo aprendido. Uno se pregunta por qué tanta belleza nos espera, tanto amor de hermanos. Este gesto hace que no perdamos las fuerzas para cantar la vida y soñar un mundo, al menos, más habitable.

En primer lugar va una nota a Walter y luego su música, su poesía. Los invito a gozar de este maravilloso ser de luz que en el sur de nuestra patria hermosa, los espera con un abrazo hermano.


Concierto: Encuentro de Canciones - Arpillera Cultural (NQN) junto a Anahí Pereyra, Adrián Vivas, César Fernández y Manuel Gonzalez
YOUTUBE.COM

Nota a Walter cuevasCantautor popular y poeta de Neuquén, Argentina


El viento: Cuéntanos de tus comienzos como poeta, cuando empezaste a escribir, por qué, para qué… y después como viene la guitarra a tu vida, la música… como se unen poeta y canción

Walter Cuevas: Como primera medida, no me gusta considerarme POETA, por lo menos no aún… y esto surge de hacer la inevitable comparación con mis grandes referentes, actuales e históricos… simplemente creo que recorro un camino hacia esa quimera posible de llegar a serlo.
Creo que comencé a escribir a conciencia, mas o menos a los 15 años, tengo algunos escritos que datan de esa época, cosas muy comprometidas con el amor y la existencialidad, cosas que leo en la actualidad y me hacen poner la piel de gallina… cosas como: “Después de esta noche muero, para volver a nacer, en un día nazco y crezco, soy viejo al oscurecer”… “me moriré en esta noche, porque renazco de nuevo, dormir es morirse un poco, despertar, nacer de un sueño...” (Dos fracciones de un poema llamado Dormir y Despertar…

Creo que escribir tiene muchos por qué? Y a la vez, ninguno de ellos termina siendo el definitivo, sin embargo, puedo asegurar que escribo, para sentirme vivo… para contagiar sentires, para ayudar a viajar al lector, al escucha, al interesado, al que anda en la búsqueda de la palabra del otro… como anda uno mismo detrás de mil palabras ajenas buscando identificar sus pensamientos y sentimientos, porque mas allá de ser seres individuales, está esa constante necesidad de vernos reflejados en el otro, y buscar su aceptación y aceptar su rechazo… en ambos casos se está creciendo.-

Nada de esto sería posible, en mi caso, si no hubiese habido una guitarra de por medio, creo que ella fue la mensajera que me llevó a conocer la escritura, ella y sus primeros cultores en mi vida: mi abuelo ADAN y mi tío JUAN, personas con las cuales me crié y que llenaron de musicalidad y poesía mi alma desde mi propio nacimiento. Primero comencé a pulsar las cuerdas de éste mágico instrumento, y luego llegó esa unión natural de lo que uno quería decir con melodía. En los primeros tiempos, no podía escribir sin una guitarra en mi mano, tratando de hilvanar naturalmente, coplas y musicalidades. Creo que el “poeta” y el “músico”, nacieron juntos, y luego cada uno pudo hacer su camino por separado, pero siempre mirándose de cerquita, para no perder el horizonte en común.

E.V.: ¿Como percibís el momento que esta pasando la cultura de nuestro país, notas un compromiso de los poetas y los trabadores con la palabra y los gestos cotidianos en sus vidas?

W.C.: En mi humilde parecer, no se puede separar el momento de nuestro país del momento global… la cultura está en un punto de dinamismo muy veloz, en el cual uno como parte de esos movimientos, se ve comprometido no solo con la realidad que lo rodea de cerca, sino, con otras realidades que ve del mundo entero, entonces a la hora de componer una canción, de escribir una poesía, de generar una expresión artística que tenga que denunciar, describir o simplemente contar un hecho, uno se toma de la mano de todo lo significativo, sea vecino o no… la globalización, inevitable pero a la vez enriquecedora, no coloca en ventajas creativas que otros tiempos no tuvieron. Siempre fui de la idea que para combatir los sistemas que nos oprimen, hay que ser parte de ellos y meterse lo mas posible en ellos, para socavar desde adentro, no con el afán de destruir, sino de reconstruir lo impuesto e iluminar los puntos oscuros desde el arte.-
El compromiso del artista para con el mundo y sus congéneres, solo será un reflejo del compromiso de vida que ese artista tenga para si mismo… la palabra tendrá la fuerza que deba tener, según el nivel existencial de cada uno y la necesidad de ser útil o no que ese mismo artista quiera asumir… EL UNICO COMPROMISO CON LA PALABRA ES LOGRAR EL REFLEJO EXACTO CON LA ACCION… una de las tareas mas difíciles…

E.V.: ¿Que significa Neuquén para tu vida?

W.C.: Neuquén significa todo para mi… es la tierra que me vió nacer, crecer y desarrollarme en todos los aspectos que hoy como adulto gozo de manera pacífica, y cuando digo Neuquén, me refiero a la ciudad capital, mas allá de que toda la provincia es de mi sumo agrado.
He tenido mis intenciones de irme a buscar nuevos horizontes a otras tierras, pero siempre el latido del corazón me indicaba que en Neuquén estaba lo que en otros lados buscaba, como la historia del Alquimista de Coelho.
A los 18 años me fui a vivir a la montaña, con el afán de ser un montañés mas, pero la ciudad y sus bondades nocturnas relacionadas al arte, me reclamaba constantemente…
Luego, más de grandecito, a los 27 años, me fui a la gran URBE, a la capital de las capitales, y así como llegué, me devolvió a mis tierras de un sopapo… Buenos Aires no es para cualquiera, y por mas que yo era un pibe citadino, mi ciudad nunca dejó de tener ese gustito a pueblo, en donde casi no existía la indiferencia hacia el otro… pero al llegar a esa mole de cemento, me sentí ignorado por todos y no me produjo ningún bienestar la energía negativa que continuamente estaba absorbiendo…
Al poco tiempo, a los 28 años, me fui a vivir a Córdoba, allí estuve por dos años y tengo los recuerdos mas maravillosos y de todo tipo, me sentí mas que cómodo y si bien tuve que volverme a Neuquén por cuestiones laborales, es un lugar en el mundo que visito constantemente, ya que dejé muchos amigos y construí junto a ellos en esos dos años, una relación que perdurará a través de los tiempos…
Luego, como el trabajo por estas latitudes escaseaba, y como mi sentido de aventura nunca decayó mas allá de los fracasos, a los 31 me fui a vivir a Italia por casi un año, y fue allí, en ese mismísimo lugar, donde aprendí lo que era la añoranza verdadera… jamás en mi vida disfruté tanto un país que no era el mío, pero a la vez, jamás en la vida sentí ese añorar extremo que cada día al levantarme me pedía: VOVETE, como el río que le habla al hombre (según Yupanqui) y que le dice: “tu que puedes, vuélvete”… la cosa fue que luego de trabajar casi un año en la construcción y de conocer mas de una veintena de ciudades del circuito turístico y otras tantas fuera de ese circuito y tan bellas como las demás, decidí volverme, con las dos manos hacia delante, no como el dicho que reza “una atrás y la otra delante”, buscando el abrazo de mi gente, mis padres, mis hijos, mi familia y amigos, que ansiosos esperaban el regreso del aventurero Neuquino que nunca detenía su marcha…
Hoy que ya elegí a Neuquén como mi sitio elegido para toda la vida, piboteo los rincones de este mundo con la firme decisión de que esta ciudad es mi ciudad y aquí está todo lo que me hace falta para ser YO… he logrado revertir otro de los viejos dichos y sentirme PROFETA en mi tierra…

E.V: Los “Martes filosóficos”, ¿de qué tratan esas reuniones en la ciudad de Neuquen, quienes participan, por qué, para qué?

W.C.: Los Martes Filosóficos son creación de Facundo Pereyra, un amigo por carácter transitivo que me llegó de parte de Carlos Berho, otro amigo de la vida, de los elegidos.
Facu generó hace mas de dos años, una especie de reuniones en su casa, en donde el tenía por motivo, juntar a personas que estuviesen solas en su lugar de residencia; gente que viniera de otros lados por razones laborales o lo que fuere y que no tenía un círculo de amistades para compartir cotidianamente su vida social. En principio, se hacían las reuniones en su departamento y eran muy pocos participantes, una decena de personas como mucho, tuve la oportunidad de poder compartir algunas de esas pequeñas reuniones. Luego la cosa se fue expandiendo y comenzaron a buscar lugares mas grandes, quinchos de conocidos, o salones alquilados o de vez en cuando bares o restaurantes. Hoy en día las reuniones de los MF se hacen casi siempre en el QUINCHO de un club casi a las orillas de un brazo del Río Limay, y el promedio de personas oscila entre las 30 y 50 personas por reunión.
Los MF tienen como característica habitual, juntarnos a cenar, siendo la comida una simple excusa para reunirnos, y luego de la cena, generar un tema de charla en común, en donde cada integrante que quiera hablar, dará su opinión personal y jamás se busca entrar en conflicto con el pensamiento del otro, sino simplemente escucharlo y respetarlo en su perspectiva… de todas formas a veces sucede que es inevitable debatir y las cosas se ponen tensas, pero siempre teniendo en cuenta el respeto en el trato.
Los temas son de lo mas variados y tratamos de abordar situaciones cotidianas, expuestas como si fuesen un caso clínico. Hemos hablado de cuestiones laborales, amores, existencialidades, utopías y todas las variantes que los temas en forma natural vayan plasmando sobre la charla.
Además de todo eso, también generamos cada 4 meses unas fiestas denominadas FIESTAS FILOSAS, en donde participan un promedio de 300 personas y en donde la intención es recaudar fondos para ayudar a quienes necesiten una asistencia económica social ya sean una entidad, un grupo que haga algún trabajo social o una persona en particular que lo necesite.-

E.V..: Sabemos que vas a venir a San Luis en el mes de setiembre ¿que significa compartir un escenario tan prestigioso como es el Auditorium Mauricio López de la UNSL (que ha sentido los pasos, el canto, la energía, de cantores, pensadores y poetas como Eduardo Galeano, León Gieco, Pablo Melto, Osvaldo Bayer, Ernesto Sábato, Los Olimareños, Roberto “Tato” Iglesias, Pablo Freire, etc.) con el poeta Luis Vilchez y participar justo en el Catorce Aniversario de nuestra revista?

W.C.: Poder llegar a San Luis, a tan distinguido espacio del arte, a una latitud que no conozco, a compartir un evento de tales características y reencontrarme con Luis Vilchez para seguir construyendo, mas que un significado, para mi tiene un POR QUE… ese por qué que me preguntaban al principio:
PORQUE ANDAMOS POR LA VIDA BUSCANDO, ENCONTRAMOS,
PORQUE ANDAMOS POR LOS CAMINOS SINTIENDO, NOS CONECTAMOS,
PORQUE ANDAMOS POR EL MUNDO VIBRANDO, NOS HERMANAMOS, PORQUE VAMOS CABALGANDO AL VIENTO CON EL SOLO AFAN DE  DAR AMOR, NOS UNIMOS EN CAUSAS COMUNES…
Y ES AHÍ CUANDO NOS DAMOS CUENTA QUE NADA SERIA POSIBLE SI NO NOS JUNTAMOS EN UNA LUCHA EN COMÚN PARA SALVAR AL HOMBRE DE TANTO HOMBRE…

E.V.: ¿Te animas a compartir un sueño con nuestros lectores?
W.C.: Tengo un sueño que se parece al tuyo querido lector, que es igual al sueño de nuestros antecesores que lucharon por una causa justa y noble:
IGUALDAD para todas y todos… porque nos merecemos DISFRUTAR de vivir esta VIDA sin la estúpida contante de comparar lo que nos falta con respecto al otro o lo que nos sobra…

Nota realizada por Luis Vilchez, viernes 9 de agosto de 2013, para la Revista Cultural Latinoamericana (Guturalmente hablando) El Viento www.revistaculturalelviento.blogspot.com.ar

Ciclo Eufonía
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Obra de Walter Cuevas


Triste maestro

Triste maestro,
esta lucha no es de hoy.
Sigue insistiendo,
con tu cuerpo y tu dolor.
Afuera el viento te acompaña
y quiere repartir tu voz

Cuida de tu compañero,
no te lo quite el represor.
Con tu armamento de palabras,
descubre al necio y al traidor.
Afuera el aire es tan extraño
el verdugo es quien siente hoy el temor

Tristeza y pueblo,
niñez creciendo en confusión,
y mienten esos que te matan,
al niño, al pobre y al peón.
Afuera muchos nos sumamos,
creciendo junto a tu labor

Triste maestro
que sigues siempre mas allá.
La lucha, es cierto, no se acaba
hasta que triunfe la verdad.
Afuera reina la injusticia
y hay quienes te querrán negar.


Abrazo (canción)

Ya probé el agüita de tu arroyo
Caminé tus campos, piel pradera
Me perdí en los mares de tu aroma
Y dejé que sea tu abrazo, el que me encuentre

Creo en el porqué de tu mirada
Poco a poco tus ojos se entregan
Se me esconde el espejo de tu alma
Y dejas que sea mi abrazo, el que lo encuentre

Tu abrazo dice que me abraza
Abraza y dice mucho mas
Mi abrazo dice que te abraza
Mi abrazo dice que te abraza
Abraza y dice mucho mas
Tu abrazo dice que me abraza

Ya probaste la miel de mis labios
Caminaste mi alma tan inquieta
Te escondiste detrás de algún miedo
Y dejas que sea mi abrazo, el que te encuentre

Poco a poco mis palabras buscan
Esa forma amable de que creas
Si me escondo detrás de estos versos simplemente
Es para que tu abrazo sea el que encuentre

Agua (candombe)                  


Pasa el agua mansa gota a gota
sin pensar en lo que toca
por que es agua y nada mas.

Dueña de mil formas, se desforma
se transforma y siempre vuelve
a ser agua y mucho más.

Mares, ríos, lagos, lluvia y nieve
es el agua que se viene
el rocío y la humedad.

Viste ropas turbias, transparentes
corre, grita, se detiene,
es murmullo y suavidad

Nube que cabalga sobre el viento
que es deseo de los suelos
que se agrietan de esperar

Lágrima que brota de los ojos
del que ríe del que sufre
del que espera y el que va.

Hielo, escarcha y este frío intenso
espejismo del desierto
mares muertos y el glaciar.

Sudar del la gente que trabaja
sol a sol bajo este cielo
luna a luna sin parar.

Cristalina esencia de la vida
lucha eterna del que cuida
tu refugio, manantial.

Tu futuro incierto nos da pena
y la sed será condena
que tendremos que afrontar.

Torbellino en forma de creciente
que se lleva lo que el hombre
tal vez no supo cuidar.

Lágrima que brota de esos ojos
del que triunfa, del que pierde
del que vuelve, del que está.

Aquí en esta tierra (huayno)


El beso que da la noche
aquí en esta tierra, es tan distinto,
suele embriagarte de estrellas
de brisa fresca, luna y abismo.
(puente)
Suele robarte los sueños
y los devuelve sin ser los mismos

Tiene esta noche la magia,
de los sonidos del infinito
y te susurra silencios
que se hacen huella rumbo al olvido
Y a los fantasmas del miedo
los desvanece con un suspiro

(Variación intro)

Cuando la noche es abrazo
el alma tiene un brillo distinto
quiere ser tierra y dormirse
mientras le cantan dos o tres grillos
(puente)
Quiere ser agua, aire y fuego,
quiere ser viento, cielo y abrigo

Tiene la noche del lago
muchos colores que se han perdido
sigue esperando al que busca
para mostrarle donde se han ido.
Quiere contar su secreto
quiere ser parte se ese destino.


Viento (aire peruano)                                    

El sol se va recostando
sobre el filo de un día gris
y el viento parece el rey
de esta ciudad

La nubes se están quebrando
en el ocre vendaval
rojizo horizonte
viento y arenal

La cabellera de un sauce
es el fantasma
que hizo el viento levitar

El cielo estalló en pedazos
de colores que se van
el viento juega a dormirse
y vuelve a andar.

Cabezas gachas que buscan
refugiarse y descansar,
pasa el viento indiferente
sin mirar.

Y un Octubre se deshoja
día a día,
con el viento del lugar.

Viene arrastrando mensajes
que se mezclan al volar,
viento, mañana, secretos
y un pesar.

Las bardas que se desgastan
y las aves que no están,
paisajes que pinta el viento
sin pensar.

Y el agua del río anhela
su caricia,
que es de viento y libertad.

Cometas que surcan cielos
y que siembran su extensión
con mil colores de viento
niño y sol.

Una risa y un lamento
y su eterno caminar,
el viento se roba un sueño
sin piedad.

Y es otra tarde de Octubre
que se gasta
con el viento del lugar.


Nelia gallardo (gato)


Ahí anda Nelia gallardo
dele caminar la vida
las calles y los recuerdos
y una sonrisa encendida

Si alguna mañana cruza
por su camino una amiga
ella donosa y radiante
le ofrece charla enseguida

no hay maña que no conozca
de esta vida citadina
y aunque ella es de campo adentro
solita armó su rutina

Ahí  anda Nelia gallardo
pasito a paso la vida

Esposa, madre y abuela
hoy viuda y sabiduría
y no hay quien le cuente el cuento
viejita pero muy viva

Ahí anda Nelia gallardo
de la mano de la vida

Anduvo Nelia gallardo
por mil caminos la vida
el campo, los pueblos chicos
su rancho pura familia

Anduvo Nelia gallardo
junto a su hombre mañero
ayudando en los arreos
o el camioncito sodero

curandera del empacho
hijos y nietos cuidaba
quien conoció su jardín
de seguro lo envidiaba

Ahí anda Nelia gallardo
dándole ejemplo a la vida

por mas que pasen los años
su ciencia es una semblanza
quien prueba sus empanadas
al cielo da su alabanza

Ahí anda Nelia gallardo
su vida y sus esperanzas.


Fuente
- Archivo de la Revista Cultural Latinoamericana (Guturalmente hablando) El Viento





11 de junio de 2015

Poesía Periodística (Parte 12) - Dora Giannoni, poeta de alma, del alba, del poeta

Poema dedicado a  la poeta Dora Giannoni y al poeta Armando Tejada Gómez

Niño que pidió lloró

Yo considero que reír
es más hermoso que llorar
y me parece altamente positivo
ver a un niño -calentito-
en la estufita del hogar de amares

que un niño trabajando
con seis años de desgracia en sus espaldas
o pordioseando la limosna... de la insensibilidad

yo creo que hay que hacer
un semillero de nacionalidad y buscar soluciones
para estabilizar la poesía de este mundo humano
hundido en la deshumanización de la alegría

mudo mundo...
que le quita la paz a estos versos que hoy escribo
y la comida al niño que anoche vi
en el súper mercado de las ladillas

Texto extraído del libro “Poemas de amor para una olla vacía”, Luis Vilchez, Ediciones Madera y Verso, año 2008


Fotón. El casamiento, en el Templo del vino. Don Atilio “Tilo” Gianonni, Hamlet, Dora y Armando.


Conocí a Dorita hace unos años en la ciudad de Mendoza, yo estaba con mi mesita con libros en un prestigioso encuentro de escritores y ella fue de las pocas que se acercó a ver de qué se trataba. Nunca pensé que desde ese encuentro iba a nacer una profunda y sincera amistad. Dora es una poeta popular muy querida por su entorno y “referente” para quienes nacemos vientos. Numerosas cartas y correos electrónicos nos mandamos desde ese encuentro del amor. Mucho hemos aprendido de este ser de luz.
  
Oriunda de 9 de Julio (Provincia de Buenos Aires) y vive en Buenos Aires desde 1976.
Profesora de Castellano, Literatura y Latín, dedicó años a la docencia secundaria y terciaria. Cursó estudios teológicos y bíblicos y trabaja pastoralmente. Participó en programas radiales y encuentros literarios. Colaboró en revistas y organizó talleres sobre la vida y obra de Armando Tejada Gómez y Alejo Carpentier.
Autora de Profeta del viento (estudio bioliterario sobre Tejada Gómez).
Obtuvo un primer premio de ensayo en Río Cuarto, un segundo premio de poesía en el concurso organizado por la revista Redes de papel (Capital) y menciones en Junín y Radio Habana (Cuba).
Prologó y presentó a los poetas Hamlet Lima Quintana, Juan José Folguerá, Armando de Magdalena, Rafael Amor, Jorge Zárate y Daniel Oddone.
   Es cofundadora del Centro Cultural Armando Tejada Gómez y madrina del Espacio Cultural de los Niños Juanito Laguna de la Casa de Cultura Compadres del horizonte.
Convidamos articulo Homenaje a Dora Giannoni: Los tilos de plaza Belgrano volvieron a dar sombra
Y poemas que mandó especialmente para que sean publicados en el número 63 del mes de enero de 2014 de Revista Cultural Latinoamericana (Guturalmente hablando) “El Viento”.
A gozar.

"Todas las sangres" - Espectáculo con los poetas Dora Giannoni y Héctor Minutillo. Ensamble Folclórico Miel de Caña integrado por Nora Siderakis (flauta trav...

HOMENAJE A DORA GIANNONI: Los tilos de plaza Belgrano volvieron a dar sombra

Cumpleaños de Dora Giannoni con retoños de una maravillosa historia que toca al alma nuevejuliense.

Este centro cultural popular porteño donde estamos festejando un nuevo año de Dora Giannoni de pronto se transforma en un banco imaginario de la Plaza Belgrano, allí donde un día del 73 el legendario poeta Armando Tejada Gómez llegó acompañado de su colega Hamlet Lima Quintana para pedir la mano de ese pimpollo nuevejuliense del cual había quedado prendado poco tiempo atrás en su Mendoza natal.

Y aquella vez, Tejada Gómez vio los árboles frondosos que ya no están, y dejó unos versos en honor a esos tilos inolvidables que aún siguen revoloteando en el corazón colectivo aunque el hacha del hombre los venciera como a caballo quebrado. Dora se abraza con Gloriana Tejada, hija de Armando, y con Juan Martín, retoño varón de Hamlet. Para los pibes nuevos, Tejada y Hamlet forman parte de lo mejor de la prosa y versos, cultura hecha canción, del folklore nacional argentino.

Y están allí, como reviviendo aquella anécdota del año 73, cuando don Tilo (casualidad el apodo…) Giannoni aceptó el pedido del ilustre mendocino de Guaymallén y dejó que se le llevara a una de sus hijas. Y Dora voló, y compartió días y noches con su amor, y hasta escribió sus propios libros, siempre con 9 de Julio en su pensamiento, como nos ocurre a algunos más. Han llegado al festejo varios amigos, entre ellos Chacho Echenique, integrante del incomparable Dúo Salteño, quien está editando un trabajo como solista, varios amigos nuevejulienses más, como la maestra Ester García, y el profe linqueño Fernando Signorini también comparten esta mesa musical a la que Dora y su gente le ponen la nota.

 La de “La Plaza de los tilos” fue una anécdota más que ya forma parte de la historia nuevejuliense. Se puede ver en google, de la mano de su autor. Y tuvo un momento de recuerdo en este centro cultural del barrio de Coghlan, donde nuestro 9 de Julio plantó un tilo simbólico al que Tejada Gómez parece reescribir. Es lo que uno imagina mientras los ojos de Dorita aflojan al entonar esa inmortal “Canción con todos” de su marido, con quien tanto bregó por liberar la esperanza con un grito en la voz.

OBRA DE DORA GIANNONI

A DARÍO Y MAXI, COMPAÑEROS

Hace diez años
intuí la tragedia.
Algo me decía
que iba a suceder
y desgraciadamente
no me equivoqué...
Desde mi vivienda
en Palermo
en esa mañana fría
mi corazón
estaba en Avellaneda.
Tenía que suceder;
estaba fríamente calculado
nada es más peligroso
para el poder y el sistema
que la poesía, el arte
el pan compartido,
la popular cultura
que se da ente los pobres
y oprimidos
porque siempre
el amor que se da
hasta las últimas
consecuencias
fue crucificado.
Mártires de mi patria.
Sangre joven
entregada por valor
y compromiso
la memoria no será borrada
y la obra que dejaron
seguirá dando frutos
de amor multiplicado
en miles más
que vendrán a beber
del agua clara,
del ejemplo de amor
que nos dejaron
Maxi y Darío¡ presentes!
una y mil veces
en esta patria dolida
que tanto necesita
de modelos de verdad,
entrega cotidiana
y el ansia de justicia
practicada
“ no por caridad ni piedad
sino por compromiso amoroso”,
como decía Pablo Freire.
29-06-12


BOLIVIA: 21-01-06

“ El cielo del cóndor abre de par en
par las puertas de Tiawanacu...”
Armando Tejada Gómez (1)

“Lo que no existía
fue creado”(2)
y lo que existió regresa.
Lo que ayer eran sólo ruinas
hoy es otra vez ayllu
de los primeros habitantes de esta tierra
devastada.
Aymaras, mineros, campesinos,
pobres pero dueños
de ancestral cultura
logran retomar el poder
que será servicio
según su concepción
y una enorme wipala
de esperanza
une la Luna y el Sol
de Puertas milenarias
cuyas piedras
son Memoria del futuro.
Lo que una vez existió
vuelve
porque nunca pudo ser desaparecido
Y en este nacimiento
es toda América
que vuelve
con el mismo sueño
La noche de Tiawanacu
es crepúsculo del día
que otra vez amanece
después de 500 años.

( 1) Tejada Gómez, Armando:
Canción El cóndor vuelve
con música de Eduardo Aragón
            (2) Ap. 4,11


CAPITÁN DE LOS PÁJAROS

(A Antonio Esteban Agüero)

“Yo no quiero morir. Es imposible
que yo pueda morir
Mientras la vida siga viva en
Jilgueros y caballos...”   A. E. Agüero
(De Camino a la Raiz)       
                                                    
En el valle de Conlara
escuché tu voz profunda
y cantarina
que trajo a mi memoria
viejos versos amados
entre sonidos del silencio
Tu voz que habla del hombre,
el árbol, las raíces
y esa ansia de infinito,
serena o torrentosa,
buscando a Dios
entre las piedras
de esa tierra hermosa,
con águilas en vuelo
en libertad infinita
en el cielo siempre azul
de tu provincia.
Escuché tu voz,
Capitán de los pájaros,
sus arrullos y trinos
con miles de caballos
briosos y libres
galopando al unísono
para sacar de su modorra
a Buenos Aires.
Capitán de la luz,
el canto, la pureza
La fuerza de quien sabe
lo que quiere
aún nos llega
golpea nuestra alma
y nos dice que es posible
cambiar con versos la vida.
Digo Antonio Esteban Agüero
y me siento feliz al recordarte.
Merlo. Abril 2005

HAMLET, CONVECINO DE  LA LLANURA

( A Hamlet Lima Quintana)

Shakespeare inventó a Hamlet,
un personaje atormentado
por las dudas,
temeroso de ser asesinado,
que fingía locura,
inquieto por saber quién era...
Y Dios inventó otro Hamlet,
un ser iluminado
por los sueños,
deseoso de vivir
para ayudar a otros
porque sabía  muy bien quién era.
Lo parió la llanura
y el horizonte
marcó su derrotero,
esa utopía
que lo hacía ponerse de pie
todos los días
y seguir  caminando
escribiendo, soñando,
compartiendo con todos
el pan de la palabra
que brotaba de él
como dictada
desde un más allá,
el de sus ancestros
que le daba sentido
a su lucha cotidiana.
Hermano mío,
convecino de  la llanura,
donde los dos vivimos,
tu ausencia me duele
porque añoro tu rostro de quijote
tu humor, tu ternura, tu sabiduría,
esos versos leídos por teléfono
apenas recién nacidos...
¡Qué privilegio!, ayer
hoy, ¡ qué silencio!
Pero sé que estás
que estarás siempre
aromando la llanura
que te guarda
como esa “vasija de barro”
que cantabas.
Dios te puso en nuestras vidas
para ayudarnos a no dudar,
a no rendirnos
a seguir andando
en pos de un sueño
latinoamericano.
Y desde el misterio donde habitas,
iluminar la vida
y decirnos que “no hay que morir”
que la vida nos espera
para volver a empezar
cada mañana.
15/ 09/03
MESTIZAJE (Poema inédito)

Chacana
y cruz cristiana
Cruce de caminos
que no se oponen
en popular mestizaje
como deseaba
Arguedas
en criolla koinonía
como Martí quería
Armonía americana
Cruce de caminos
hacia arriba,
hacia abajo,
a los costados.
hacia los cuatro
puntos cardinales
Una y otra conductoras
de un camino arriba y Adelante
siempre adelante
del pueblo americano!!!

Fuente:


- www.infonueve.com.ar Por Guillermo Blanco