31 de mayo de 2015

Poesía Periodística (Parte 11) - Enzo “El Pelado” Mottura, el poeta que nació con una sonrisa de oreja a oreja y un lápiz y un papel para la lucha

Poema dedica al poeta Enzo Mottura

Gozador

No!!!
las mañanas no son para cualquiera...

el goce
el fresco aroma matinal
el sol que nace y muere

la mirada de Beatriz que me provoca
el mate
el buen café
la despedida

la sombra del pasado
despertándonos inquieta

una hoja con rimel y con miel
un buenos días con un lecho tibio
no son para cualquiera...

el manantial de agua de la ducha tibia
los pájaros cantándole al silencio

ser un perseguidor del colectivo que se escapa
para no llegar tarde a la rutina diaria
a la presciencia como un arte de magia

atreverse a despertar
junto a la muerte

abrir la puerta
sanar lo cotidiano

planificar las horas
que se mueren

besar la sombra
el  mismo aliento en el cepillo

desenchufar la mufa de la radio
quemar las hojas del diario oficialista

planificar la marcha
la protesta diaria

consciente
que aunque ya no estés

siempre estarán
tus alas
tus abrazos

acariciándome en los sueños
que te escribo

pero no!!!
las mañanas no son para cualquiera...

Poema extraído del libro “Poemas de amor para una olla vacía”, Luis Vilchez, Ediciones Madera y Verso, año 2008

Naciendo un asadito , con el poeta Enzo "El Pelado" Mottura y el poeta Carlos "El Charly" Villegas 
Agradecido por la ternura de hermosas y hermosos poetas que he encontrado en el camino, trashumando la vida y la poesía. Acompañado por el aliento de esas “lucecitas”, algo imprescindible y sin el cual uno no podría hacer nada con la pasión que le ponemos. Con esas ganas de reivindicar y agradecerles en vida, su amor y dedicación en el espacio que cada uno ocupa. Convidamos en esta oportunidad la obra de Enzo Mottura, escritor, editor de revistas, orador popular, actor, poeta, hermano de la vida. Uno de los “creadores” de la que fue llamada “Editorial Revistas Callejeras” y de la “Casita Cultural”, en la ciudad de San Luis.
Acá compartimos la Vigésima compilación de una columna que hace un tiempo escribimos sobre “Historias de Revistas, Blog y Editoriales”, en la Revista Cultural Latinoamericana “Guturalmente hablando” “El Viento, en este caso la Historia de la Revista “Pase y Sírvase”, cuyo editor fue Mottura.
.
Luego convidamos el “Testimonio” y algo de su obra literaria, trabajo que escribió para el libro La Hojas”.

Enzo es un poeta que emerge de la calle, del compromiso político que tiene con la vida. Es un poeta sin “pelos en la lengua” y que jamás baja los brazos. Defensor de la amistad sincera, de la alegría que fluye por las venas de una America pobre y maltratada. Anarquista sin ceros, hombre tenaz que se fuma un cigarrillo, gustoso caramelo, de los náufragos que lo buscan en la esquina de su casa, para no ahogarse.


Historia de la Revista “Pase y Sírvase”

Por Enzo Mottura (trabajo de compilación de Luis Vilchez)

Pase y Sírvase tuvo como tres etapas claras. Todo esto surgió de una iniciativa de Luciano Lamberti. Nos veníamos juntando desde hace un tiempo, el escribía, yo escribía. Él ya había sacado un libro de cuentos y ya estaba viviendo en Córdoba y tenia muchas ganas de sacar una revista. Una revista “under”, como se decía en esa época. Fue a principios y mediados de los noventa. Imagínate que cuando empezamos a hacer la primera Pase y Sírvase en aquella época no existían los ciber, no teníamos Internet, es más no teníamos acceso a computadoras, salvo una computadora muy vieja que tenia Luciano, donde pasábamos todo en archivos de Word y nuestro sistema de edición era cortar nosotros y pegar, así editábamos la revista, la armábamos. En la primera revista hubo una chica de Córdoba que se llama Zaira que nos hizo las ilustraciones. Nosotros íbamos recortando los originales y sobre papel poníamos los textos escritos en Word, le íbamos pegando arriba.
 Empezamos con unas treinta, luego sacábamos más fotocopias. Todo dependía de la gente que estuviera interesada. Queríamos difundir textos poco conocidos de autores conocidos de Oliverio Girondo, Julio Cortázar (ente otros). Cosas así como “joyitas rescatadas de la literatura”. En ese primer número solamente hay dos textos nuestros, que estaban escritos alusivos a la revista, tipo editorial.

Ya para el segundo número decidimos rescatar la obra de pintores, poetas y dibujantes amigos, gente que vivía en Córdoba o en San Francisco, la mayoría no había publicado, era como difundir a principiantes, a escritores inéditos.
Al principio cada revista tenia un subtitulo, la primera se llamó “La mal parida” y la segunda fue “Nuestros ilustres desconocidos”, a Damian Montiveros, que es un pintor y dibujante muy bueno de San Francisco le pasamos el original con todos los textos y él los ilustró sobre el original. Después fotocopiábamos en la librería de mi abuela, que tenia una fotocopiadora. En parte se movía por nuestra iniciativa y en la Biblioteca Popular de San Francisco, lugar donde yo en ese momento tuve el privilegio de trabajar. Hubo en su momento una pequeña presentación de la revista con gente amiga, muy de entre casa. Porque era una revista que no pretendíamos que fuera más haya, queríamos despuntar el vicio, ver, aprender como se hacía una revista, para hacer conocer nuestra obra y la de gente amiga.

La tercera Pase y Sírvase fue un número especial que tenia que ver con la primera Feria del Libro que se hacía en San Francisco, allí sacamos un pequeño fascículo que se llamaba “Malos resultado de buenas intenciones” (como siempre, salía con un subtitulo) y eran unos textos que habíamos logrado a las ponchadas y lo hicimos pegándolos como podíamos.
Esta es la etapa sanfransisqueña, después nos fuimos a vivir a Córdoba y se abrió otra etapa. La revista tuvo otro formato otra forma, fue una revista mural, pegábamos hojas en las paradas de colectivos, era Pase y sírvase para las paradas de coles. También otras paredes donde había gente que se detenía. Pero más que nada fue una exploración artística que tuvimos con Luciano y otra gente. Solo salieron dos números. Fue mas delirado, de ahí nació lo de la literatura de cordel. De hecho tuvimos una presentación bastante linda en un centro cultural de San Francisco,  “Moras y mojarritas”, hicimos una pequeña intervención donde la gente tenía que subir una escalera para sacar los textos. Muy cerca del techo. La literatura de cordel no es un invento nuestro se viene haciendo desde el 1920 -1930.  Lo tomamos un poco más conceptual y se llamaba “la mierda de los ángeles”. Te estirabas y lo único que sacabas era eso, los textos, la resabia de los textos que escribíamos y que todavía no podías alcanzar. De eso éramos conscientes.

La tercera etapa ya Luciano Lamberti se desvincula de la revista, yo quise seguir acá en San Luis, aunque él también la avalaba y me apoyaba. Le mandaba todos los textos y el me daba su crítica.
 El primer número que sacamos, fue con textos de Luciano y míos, las ilustraciones de la “Gringa” (Griselda Olivares). Fue justo el primer año que empecé a estudiar así que la difundí en la Facultad en clase, las dejaba sobre los bancos.
 La gente se empezó a interesar, uno de los primero fue el Negro Gastón López, después Valeria Ortiz. Así se fue sumando gente y el segundo número fue más colectivo con gente de acá.

Siempre fue de divulgación gratuita, y salieron de San Luis más o menos 4 números. La manera de sostenerla salía de nuestro bolsillo, hacíamos fotocopias. El formato seguía siendo muy artesanal, aunque ya teníamos todo digitalizado. Al menos ya no pegábamos con cola los textos.

La experiencia me dejo mucho, sobre todo porque es algo que a mí me gusta. Fue una experiencia artística un poco anárquica si bien existían ciertos hilos conductores no había orden estipulado. Charlábamos una temática esta era abordada con total libertad, no podíamos ir al carajo. Era más que nada un verbario de literatura de gente que estaba escribiendo y no era muy conocida que se difundía gratuitamente  para otra gente que leía poco y que por ahí entraba una ficha. No era fácil que la leyeran, no apostábamos a la gente que ya leía, todo lo contrario, sino a la gente que tenía filim artístico y personal pero no tenía una historia literaria. No era una revista para repartir entre escritores, todo lo contrario.
Justamente el nombre de la revista era eso “Pase  y sírvase”, ahí esta es lo que le ofrecemos, es como cuando usted entra a la casa de un compadre y le dice:” esto es lo que hay, pase y sírvase”, pero con textos y dibujos.
Esto es en breve la historia, en el medio hay mucho más, está la magia de encontrarse con las personas, la libertad de hablar de literatura sin tener que pensar que eso debía transformarse en algo orgánico, establecido. Simplemente hablar, escribir porque teníamos ganas. Lo hacíamos por gusto no nos importaba que saliera perfecta, que saliera como queríamos sin ser tan perfeccionistas. Era un fanzine de la calle, era ocupar la calle con un poco de literatura de gente que también andaba en la calle. Era retroalimentar y re significar la vida cotidiana que viene y que va, que está en distintos ambientes. De repente sale un texto un dibujo. Bueno éramos un grupo de amigos y por cada revista teníamos millones de juntadas, cantidades de cervezas, vinos, fideos, lo que hubiera para comer. Era eso ese signo. Cuando tuvo que dejar de salir dejo, pero puede volver porque es esa la idea.

Programa que trata sobre referentes de la literatura de San Luis
YOUTUBE.COM

Séptima Comunión Literaria. Recibida el 30 de julio de 2008. Mottura, Enzo.

Testimonio

Exhortación y Propósito (literatura oral)

   Quizás te despertás muy de mañana y el comprobar que respirás no representa para nada un hecho relevante.  Quizás tuviste ese sueño otra vez, quizás vuelva de nuevo aquel viejo dolor en el pecho…
   Desayunas hambre, y con el hambre te tragás también el miedo. Ese miedo que se te queda en la boca del estomago, el mismo miedo que te aprieta los dientes y te cierra los labios.
   Quizás es hora de otro cigarrillo, inhalás y exhalás casi treinta veces por minuto sin darle a ese gesto ningún significado preciso.
   Afuera, en la calle, el mundo no parece tan distinto. Treinta, cincuenta, cien, mil, un millón de rutinas internalizadas moviendo las piezas de un juego que tal vez para vos ya esté perdido de antemano.
   Nos hemos convertido poco a poco en autómatas, y en ese automatismo somos terriblemente antropófagos. ¿No sentís como que te consumen? Que tu tiempo ya no es tuyo, ¿no ves como te obliga a obedecer el mandatario?
   Recuerdo un colectivo repleto de gente, y el colectivero girando la cabeza y gritando al mismo tiempo: ¡Para atrás, que en el fondo hay mas lugar! Si, pero en este fondo hay también nuevos lugares, y todavía queda una pregunta vieja.
   ¿Fue tan malo el juego que quisieron jugar los que no están, fue tan malo como para no continuarlo?
   La respuesta para muchos, fue siempre más de lo mismo.
   Lo que quiero decir es que todo juego es político, se trata de elegir qué juego jugar, cómo, por qué, para qué, con quién jugarlo. Se trata también de inventar nuevos juegos. Un lugar en el cual buscando nos encontremos con el otro, también buscando y al encontrarnos, y al buscarnos, nos encontremos con los otros, con todos los otros que somos.

Literatura perra. Poesía con colmillos.

   Palabras arrastradas por soledades y veredas, por bares y rincones.
   Literatura callejera. Poesía abandonada o que nunca ha tenido sueño. No como el perro que mueve la cola y espera manso la caricia del amo. Sino palabras como perros flacos que van rumiando, con bronca y angustia, el hueso de la vida. De esta perra vida.
   Literatura del gruñido. POESÍA DEL LADRIDO. Palabras que muerden una y otra vez, la dura carne de la rutina. En fin, como al principio, literatura perra.

Los caminos de la palabra

   Se ponen en movimiento las palabras, primero quizás tímidamente, pasito a paso, como dudando tal vez de los labios que las pronuncian o de la mano que les da forma. Pero a poco de andar -a poquito nomás- se convierte en un torrente casi incontenible.
   Muchos y distintos son los caminos que andan las palabras atravesando tiempos y geografías: por las avenidas virtuales de una pantalla de computadora, por los puentes tendidos en la página de un libro o de una carta, o por los senderos que el viento dibuja en el simple aire que nos rodea.
Innumerables son los caminos que andan las palabras de dentro hacia fuera, de afuera hacia adentro de cada persona.
   En estos andares que son suyos y son nuestros, caminamos las palabras al mismo tiempo que ellas nos caminan. Así, en estas idas y vueltas, en estos ires y venires transitando avenidas, tendiendo puentes, abriendo senderos -las palabras- de alguna manera casi mágica, al fin y al cabo, nos juntan y hermanan.

Este texto salió grabado en Oficio de Caminate, el CD Número 2, de las Ediciones Poetas de la Calle, año 2009



 Fuente

- Charla informal entre los poetas Enzo Mottura y Luis Vilchez, en la pizzería “La Catedra” de enfrente de la vieja terminal de ómnibus de la ciudad de San Luis, calle Rivadavia y Avenida España, dura cinco cervezas y algo más…

- Esta nota salio en  Año XV - Número 69 - Julio de 2014 de la Revista Cultural Latinoamericana (Guturalmente hablando) “El Viento” - Poesía Periodística – Publicación independiente de Juana Koslay, Argentina.


- Libro “Las Hojas”, Compilación de Testimonios, notas, poemas, cuentos, crónicas varias, de escritores de la década del 60 y 70 que publicaron en la Editorial Papeles de Buenos Aires, Ediciones La Pluma y La Palabra dirigida por el poeta Roberto Santoro y escritores que han publicado en la Revista Cultural Latinoamericana (Guturalmente hablando) El Viento dirigida por la escritora Mónica Algarbe y el poeta Luis Vilchez. Colección: Libros de la calle, año 2010. 

-  Video de "El Libro de tu vida", Programa que trata sobre referentes de la literatura de San Luis

29 de mayo de 2015

Luis Vilchez - Poesía Periodística (Parte 10) - Convidamos la obra de Pablo Torres, poeta de los barrios bajos, de la mirada fresca, la amistad sincera y de las utopías

53) Romance del poeta y el poema

Dedicado al poeta Pablo Torres 

Si el poeta es remanso, el poema es mar
si el poeta es tenaz, el poema es resistencia
si el poeta es audaz, el poema es osadía
si el poeta es amante, el poema es amor

Si el poeta es locura, el poema es utopía
si el poeta es exilio, el poema es dolor
si el poeta es guerrero, el poema es fuego
si el poeta es pájaro, el poema es vuelo

Si el poeta es dulzura, el poema es miel
si el poeta camina, el poema es guía
si el poeta es poesía, el poema es la palabra

Si el poeta es tu boca, el poema te alimenta
si el poeta es tu mano, el poema te escribe
si el poeta es romance, el poema te ama

Texto extraído del libro “Una Filantropía Del Amor”, Ediciones Libros de la Calle, año 2013, Luis Vilchez 


Para presentar al poeta Pablo Torres, de la ciudad de Villa Mercedes, San Luis, nos sacamos 10 veces el sombrero, nos emocionamos, nos dan “rosquillitas” en el vientre, nos contagiamos de sus ganas de “vivir, morir y volver a nacer en poesía”.

Convidamos el Prólogo que tuve el honor de escribir a pedido del poeta, para su primer libro “Retazos de flores que resisten”, Ediciones Libros de la Calle, auspiciados por la Revista Cultural Latinoamericana (Guturalmente hablando) “El Viento”, publicación independiente de Juana Koslay, San Luis, Argentina. Este libro se presentará el 6 de junio de 2015 en su ciudad natal y allí estaremos. Viento a favor, apoyando su vocación sincera, con un vaso de vino en el corazón y el abrazo a disposición de quien requiera.
Luego compartimos algo de su hermosa poesía.

Solo hacen falta poetas como Torres, para intentar cambiar el mundo. Para que su voz susurradora del canto de los pueblos, llegue a los oídos de los puntanos… y se contagien de su AMOR. 


“La escuela forma a un estudiante pasivo y competitivo que lo único que le interesa es escalar en la esfera social para poder llegar a tener mansiones lujosas y derrochar el dinero en esos centros del consumismo llamados centros comerciales. El estudiante se moldea así un mundo diferente en su mente donde el ansia de comprar y convertir en mercancía su conocimiento es requisito para pertenecer a la moderna sociedad.”

Ivan Ilich


Supongamos que el poeta que escribió este libro fue condenado a vivir en un mundo que lo bombardeaba día y vida con “premios y castigos”. “Tenés que tener muchos diez y nueve para ser un niño bueno. Para que cuando seas grande te puedas comprar un inmenso auto, y una buena muchacha, de familia decente, sea tu esposa” (le decían sus maestros en la escuela). Supongamos, también, que en la universidad le dijeron lo mismo, pero con palabras más bonitas, digamos, por un tiempo, con propagandas de “cursos de posgrado, licenciaturas y doctorados” se podía “transformar la realidad”. Supongamos que no lo pudieron “engañar”. Y que él desitió y resistió a los autoritarismos y este año se recibe de Trabajador Social. Pero zafó a tiempo del mercantilismo político de las ciencias, gracias a sus constantes preguntas y de una intensa búsqueda espiritual, que lo ayudaban y lo ayudan a discutir un poco el mundo. Pero todo lo dicho es pura suposición de quien intenta desde el afecto y la poca sapiencia, prologar este hermoso libro, un libro jugado, bello, alegre, amoroso; y fundamentalmente “duro”, porque la realidad social, política y cultural que vive nuestra provincia, es “dura”. Pero el poeta la dibuja y la construye con denuncia y esperanza. 

“Es doloroso aprender a vivir” nos dice Silvio Rodríguez, cantautor popular de Cuba. Pero cuando uno toma conciencia del entorno en que vive, tiene la posibilidad de tomar decisiones y opciones sobre qué hacer con su vida. Estudiar, ser el mejor en la ciencias, para compartir todo ese conocimiento con el pueblo y así enfrentarse a grandes desafíos existenciales. En este caso el poeta que escribió este hermoso libro nos convida con su canto de pueblo su opción: discutir la realidad social, política y cultural a través de la poesía, ser el más humano de los poetas contagiando su militancia gozadora en los barrios de Villa Mercedes, o naciendo ladrillos con sus amigas y amigos del Grupo “Colmena” en una bloquera popular para ayudar a que los más necesitados puedan construirse más no sea una parecita, trabajar con la poesía y los susurros en el barrio, darse tiempo para amar a sus seres queridos. O venir a San Luis y tomar unos mates conmigo y abrazarnos a la vida.

Sobre todo, Pablo tiene “referentes” y los menciona en este libro y les escribe versos, jamás los olvida y les agradece. Este gesto hace más inmenso al poeta. 

Por las noches, cuando sangraban metáforas de su sensible corazón de pueblo en un lápiz y un papel. La luna, la blanca luna, la luna llena, luna cascabelera, luna de lluvia, luna de ojos tristes, romántica luna, compañera del Pablito la luna nueva (que lo goza y se goza), muchacho de barrio y luna amante, la luna, la inquieta luna, también lo condenó. ¡Serás poeta! -Le dijo- con voz de trueno y sin temor de hablar fuerte y de que la escuchen los gobernantes del terror. ¡Serás poeta! Y de tu boca nacerán “Retazos de flores que resisten”. Cuentan que esa noche Pablo lloró de amor y abrazado al encanto de su amada Belu y la abejitas del Centro Cultural “Todos los fuegos”, lugar de Villa Mercedes, San Luis, donde hace y nace con otros jóvenes y otras jóvenes “lucecitas” del amor una espectacular tarea de contención a los que vienen de lo “barrios bajos” a través de la cultura popular. Convocando a músicos, titiriteros, poetas y quien se acerque para tener algo para compartir y seguir alimentando el sueño de las utopías.

Allí volvemos a la opción que nos convida Torres. 

Y yo pregunto: ¿Se puede ser poeta alejado de la realidad? ¿Se puede ser poeta abrazado a las municipalidades vedettes de la literatura? ¿Se puede escribir sin decir nada? ¿Cuál es el rol que debe cumplir un poeta en esta sociedad? ¿Cómo puede el poeta hacer una “praxis” de la realidad para transformarla? Ya hemos dicho en otros libros y seguiremos repitiendo que en todos los acontecimientos importantes de este mundo hubo poetas, fusilaron poetas, nacieron poetas. Algo debe tener la palabra “que sana y es subversiva a la vez” y es perseguida, quemada, malparida por los testaferros gobernantes del mundo que deshumanizan lo más humano que pueden tener las personas: su dignidad de pueblo. 

Hace ya varios años llegó a mis manos, producto de la “causalidad” la palabra y la voz liberadora de Roberto “Toto” Santoro. Pintor de brocha gorda, preceptor en una escuela técnica, editor y editor de libros y revistas, en la década del sesenta y setenta en Buenos Aires. Encontré en ese ser de luz, lo que para mí es el ideal de intelectual y poeta. Títulos de libros cómo “Oficio desesperado”, “Nacimiento en la tierra”, “Pedradas con mi patria”, “En pocas palabras”, “Desafío”, “Uno más uno humanidad”, “No negociable”, “Las cosas claras”, “Lo que veo no lo creo”, entre otros. Santoro fue un poeta que dijo en su Declaración jurada: “Si mi poesía no ayuda a cambiar la sociedad / no sirve para nada”. Libros tardaría en contar las emociones que me transmitió en cada verso en cada lucha este vate, lamentablemente secuestrado por el terrorismo de estado el 1 de junio de 1977, desaparecido que aun quienes lo amamos, seguimos buscando y reivindicando en cada verso que decimos o escribimos. Pidiendo cárcel y castigo a los culpables. Jamás justicia por nuestras propias manos. 

Pero para volver a hablar de Pablito no puedo evitar en “tiempos y espacio diferentes” la comparación con Santoro. ¡Todos los fuegos queman! 

“Retazos de flores que resisten” es el primer libro de Pablo Torres y se nos ocurre que es solo el comienzo de un gran camino, sembrado en un gran compromiso de amor y libertad para los pueblos. Sus poemas tienen forma y canto de pájaros, de inmensas aves que convidan memorias con suave brillo, con vuelo eterno. Títulos como “Divagando entre laureles secos”, “Comida putrefacta”, “Infancia asfixiada (tele-demente)”, Show man Saaista, “Gobernantes de plástico”, entre otros. 

Algunos entendidos dicen que lo que escribía Roberto era “Poesía periodística”. Yo digo que “lo que escribe Pablito es poesía periodística”. Pablo es uno de los tantos poetas populares de San Luis “exiliados en su propia tierra”. Es una abejita que el sistema opresor quiere desterrar de su colmena donde habitan cientos de abejitas del amor. 

En fin, si vas a leer este libro te encontrarás con el corazón de un poeta popular. Que comunica, siente, investiga, goza, llora la realidad. Un gusto poder darle la bienvenida a este libro. Un gusto poder gozarlo en cada verso, en cada sentir. 

Juana Koslay, mate en mano, viernes 25 de julio de 2014 PM

POESÍA DE PABLO TORRES

Trocitos de maderas (noticias cotidianas)

Los ciudadanos del país de cemento viven sobresaltados, atónitos, conmocionados por las últimas noticias relacionadas a las tres nenas del distrito del sin-limite vespertino (ciudad ceméntica).

Dos pequeñas de once años embarazadas conmocionaron a mitad de año a la ciudad: una en Paso de los Libres- dio luz esta semana- y otra en Concepción- espera para los próximos días-. Pero el caso es ahora más inverosímil, insólito y sorprendente aún. Una nena de nueve años de la localidad de Amarrillo Soñar, llora a lágrimas con trocitos de madera.

El raro hecho al cual los médicos, los políticos, los hipercientíficos e hipomísticos, no le encuentran explicación, fue certificado incluso por el sistema homocyborg. Ante la falta de una explicación “racional”, la opinión pública de la neo-sociedad hipercapitalista comenzó a especular con la posibilidad de que tenga una relación con las inmensas plantas electrotecnofuturistas.

Fuentes hipermodérnicas indicaron ayer que en caso de confirmarse con “análisis profundos” que los trocitos de maderas tienen relación con las radiaciones que emiten dichas plantas, la pequeña podría ser víctima de una contaminación intracorrosivamente naturalizadora.

Show man Saaista

Se curte el óxido
con la grasa
que luego es quemada 
en el paladar 
de quien se atreve 
con su hipocresía 
colaborar en alguna mentira.

Da de comer a los cerdos del circo
cuerpos enteros 
(fácil; no deja ni un poco de hueso y excremento).

Da de comer a la mente
grandes corsos a contramano 
(fácil; no deja cordura ni razón en pie)

Fantasma y payasos se disputan el placer y el morbo
(funcionarios ineptos con cara de dinosaurios)

En el plan de inclusión 
mono y enano 
se disputan la insignia del hambre
(y el Estado provincial ni siquiera los reconoce como trabajadores estatales)

Bienvenidos a los paseos voladores
por las autopistas llenas de mierda que tapan miserias. 
(Víctimas legales persiguiendo la oscuridad y el aceite)

Vienen por ti, 
murmuran tras tu oreja, 
caerás cautivo, 
no importa tu clase
aunque ellos se excitan 
negando los pobres.

La fiebre de los niños descalzos

La fiebre del niño descalzo
es como el aceite en el charco de agua,
a pesar de estar contaminada
en su elemento liquido
se ve el arcoíris de la muerte y la vida
que calma la sed despidiéndola
por el nuevo día sin fiebre.
Resisten los cuerpos chiquititos,
siempre es más fuerte el latido de vida
que como pulsión que da fuerza a las manos
acompaña los pasos perdidos
en un ritmo fuera del tiempo lineal
de una historia inmensa,
cobijando el trigo que nace
junto al peso de los condenados
por ser pureza y memoria
de los rincones del mundo olvidado

Intervención Monsanto

Monsanto de santo
solo deja el espanto
sobre tantos.

Comida de tontos
de transgénicos putrefactos,
de actos
que atan
y luego 
matan
al mundo.

Semillas artificiales
son malas señales
de empresarios vivos
que buscan solamente el efectivo.

Te decimos ¡basta!
Acá hay un pueblo
que desde abajo
se alza abriendo tajos.

Y no pararán la marcha…

Te echaremos de esta tierra,
te acharemos en pedacitos
luego bailaremos
con la frente en alto
sobre la cornisa
de tus cenizas.

Vamos por ti Monsanto
que de santo no tienes nada,
solo el espanto 
sobre tantos.

22 de mayo de 2015

Luis Vilchez - Poesía periodística (Parte 9) - Maxi Ibáñez es un poeta fundamental para hacer una praxis de nuestra realidad cultural y social en estos duros tiempos.

58) Romance del poema y el poeta

Poema dedicado a Maxi Ibáñez

Si el poema critica, el poeta es juez
si el poema ama, el poeta es pasión
si el poema llama, el poeta espera
si el poema sufre, el poeta llora

Si el poema abraza, el poeta es ternura
si el poema juega, el poeta es niño
si el poema vuela, el poeta es águila
si el poema canta, el poeta es música

Si el poema habla, el poeta es la palabra
si el poema es luna, el poeta es noche
si el poema es rumbo, el poeta es viaje

Si el poema es sol, el poeta es brillo
si el poema es la historia, el poeta es la memoria
si el poema busca, el poeta encuentra

Texto extraído del libro “Una Filantropía Del Amor”, Ediciones Libros de la Calle, año 2003



Nota realizada por la Revista Cultural Latinoamericana (Guturalmente hablando) “El Viento”, verano de 2015. Saldrá en el número 80, del mes de junio de 2015

EL VIENTO: Querido Maxi, al comenzar esta nota recordamos cuando te conocimos por el año 95 o 96 en San Francisco de Córdoba o Río Cuarto. Nosotros viajábamos con Tato Iglesias en una trafic, acompañando a nuestro amigo educador popular... y apareciste vos recitando conmovedores poemas de Armando Tejada Gómez... ¿Cómo nace en vos la necesidad de convidar de forma oral las palabras de poetas y luego la tuyas?

MAXI IBÁÑEZ: Fue en Río Cuarto. Creo que no nace en mí, sino que uno es resultado de la gente hermosa con la que le ha tocado encontrarse en la vida. El Negro Valdivia, gran bailarín de estos lares, es quien me introdujo en la poesía de los poetas de nuestro cancionero. Además de mi profesor de danzas él era portero de la escuela primaria donde asistía en San Antonio de Arredondo y había visto que yo tenía buena memoria para retener textos largos. Me llevó a un certamen interescolar de folklore y me traje el trofeo de recitador para mi escuela con un poema de Atahualpa Yupanqui. Unos años después me convocó a decir poemas en un homenaje a Armando y Hamlet, homenaje que no se concretó, pero los poemas habían permanecido en mí y un día, entrando a una peña en mi pueblo en la que el Negro era el animador escucho que dice por el micro “y también va a recitar unos poemas Maxi Ibáñez”. Desde ese día se pudrió todo, jaja... y realmente no sé en qué momento comencé a escribir, pero a los 15 ó 16 años ya había comenzado a recitar mis propios versos, junto con los de Tejada Gómez (que ha marcado mi nacimiento como poeta y decidor), los de Hamlet Lima Quintana y Atahualpa.

La cuestión mía con la poesía es como cualquier nacimiento: uno nace porque hay gente alrededor que ayuda a nacer y crecer. Yo podría haber seguido recitando versos gauchescos de memoria, pero la vida me puso en el camino a gente maravillosa como el Negro, la Silvia Zervini, Tato Iglesias, Bicho Díaz, tantos amigos...

E.V.: Publicaste un libro recientemente ¿Cómo fue la forma en el armado, la temática, fue autogestionado entendemos?

M. I.: Mi último libro publicado, “Hacer las cosas simples”, es un libro autogestionado. Es un gran aprendizaje, ya que vengo de la experiencia de publicar con editoriales y se me ocurrió hacer un libro con los amigos, para demostrarnos que podemos resolver las publicaciones con la gente que uno tiene cerca, con los recursos “a mano”. Con la idea también de romper con el prejuicio de que las buenas publicaciones son sólo de una forma... y también el gusto de dar participación a artistas de esta zona, artesanos de la encuadernación, que hacen un trabajo maravilloso. Aprendí justamente eso que dice el nombre del libro, que podemos hacer las cosas simples para dar a los demás la palabra que escribimos. Y como no hay editoras de por medio me di el gusto de publicar el libro en Internet para descarga gratuita. Es curioso, pero de hacer que otros impriman mis obras, ahora me encuentro cosiendo libros en casa, compartiendo la tarea con mis hijos. También este modo de publicar permite hacer más liviano el tema de los costos. Para publicar con una editora tenés que desembolsar 10 mil pesos si querés una buena edición. La autogestión (que nunca es auto, sino que intervienen otras personas para que sea real) te permite publicar de a 10 libros si querés, además de jugar con distintos materiales y papeles, logrando un producto con una estética muy noble.

E,V: Que bueno, muy parecida a la tarea que realizamos con la revista El Viento y Ediciones Libros de la Calle… suponemos que hay que estar muy convencidos para nacer estos trabajos, sos un buen ejemplo de eso…

¿Tu pueblo, cómo es? ¿La gente allí se pregunta cosas, siembra esperanza, juegan, lo cultural fluye como avanza el río?

IMPAS 

M. I.: Hola. Perdón la demora, estoy de vacaciones en la playa, en un lugar sin señal de celu y casi sin internet sino fuera por la maravillosa biblioteca popular que hay aquì... aquí seguimos...

Sobre el comentario, jaja, no creo ser un ejemplo de nada... a lo largo de nuestro país hay gente haciendo cosas mucho más ejemplares... yo solo pretendo acompañarlas o imitarlas con mis palabras y las ocurrencias que tenemos con los amigos. Pero sí, lo hago con mucho convencimiento de que tenemos por delante la tarea de volver a la palabra, de que la palabra vuelva a estar entre la gente, y sobre todo, que los que trabajamos con la palabra estemos CON la gente. Nos hemos acostumbrado a dejar que otros tengan la palabra: los políticos, los artistas, los intelectuales, los sacerdotes... Y nosotros?? Tenemos tantas cosas para decir y nos cuesta otro tanto. Venimos de décadas de maltrato, de silenciamiento, de palabras que se compran y se venden. Yo busco esas palabras castigadas, que a veces son tristes, o furiosas, o enamoradas; y cuando las encuentro las comparto en forma de poemas o canciones.

Y mi pueblo... mi pueblo es como cualquier pueblo chico, con sus esperanzas y sus puteríos, sus postergaciones y su maravillosa solidaridad de pueblo. Hay algo especial aquí por el movimiento cultural que se generó entre los 80 y 90, cuyo resultado más sobresaliente es el Encuentro Cultural de San Antonio de Arredondo, un encuentro que no está condicionado por el dinero, ni las estrellas, ni los sponsors, sino que se hace a partir del trabajo comunitario de gente de todo el país. Pero esto puede suceder en cualquier pueblo donde haya gente con ganas de trabajar al lado del otro, sin mezquindad y sin protagonismos.

E.V.: Hermano querido, hablando de artistas populares… ¿Qué opinión tenes sobre la hermosa labor que hace y nace “Monchi” Navarro (entre otros hermanos de la cultura) con la Orquesta Comunitaria Padre Angelellli, en La Rioja?

M. I.: Lo que hace el Monchi con la Orquesta Angelelli se corresponde con lo que Monchi canta y es lo que a mi entender define a un auténtico músico popular: la coherencia entre lo que se canta y lo que se es, y una apuesta que supera al hecho de hacer música bella para la gente, que es hacer música “con” la gente. Crear y sostener una orquesta de los humildes allí donde las orquestas no llegan es en sí un acto profundamente revolucionario, poderosamente transformador. Monchi es nieto de Ramón Navarro, el cantautor más trascendente de la Rioja en las últimas décadas; sin embargo El Monchi siendo un trabajador de la música no “chorea” con el apellido, algo que es habitual en el mercado de la cultura, sino que elige, a mi criterio, el camino correcto: el de jugarse por lo que cree, que es hacer la canción con todos, como soñaba Tejada Gómez. Él es uno de los tantos jóvenes de nuestro país, artista talentoso, que no busca el aplauso y el éxito para el “yo”, sino que se dedica a cantar y celebrar el “nosotros”, apostando a lo comunitario.

E.V.: Nos emocionan tus palabras, pensamos lo mismo de “Mochi”. Fuimos con “El Viento” a la Rioja y Monchi y su familia nos abrieron su corazón de río, estaba Ramón Navarro y cantó y compartió sabia humildad, cosa que le falta a muchos. Volviendo a vos ¿te interesa venir a San Luis a convidarnos tus trabajos? Suponemos que si… ¿Si estamos acertados… que expectativa tienes sobre nuestra provincia “culturalmente hablando”, conoces la obra de algunos de nuestros poetas, como te gustaría que armáramos el encuentro?

M. I.: Ja ja, me interesa ir a todos lados donde haya gente con ganas de escuchar y compartir poesía. San Luis es la puerta de entrada a cuyo, la región que ha sabido dar continuidad a una tradición de poesía abrazada a la canción, donde los viejos cantan con el corazón en la mano, como escuché decir una vez. La obra de Antonio Esteban Agüero es trascendental, me siento muy identificado con él porque tiene un modo de escribir para decir, más que para leer. Me fascinan los poetas que nos proponen que la poesía no se muera en la imprenta.

E.V.: ¿Si tuvieras que escribir una “declaración jurada”, un “testimonio” de qué es la poesía, que les convidarías a los lectores y lectoras de “El Viento”?

M. I.: La poesía está en todos lados, en las cosas más simples y en las más retorcidas o trágicas. Los poetas somos simples intermediarios entre el pueblo y la poesía, colaboramos en que la gente pueda percibirla y hacer nuestro paso por este mundo un poco más bello. Creo que se equivocan aquellos que piensan que la poesía es el arte de embellecer el idioma a través de la manipulación de complejos recursos, esa perspectiva no ha hecho otra cosa que alejar la poesía de la realidad y de la gente, convirtiéndola en una cosa aburrida que se muere en la vidriera de una librería o en un bar de las élites artísticas. Creo que la canción es, en nuestros días, uno de los vehículos más potentes de la poesía. Aunque también veo un resurgimiento muy interesante de narradores y decidores, sin duda alguna, por esta necesidad cada vez más urgente de volver a la palabra original.

E.V.: ¿Cómo se puede cambiar el mundo?

M. I.: Con poesía y canciones se puede cambiar el mundo, pero sería iluso, soberbio y a la vez inocente pensar que sólo con eso se produciría el cambio. Los artistas solemos pecar de esa lectura parcial de la realidad donde creemos que nuestras creaciones son omnipotentes e invencibles porque tienen acogida en la gente o llegan a conocerse en lugares distantes... típico de la subcultura del egocentrismo y la adulación en que estamos inmersos. Una poesía, una canción, un cuento pueden invocar a la esperanza, que es un buen arranque para transformar las cosas en un mundo, el resto depende de nuestra predisposición para trabajar humildemente junto al que piensa como uno, pero también junto al otro, al diferente. Aprendiendo permanentemente, con un ejercicio de tolerancia y respeto, dando lugar y oportunidades a los jóvenes, que son la punta del cambio. Hoy hay una vuelta de muchos jóvenes a los partidos políticos, pero personalmente no creo en los partidos políticos como motor del cambio porque ellos repiten todos los vicios del sistema... el sistema capitalista está en su matriz y el poder que ellos buscan huele a podrido. Definitivamente no creo en los partidos, pero creo en la buena voluntad de la gente, eso sí que genera grandes cambios. Yo simplemente acompaño esa buena voluntad con lo que escribo y digo, tratando de dar testimonio de ella.

E.V.: ¿Aparte de tu labor de poeta, actualmente estas realizando otra actividad relacionada con lo cultural y “con la búsqueda del mango diario”?

M. I.: ¡No conozco poeta que no lo haga! ¡No conozco poeta que viva de ser poeta! Además sería muy aburrido y hasta antisocial. Creo que los trabajadores de la palabra deben ser, ante todo, trabajadores y estar vinculados con ese mundo, donde se develan las contradicciones sociales. La poesía fue siempre mi actividad, desde adolescente, cuando era estudiante y lavacopas en un restaurante. Siguió siendo cuando fui mozo, jardinero, pintor, preventista, redactor, artesano, antropólogo, docente. Y lo sigue siendo. En los más directamente relacionado al trabajo de la palabra, además de publicar libros y dar talleres de composición vinculada al cancionero y a la poesía latinoamericana, también trabajo con compañeros músicos haciendo espectáculos integrales, componiendo, buscando quien te grabe, ya que los derechos de autor son hoy por hoy los ingresos más concretos en cuanto a la palabra.

E.V.: Seguro, si repensamos la historia de poetas, siempre hubo en toda época una “conciencia revolucionaria” de parte de quienes escriben poesía, una “conciencia de oficio, de trabajo”. Parece que pican, que pinchan la memoria, desterrando al olvido. Por algo desaparecieron tantos trabajadores de la “palabra” y del “mango diario”, por dar unos nombres de argentina en época de dictadura militar: Dardo Dorronzoro (herrero); Roberto Santoro (Editor, pintor de brocha gorda, preceptor), Paco Urondo (periodista) etc.… lista interminable de “nomeolvides”. También en argentina en época de “democracia” hay poetas que están físicamente, pero son “desparecidos” por el sistema que promueve la cultura… ¿Puede ser, y si es así a qué se debe esto?

M. I.: No estoy tan de acuerdo con esa afirmación y me parece que hablar “desaparecidos” para referirse a los poetas invisibilizados nos pone cerca del discurso de los artistas pequeño burgueses que se creen silenciados porque “el pueblo no nos escucha” o porque “la gente sólo consume mierda”. En nuestro país “desaparecido” es una palabra con mucha carga histórica y social, debemos usarla con el cuidado que dicha carga exige. Sobre la invisibilización de los poetas me laten dos cuestiones sobre la poesía autodenominada “revolucionaria”. La primera tiene que ver con lo que el sistema capitalista legitima y nos ofrece como cultura, que no es otra cosa que expresiones devenidas en mercancía, donde no todas son “mierda”, pero sí distribuidas sólo como artículos de consumo. En este marco la poesía “no vende”, de hecho ya ni parece peligrosa a los ojos del poder porque buena parte de la producción actual roza con el hermetismo o el panfleto. Y aquí la segunda cuestión: veo actualmente numerosos cantores y poetas que le hablan a la gente como repasando el manifiesto comunista o un decreto de reforma agraria, como si el pueblo fuera bobo y tuviera que mamar teoría política para estar en condiciones de apreciar la belleza de la poesía. Esto me molesta mucho porque es un modo de subestimar la sensibilidad popular... y si parto de subestimar es lógico que no escuchen mi poesía. No hace falta nombrar al Che Guevara, creo que es más eficaz convocar a la simpleza. “Gente necesaria” de Hamlet Lima Quintana o “Primera soledad” de Tejada Gómez son poemas poderosamente revolucionarios porque sencillamente nos generan ganas de hacer algo bueno con los demás. El tema es largo y hay otras cuestiones, como reducir la poesía al libro, marginando la oralidad. O la falta de contacto de los poetas con los barrios y los pueblos por creer que nuestra palabra es superior. O los guetos culturales. Siempre discuto estos temas porque me parece que nuestro rol no es hablar por los que no pueden, sino hablar y cantar con ellos, tratando que la palabra vuelva allí donde fue arrebatada por años de maltrato y despojo, sea la plaza de un barrio o el teatro de una ciudad.

E.V.: Nosotros tenemos un lema parecido al que nos planteas, es, por si sirve: “La cultura respira con la gente en la calle, por eso “El Viento”. ¿Nos podrías contar como vivís la situación política del país y el mundo?

M. I.: Las vivo informándome permanentemente, siempre buscando canales alternativos a los grandes medios, porque los grandes manipulan todo de acuerdo a sus intereses, siempre mezquinos. No podemos hacer poesía, ni novela, ni canciones auténticas si estamos desinformados de las situaciones y conflictos del mundo que nos rodea. La poesía panfletaria, por lo general, peca de desinformada: repite clises que logran el aplauso fácil, pero se quedan nomás en la denuncia, en el enojo, en la frustración. Prefiero los poetas y cantores que proponen transformar la realidad, que nos dicen que un mundo mejor es posible, no por receta revolucionaria sino porque ellos mismos ejercen ese mundo mejor en su cotidianeidad y el modo de llevar adelante su trabajo. En su mayoría son poetas cantores los que conozco, como José Luis Aguirre en Córdoba, por ejemplo. La situación política del país es muy compleja. Ahora pareciera que o sos kirchnerista o sos antikirchnerista, como si la realidad y las lecturas del país se redujeran a dos bandos y tenés que estar en alguno. Lamentablemente mucha gente, en especial jóvenes, creen que esa es la realidad. Reconozco que hay más participación política de los jóvenes, pero la lectura de la realidad se ha empobrecido de manera preocupante. La transformación, a mi entender, viene por cambiar el sistema político, económico y cultural que constituye el capitalismo, pero las batallas internas que se están dando en el país son por cambiar el partido político que tiene el poder en el marco de un capitalismo atroz. Sería frívolo que los que vivimos del bolsón social y vimos comer gente en las ollas populares y desalojos y el país que teníamos antes de lo de Kosteki y Santillán no reconozcamos los cambios positivos en los últimos años, pero me asustan mucho algunas cosas, como los movimientos sociales que se vuelven oficialistas o los que apoyan maniobras destituyentes, el auge violento de la derecha, el silencio de muchos “revolucionarios” ante el continuo saqueo de recursos y la destrucción del ambiente, entre otras cosas. Como dice el Tato Iglesias, un cantor popular no debería ser oficialista. Ni tampoco simple opositor, creo yo, sino siempre crítico. Para que la canción o la poesía arrojen luz el artista debe ser esencialmente crítico del tiempo que le toca vivir. Y en lo que toca al país, aplaudo todo lo que se hizo para bienestar de nuestra gente, pero no tranzo con la injusticia, ni con lo pendiente, ni con lo huele a mierda. Fijate que la misma justicia que nos dio alegrías con los juicios a los militares genocidas es la misma que hoy encabeza una maniobra golpista. Nuestra tarea, en este caso, es hacer poemas y canciones que nos ayuden a leer lo que está pasando, a develar antes que a fijar posturas radicales.

E.V.: Ha sido una experiencia maravillosa poder dialogar contigo hermano querido. Esperamos que este trabajo sea publicado en la revista “El Viento” y (por qué no, ya que nos hemos entusiasmando) en un posible libro que estamos pensado hacer, donde entrevistamos a unos veinte jóvenes artistas que han volcado sus vidas a luchar por sus principios, con sus coherencias y sus dudas, sus chinches y alegrías, sus ganas de seguir PRA FRENTE, siempre para adelante, creyendo en la mirada y soñando un mundo mas habitable. Quisiéramos estar siempre en comunión con ustedes y juntarlos a todos y todas en un posible encuentro este año en el mes de agosto, en conmemoración de los 16 años de vida de la revista. ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias!

M. I.; Gracias a ustedes por reafirmar que la palabra no es un pasatiempo sino un oficio necesario, como el del albañil o el del médico.
Vamos con El Viento...
Nota: Luis Vilchez

Vecino de Mayu Sumaj e integra el recientemente...
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POESÍA DE MAXI IBÁÑEZ

EL ABRAZO

a Estela y Guido

Una abuela se abraza a su nieto y parece
que todo duele menos y es posible el milagro
alas inagotables penetrando en el cielo
son los brazos de ella cuando lo están tomando
él llena plenamente el regazo incompleto
y la infamia no encuentra lugar en ningún lado

Una abuela se abraza a su nieto alumbrado
por mujeres que encuentran para seguir buscando
llorisquea rastreando las formas familiares
en ese rostro nuevo anidando en sus manos
que a la madre, que al padre, que a nosotros, que a todos
pero él es parecido a la esperanza andando

Ella besa su frente como a un recién nacido
pues su tez ya madura tiene aroma a placenta
lo arropa con palabras de libertad y sueños
lo mira con los ojos sencillos de una abuela
y se pone a tejerle, como los escarpines
una patria abrigada que le cure la ausencia

Una abuela se abraza a su nieto y desmienten
al amor envasado por los falsos profetas
se queman las perversas revistas en los kioscos
el rapaz noticiero se muerde y se envenena
cuando canta en el piano la memoria triunfante
no hay cruz ni editoriales que encandilen la fiesta

Una abuela se abraza a su nieto y aclaran
con su luz restaurada tanta historia revuelta
nos hacen distinguir el polen del oprobio
en el gran torbellino donde todos festejan:
sobre el oportunista con sus lágrimas falsas
va un país muchedumbre con sus lágrimas frescas

Esta abuela ha burlado a la muerte de agosto
este nieto adelanta las flores de septiembre
reverdece la vida derrotando al olvido
y a lo ancho del mapa tanto júbilo crece
todo el pueblo se abraza en la Plaza de Mayo
cuando una abuela abraza a su nieto que vuelve…

MANDAMIENTOS DEL ARTISTA BUSCANDO

Si brotan los colores de sus poros
para enfrentar al gris que tapa el cielo
si pone trazos hasta en la tormenta
si su pincel resiste nuestros días
Usted es un artista, así se ha escrito
que viajará en el circo de la vida.

El canto es el oficio del ensueño
con él besa la luna y otros astros
se asume por la anónima memoria
naciente de las tantas melodías.
Pero si el canto no habla de su pueblo
de Usted cualquier cantor se olvidaría.

La fiesta de los barrios es la murga
ladrona aventurera de las músicas.
Si toma el rumbo bravo de los parches
que llaman al que sufre calle abajo
no quiera hacerse el hippie nostalgioso
la parca marihuana va a atontarlo.

País bajo las luces amarillas
con el telón vejado y harapiento.
País del escenario más jodido
requiere del actor libreto en alto
porque la libertad no sea un doble
y nuestros gobernantes un teatro.

Revuelta de malambo y de polleras
el remolino de los bailarines.
Si abraza las caderas de su tierra
al viento no lo deje desviarse
de andar al salto por entre las piedras
la flor danzante puede lastimarse.

Si sale con la furia a las veredas
y lleva un testamento atragantado
si viene a recitar ese poema
que dice no a la sarna de los vándalos
exija el compromiso del que escucha
y no duerma en la gloria del aplauso.

Si en el camino lo señalan rojo
y para sus parientes es un vago
siempre superará los malos tragos
pues su arte no repite la mentira.
Usted es un artista, así se ha escrito
que viajará en el circo de la vida.

IRA

Si quieres descender satisfecho al infierno
al motín de los diablos que mastican la pólvora
o a cualquier otra forma parecida al suicidio
del barrial desamparo de las calles oscuras
continúa sirviendo a su banquete de puercos
y a su flota de barcos de papel color dólar
que aquí me quedo rojo aunque el horror me asfixie
pero ya no permito que condenen mis pájaros.

El malón de los yanquis a quien nadie desarma
haciendo honor y gloria al parkinson atómico
viene de torbellino con su brutal costumbre
de enturbiar el espacio entre pluma y gramilla.
Con las babas a chorros sus leyes mercaderes
promocionan en créditos su hiel antiamazónica
cual secta del oprobio en estado de trance
finaciero, golpista, petrolero y satánico
envueltos en la máscara de un dios polietileno
mientras queman de a una las hojas de la biblia.

Ya no sé a quien pretenden vender las estrellitas
sus espejos colonos, su discurso de huesos
porque se tambalean los puestos del sarcasmo
y el tablón que sostiene su feria de la muerte.

Ya se funden los hielos de la opresión mestiza
y avalanzan torrentes a arrasar con la injuria
no hay presas ni picanas que detengan al sueño
tan puro como el agua milenaria en la altura.

Me sumo visceral a este pleito del mundo
desgarganto la bronca para frenar las balas
no me guardo por caspa los pelos en la lengua
y salgo a repudiar su imperial vedettismo.
No caben en mis uñas las ganas del desquite
no me sientan las garras ni los asesinatos
mucho menos su gula hablando de justicia
con aires de global silicona mediática.

Porque aún creo en la luz apuesto a la consigna
de aferrarse a las alas quebradizas del ángel
ungido con el verde sentencia de los árboles
que por tramar la vida fue carbón y destierro
y hoy vuelve con la flecha musical y certera
bajo el sonido bárbaro del tambor de los pueblos
con la torcaz plegaria para que cese el fuego
cuando un niño sonría y nos diga
esperanza.

16 de mayo de 2015

Luis Vilchez - Poesía periodística (parte ocho) - Nora Bruccoleri, poeta popular de Mendoza, Argentina, maestra y militante del PTS, Pan y Rosas, La Hidra de Mil Cabezas y de la Corriente 9 de Abril Lista Marrón.

Testimonio

Poema dedicado a la poeta Nora Bruccoleri

Poesía es resistir
resistir
es no bajar los brazos

Poema extraído del libro “Epitafio (de amor y desamor), Luis Vilchez, Libro número trece de la Colección Libros de la Calle, año 2010


Conocí a Norita en el camino de la poesía. En ese surco de susurros que une eternamente a los poetas. Y allí, abrazado a su ternura de río, conmovido por su coherencia y sus versos, no se pudo romper bajo ningún motivo el vínculo amoroso de amistad sincera.

Compañera de la vida de Camilo Jiménez músico popular del grupo Amauta, que toca quenas, sikus, moxeños y ocarinas para la madre tierra, delicada madre, hermana astral de sus amigos poetas... no deja de soñar un mundo más equitativo, donde los panes y el abrazo alcancen para todos y todas.

La Bruccoleri es una maestra de vocación y no de vacación. Por supuesto de las poetas que más ha gozado y enorgullecido publicar en nuestra Revista Cultural Latinoamericana (Guturalmente hablando) “El Viento”.

Me abracé a los sueños de Nora una noche fresca de Mendoza, cuando con mi amigo Gastón López Alcaraz (músico popular puntano) fuimos a convidar nuestra poesía y música en un centro cultural de la vecina ciudad, por supuesto que ella estaba en el público y entró inmediatamente en escena compartiendo unos poemas. Desde ese momento “El Viento”, el que tiene memorias que caminan, el fresco, el fuerte y sensible a la vez, el que le hace oídos sordos a la desesperanza, nos hermana.

Vaya uno a saber en qué pensaba en la foto que pusimos de portada en esta nota, ella está en "Cueva del Pirata" (desembocadura del río Bio Bio en el Pacifico) Concepción Chile enero 2013, con birome y papel, con la música del agua, con el silencio y la paz que esto conlleva.

La suave brisa del otoño puntano, la extraña. Soñando un nuevo encuentro, convidamos su palabra. Esperamos un golpe en la puerta de nuestro lugar de amares, para convidarle un mate con yuyitos de esperanza, para soñar nuevas formas de nacer una revolución.

La poeta mendocina Nora Bruccoleri presenta el último libro del poeta pampeano edgar Morisoli "Pliegos del Amanecer". Fragmento de un texto que se interna en...
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Obra de Nora Bruccoleri 

*1 Yo que nací en diciembre y deseo oler a jazmín, fui culpable desde la niñez, de hacer crecer la palabra en aquel patio con macetas, las que conversaban conmigo y se volvían bosques, selvas. De hacer crecer la palabra sí, en la mala noche que dibujaba en las celosías miedos, los que el velador de los cuentos borraba.

La palabra desde entonces y antes para luego, ahora, siempre, dar de beber a mi obstinado vicio de pensar el mundo sin sed y con tantos aljibes humanos.

La palabra endereza mis amaneceres para que nunca deje de verlos tal cual son. Será por ello que saludo cada día el árbol de mi vereda, creyendo que se repite por sobre toda la tierra una bandera, ante la que se ponen de pie los que están de pie ante la vida, para acurrucarse cuando es preciso junto al pájaro.

Por ello y por tanto más que queda tendido y se evapora, para volver siempre a nutrir de verde, es que hago mi declaración de amor a la poesía”.

Cobertura de Canal 7 Mendoza cuando miles de trabajadores de la educación se quedaron a...
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*1 Testimonio

Escribo porque es el sentido que le doy a la vida. Y lo hago desde el respirar para que los oprimidos, ojala puedan servirse de mi palabra.

Páginas

Eran las páginas de un tiempo
que tenía razón de pájaros
de flor,
de brasa valiente
en balcones de pasión.
Era militante el arco iris
y el pasto crecido del arte.
Éramos nosotros
que no esperábamos a la lluvia
la andábamos como al amor
descalzos,
con las melenas francas
inventados de montaña.
Éramos invencibles cuerdas
en el polen del destino.
Desde entonces nunca volvimos a mirar
con la indigna mueca de la indecisión.
Fueron sucediendo ferocidades
y tibiezas,
la vida,
con tajos inesperados
y sonidos inconfundibles de ciertos besos.
Nosotros cautivados y maltratados
por los tapices inconclusos
y sin embargo perfectos,
fuimos abrigándonos con esas luces
y olvidando inútiles pasados.
Algunos destejieron colores
y el desencanto clavó sus cuchillos.
Otros fueron fotografiados
en lo invisible de la muerte,
los devoró la crueldad, el desamparo
en el hueco cráneo de la nada.
Ese abandono condena
a bien recorrer inolvidables piedras.
Eran las páginas de un tiempo,
nuestro terrenal relato,
el que continúa en el viento
mientras enhebramos nuevas alas
con el vuelo de aquellos deshielos.

Certezas 

Por las entrecejas del hambre
a lomo de sus brujas insurgentes
que roen las campanas del sueño
van con desdicha,
con indecible rabia
a no pedir permiso,
a seguir el rastro de la madrugada
empujando siembras de la sangre
con la terquedad de la greda originaria
y el perfume del mosto en la distancia.
Por la borra de años castigados
van con la tenacidad de las costumbres
que no nos dejan jamás,
a levantar el polvaderal de un grito,
el propicio,
el urgente,
el inevitable,
porque en la luz encorvada
por el ultraje de horizontes
deben completar descontento con rastrojos,
por eso cargan leña de paciencia y coraje,
llevan la intemperie aullando en la mirada,
nombran la herrería del futuro
y van por memoriosos fuegos
acuchillando miserias
con treinta mil un certezas,
prodigiosos rocíos
que sustentan ubres de rebeldía.

A los Luchadores de Lear
¿Domar el agua
el fuego
el aire
los pájaros?
¿Domar los pasos
el refugio de la verdad
el tiempo cansado
y fresco
de quienes honran
lenguajes del alba?
¿Domar la calle
y el atajo
de la lucha
que es lluvia
en el páramo?
¿Domar la esencia
desatada,
inefable
de la conciencia,
ese puente mentor
del porvenir
sin fragilidades
de la miseria?
¿Domar los sorbos
que esquivan
vértigos de dudas
y ahorcan
resumideros del poder?
El verso y el reverso
legible y oculto
de lo digno
corta el itinerario
del despojo
y abre de par en par
el legado
de Los Indomables.
Las Buscamos

A Johana Chacón y Soledad Olivera*

Con el anillo de luz
que ronda a la luna
uniendo a quienes
desmontan miedos
y el respaldo azul
de la montaña horizonte
que despeja olvidos
escribiendo lo preciso
sin la tregua
que silencia, retrasa,
confunde, oculta, mezquina
las Buscamos.
Con el nuevo verde
aromando tardes,
esas trincheras donde se extingue
lo nefasto de la nada
y se ampara la verdad,
con los cristalinos despertares
de pájaros, sentidos y quehaceres
denunciando complicidades con lo absoluto
las Buscamos.
Con la firmeza de su pueblo
que se vuelve mayúsculo mapa
y la compañía
que sustenta lo fraterno
de viernes a viernes
desde la Escuela
vertiente de esperanzas
sumando flechas de intentos
que hieren de muerte a la indiferencia,
con los pasos desplegados
por sus rostros estandartes
que vocean la urgencia de Encontrarlas
las Buscamos,
encaramados a los vientos
rabdomantes de sus vidas
y por otras vidas
las Buscamos.

*Desaparecidas el 04-09-12 y el 18-11-11 en Tres de Mayo, Lavalle, Mendoza, Argentina.

Normalistas Mexicanos

Por cada silla vacía
aguardamos de pie
con el paso de las marchas
condensadas en un pacto
que propague el valor.
Embravecido México
busca en el
“¡Ahora, ahora
se hace indispensable
presentación con vida
y castigo a los culpables!”
Nosotros
debemos azuzar sus llamas
sin displicencia.
El mundo debe soltar
el grito:
¿Alguien ha visto
a los Cuarenta y Tres
Normalistas de Ayotzinapa?
Que un chispazo fraternal
ligue el prólogo
de páginas sin fronteras
vedar
“¡Vivos los llevaron
Vivos los queremos!”

Fuente

- Archivo de la Revista Cultural Latinoamericana (Guturalmente hablando) “El Viento”

- www.revistaculturalelviento.blogspot.com.ar

- www.luisvilchezpoeta.blogspot.com.ar

- *1 Textos extraídos del libro “Las Hojas”. Compilación de Testimonios, notas, poemas, cuentos, crónicas varias, de escritores de la década del 60 y 70 que publicaron en la Editorial Papeles de Buenos Aires, Ediciones La Pluma y La Palabra dirigida por el poeta Roberto Santoro y escritores que han publicado en la Revista Cultural Latinoamericana (Guturalmente hablando) El Viento dirigida por la escritora Mónica Algarbe y el poeta Luis Vilchez. Libro número 12 de la colección “Libros de la Calle”. Año 2010.