29 de agosto de 2015

Luis Vilchez - Vicente Zito Lema, ese compañero poeta - Poesía Periodística (Parte 22)

 Podemos empezar por una invitación a nuestros lectores, el día viernes 3 de setiembre Zito Lema realizará un Conferencia “La palabra es un fuego eterno”. Presentación del libro "Trelew, una ardiente memoria". Es una potente antología de poemas sobre Trelew y sobre el espíritu de nuestra generación y también incluye testimonios y reflexiones de compañeros de entonces pero también de pensadores de estos. La cita es en el Micro cine de la unsl a las 20 hs. luego alli mismo en el Bufete comienza la peña, festejamos la alegría. Esto es en el marco del festejo de los 16 años de vida de la revista “El Viento” (más información en grupo abierto de Facebook XI Encuentro de arte y memoria). Toda una alegría podar contar con su presencia. Fundamental para seguir el camino, ya que uno sin referentes, creemos, no es nada. 


A batallar (Poema dedicado a Vicente Zito Lema) 

Porque yo doy batalla 
y digo basta a los que son tan tercos

y digo ingratos a los que se quejan
por el solo hecho de tener dinero

yo digo basta - siempre batallando
y les exijo señores que se vayan

que dejen de joder con tanta daga
que el hambre no se cura con discursos

que hay un país con gente que se muere
y no hay doctores que te curen la moral

cuando todo… todo todo… hambre y hombres
transcurre en días nuevos y años nuevos… siempre igual

y doy batalla -pues- soy testarudo
no quiero escuelas con maestros tristes

ni niños pobres que coman basura
ni blandos pájaros que vuelen sin rumbo

yo doy batalla porque soy tu hermano
porque soy tu sangre y soy tu aroma y soy tu pelo

y no nos queda otra cosa que darnos las manos
confraternizando pensamientos nuevos

la paz se logra si no existen guerras
la guerra es cruda -cruel- maldita guerra

necesitamos un mundo con sueños
un hombre de agua y una mujer de barro

madre de las madres la bendita tierra
que contaminan sin piedad los tercos

los tantos - tantos - millonarios pobres
los desperdicios de algun nacimiento

yo canto árboles - cerros y montañas
mares eternos - lagos - madreselvas

canto y denuncio y les digo: ¡basta!
les doy batalla con una palabra

busquemos todos un futuro prospero
un buenos días con un lecho tibio

¡tanta avaricia nos hace más daño
tanta injusticia - tanto desengaño!

corazón roto - terco caminante
busca poetas que te den sus manos

canta canciones de tus propios pagos
nace y construye panes y trabajo

¡vamos - te invito a darnos una tregua!
a coexistir batallando a los impíos

a construir siempre desde la práctica
la resistencia a un mundo tan frió

a batallar soñando el porvenir
cerrando el ojo fresco al terco desamor

a ser más hombres - combatiendo el hambre
soñar palabras que tengan futuro

no nos quedemos 
¡no! - no nos quedemos

Poema extraído del libro "Poemas de amor para una olla vacía", Ediciones Madera y Verso, Luis Vilchez, año 2008


Primer programa de Epocas, Vicente Zito Lema conversa con el dramaturgo, siquiatra y militante Alfredo Grande.
youtube.com



Quienes en Juana Koslay nacemos Vientos desde hace ya 16 años, luego de admirar y gozar de su obra literaria y de su coherencia en la vida con tantos gestos de amor para la gente, conocimos por fin a Vicente. En el año 2010 presentamos el libro Las Hojas, número 12 de la Colección Libros De La Calle, Compilación de Testimonios, notas, poemas, cuentos, crónicas varias, de escritores de la década del 60 y 70 que publicaron en la Editorial Papeles de Buenos Aires, Ediciones La Pluma y La Palabra dirigida por el poeta Roberto Santoro y escritores que han publicado en la Revista Cultural Latinoamericana (Guturalmente hablando) El Viento dirigida por la escritora Mónica Algarbe y quien les escribe. En la contratapa del libro el escribe en un texto que titulo” Los fuegos no se apagan”: 

Cuánto hemos debatido con los compañeros sobre la poesía, el arte, la revolución y la belleza. 

Por entonces éramos muy jóvenes, creíamos que los amigos serían eternos y la muerte apenas una piedra arrojada al vacío.

Nuestros escritos del pasado, y otros escritos del presente, porque los fuegos y las criaturas humanas se renuevan, así como la experiencia renueva la conciencia, pueden verse entonces como registros de una obstinación histórica, ya que muchos de los grandes sueños siguen sin concretarse, y pesa en nuestras espaldas el cuerpo de los caídos

Fue discípulo del creador de la escuela de psicología social, Enrique Pichon-Rivière. Junto con las Madres de Plaza de Mayo funda en 2000 la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, de la cual fue rector hasta 2003. 

Su poesía aborda temas de la problemática social incluyendo relatos, crónicas, datos de episodios políticos. Un lenguaje despojado y veraz refleja la clara intencionalidad de comunicación directa con el lector. Ferviente hincha del club de fútbol Racing Club de Avellaneda (destinado a sufrir).

Obra de Vicente Zito Lema

Hay gente que es artista sin tener conciencia de serlo. Entonces sueña como artista, vive su arte y su vida es un arte. Es gente que anda por ahí, sin pensar en la tierra ni en el cielo y que actúa en armonía con algo que la sociedad no quiere que exista y por ello se confabula para abortarlo, o destruirlo. Es una armonía que se establece con lo desconocido, por lo perverso, con lo reprimido, con la ansiedad de lo divino y con el deseo de matar, que es igualmente necesario. Esa armonía los hace artistas, y no tienen conciencia de serlo. Si tuvieran conciencia, quizás todos los prejuicios que existen sobre el significado que socialmente tiene “ser artista” harían que su acción vital se desvirtuara. Son inocentes. ¿Los hay? Sí, los he encontrado. Están en los loqueros, a veces debajo del agua, o en un bodegón. Me topé con una artista en Neuquén, parecía una piedra de oro tirada en la montaña. Hablando horas y horas con esa vieja mapuche supe que ella era la vida y era el arte. Me dijo que antes de hablar conmigo iba a soñar conmigo, que en el sueño descubriría si yo era o no una persona de confianza. Tuve la suerte que al otro día me hablara y pude entender la lengua del viento. Ella encarnaba todo lo que yo había puesto en la utopía del arte. Ella era la poesía, mientras tomábamos mate, me acariciaba la mano y escuchábamos al viento. 

Cuando esos auténticos artistas toman conciencia de lo que son, racionalizando lo que son, esa conciencia los “ensucia” y dejan de ser lo que eran en el mismo momento en que lo descubren. El espejo se rompe en mil pedazos. 

Hay también gente que tienen conciencia de lo que es el arte, a partir de la reflexión sobre lo que están creando. Y aquí surge otra vez la división. 

Están quienes actúan de artistas, impostan de artistas y a partir de la cristalización de la pose y del rol pervierten y depravan el verdadero sentir del artista. Cuanto más crece el reconocimiento social más pronto se convierten en la máscara, en la payasada de aquello que, como hombres, alguna vez fueron. 

Hay otros, los hay, los hay, que sufren con el peso de esa conciencia y pese a todo intentan mantenerse limpios, lo limpio que se puede ser en la gran cloaca. La pregunta que se hace esa clase de artistas es: ¿Estoy vivo o estoy muerto? 

Yo creo que se responden, con vómitos y balbuceos. Creo que el artista de esta raza sabe que está muerto, condenadamente muerto, y tiene miedo de estar muerto y por eso hace arte. Para escapar de su muerte. 

El espejo roto

1.

Al erguir sobre una misma montaña los fantasmas del exilio y de la muerte, los antiguos griegos dieron cuenta de una refinada crueldad. Más todavía, de su devota visión teatral de la criatura humana, movida sin pausas, al antojo del viento del destino. Que el condenado optara entre el naufragio de su alma en la lejanía no buscada, y como tal irredenta, o la entrega del cuerpo al tan ávido como demoledor pico de las aves de carroña. 

2.

Conocí el exilio, doy fe que el alma en su dolor se estremece, y su música es un violín de lata bajo un cielo siempre en nieblas que decae. Soy testigo: el cuerpo se aleja del alma, a quien diera refugio, y vaga en una soledad sin tiempo ni huellas. 
La única estrategia del sobreviviente es el delirio continuo de reconstruir el paraíso perdido. La sed nunca saciada es una llaga. A ese madero en llamas me aferré con uñas y dientes. Viví para contarlo. Mis palabras son las marcas de una pobre hazaña. 

3.

El escenario donde prosigo es un país del confín en ruinas. Tierras bajo las aguas, agónicas, cada vez más turbias... 
Materia que abunda: el excremento. 
Olor que persiste: vómitos del desamparo. 
Color que reina: amarillo de la peste y el marrón piel de ratas del engaño, aún a coro. Ciénaga. Piélagos...
Estado de ánimo: sobrecogido ante el horror de estos días. He visto como la muerte devora las últimas carnes del hambriento. (¡Oh, niños, esos ojos...!)
¿Cómo estamos por casa? Aterido en la lluvia. Extenuado. La lluvia es un acero que me golpea en la nuca.
Lo denuncio: ¡Me han robado el delirio de mi paraíso perdido! 
¿La impunidad es anterior a la conciencia, o es el fruto venenoso y postrero de quien subido al cadáver ajeno se siente impune?
No más preguntas ante la eternidad: los muertos están solos y desnudos.
Apenas besaré una sombra...

4.

¿Podemos hablar de un cristal que estalla en nuestras manos? 
¿Qué fue de la verdad amorosa en esos labios dulces que no podían mentir porque los hijos perdidos en el tiempo más amargo eran los ojos y los oídos y la alegría del cielo sin mácula que se quiso construir sobre la tierra, sin mácula... 
Yo escucho ahora de esos mismos labios la realidad fingida, opaca... O peor todavía: el grito oscuro, sin misericordia, que profana un gran sueño, sin misericordia...
¿Dónde está la armonía de aquella voz creída como luz en las orillas...?
¿Habrá que proteger la historia con usuras del alma, aunque aquella voz creída no brille más...?

5. 

Esas hojas, como un primor de adioses cruzan el aire. Y después, sentado frente a la ventana que da al pequeño jardín que abunda en sombras, pero no agota el verdor de las plantas que te dejó tu madre, fijas la atención en los gatos que ronronean sobre la mesa, y tu escuchas, como si fueran palabras del amado Nietszche, o del amado Artaud; allí, en ese instante, tan frágil que hiere, como un rocío, te abres al recuerdo de amargas sentencias: 
"Hacéte amigo del juez"...
"Del árbol caído buena es la leña"...
La saña de lo real es tan vulgar que te duele sin consuelo...
Nunca saciado, insistes en tu manía en preguntar a viva voz lo que de antaño supiste en secreto...
¿Por qué aquellos que te abrazaron junto a las fogatas, en la inhóspita mar que acechaba en sus bajeles, disputan hoy a boca de perro quién te causa la mejor herida...?
¿Ha sido la inocencia la cuna de tus pecados?
¿O sólo fue la arrogancia del poeta que abre todas las puertas convencido – locamente convencido – que desde los escondrijos de la verdad asoma en puntas de pies la belleza...
¿Es esa belleza sin tapujos... es esa verdad como la rosa revolcada en el chiquero lo que te aterra...?
Y a la hora de rendir cuentas, qué me dices de tu alma: ¿habrás cuidado las plantas de tu madre lo suficiente...?

6. 

Hay lenguas de lo perverso; hay silencios sumisos, susurros sinuosos, y medio tonos eficaces como dagas...

El barco había encallado y el espejo estaba roto para mí; ya no tendría dónde mirar para encontrar las sombras de mi paraíso perdido... La historia tocaba fin.

Así navegaba yo los ríos de mis sentimientos en estos días en que volví a los Países Bajos de mi exilio. (Veinte años después; no es nada, me dije, entre músicas de infancia, sólo los amores, las heridas...)

Otra vez los canales en círculos de Amsterdam y sus aguas ateridas para el chapoteo de los patos de pecho azul; otra vez los bares marrones de inauditas maderas y tufo de cerveza; y las cien ferias de quesos y pescados que se comen crudos con cebolla. Otra vez las cien lenguas cruzadas con beatífica armonía en el delirio de Central Station o bajo la fina lluvia en el Nieuwmarkt. (a pocos pasos mi hija Aimée, la que nació en la Calle del Arbol, pinta y siente que la belleza del mundo se inicia en ese día, y vende helados en Toffani y gana para su comida). Otra vez mis diálogos secretos con las muchachas eternas de Vermeer en el Rijksmuseum, o mis secretos poemas para las muchachas desnudas en las vidrieras sin flores del barrio rojo; otra vez los pobres sin misterio para la pobreza, que comen papas y huelen a papas en la casa de Van Gogh...
Todo parecía igual. Nada era igual. Mi alma no sonaba junto a las campanadas del Oude Kerk. 

Ya no me perseguía la muerte con la cuchilla de la dictadura. El nuevo enemigo era sutil en su crueldad y como una sombra profunda se metía en mi cama por la noche y hasta en mis sueños de la vigilia. Era una tristeza envuelta en sábanas de hielo. Una sensación horrible, por áspera y opaca, que perforaba los labios hasta inundar de aire amargo la garganta. Era la derrota de una ilusión, un paraíso perdido que se deshacía sin deseo como migas de pan entre las aguas altas.

7.

Me desperté con el cansancio que nos deja haber vivido un sueño profundo. Sin dejar la cama escribí el poema del sueño, lo necesitaba para calmar la angustia de un conocimiento: pronto sería una sombra más persiguiendo la vida, en reclamo del desprecio de una ilusión.

Días más tarde estaba vestido de negro sobre el escenario de la biblioteca de Rótterdam. Leí mis poemas de antes y de ahora frente a mis viejos compañeros del exilio, los que habían echado raíces en las tierras exultantes de lirios de los Países Bajos, y sentí el desgarro por mi hija que se quedaba allí, buscando la belleza, pero también tuve una percepción profunda que me calmó: debía volver a mis tierras inundadas, ahogadas en el saqueo, aunque estuviera roto, sin reparo, el espejo de aquellas mujeres dolientes donde yo me había mirado en anhelo de la verdad. Sabiendo también que aunque ya no me devolvieran la imagen de esa verdad, seguiría amando el relato de sus años inocentes. 
Los muertos no tienen dueños. Apenas soledad en el cementerio de la memoria, me dije, y pensé en Rodolfo y en su carta, antes que lo secuestraran, contándonos la muerte de su hija Victoria.

Al día siguiente tomé el avión a Buenos Aires. Mi hija Aimée me despidió en el aeropuerto de Schiphol. Una foto amarillenta de cuando era muy pequeña y yo la sostenía en brazos, la había convertido en el centro de un cuadro que resplandecía en la armonía de sus dorados. Fue su presencia que arrimó a mi alma con delicadeza y dijo: los veré en el verano. Sus palabras tuvieron el mismo aire que estremece las cañas de bambú.

8.

La tormenta que sacudió el avión no perturbó mi sueño.
Bajé medio dormido. Había llovido en Buenos Aires y una neblina de plata hacía flotar los árboles en el camino a casa.
Escribí con letra temblorosa por la impaciencia en el dorso de mi pasaje: 
¿Sabían los antiguos griegos que entre las sombras del exilio nacen ramilletes de luz...?
¿Sabía yo que desde el estupor ante la vida la inocencia nos inicia en la precaria felicidad humana?
¿Habrá que tener piadoso olvido por el que nos hiere, cuando no tiene conciencia que nos hirió...?
¿Desde los árboles del paraíso perdido, quién me habló del corazón desnudo...?

9.

Rodeado de sombras, ante el anuncio de mi propia sombra que me persigue, admito que menguan mis deseos para construir otra vez el paraíso perdido. Y sin embargo anoche en un sueño, una niña se plantó frente a la mesa donde escribo. No tenía carnes, solo huesos, mendrugos de huesos. Me tomó de la mano y me introdujo en una caverna. Los perros mastines se abalanzaron sobre nosotros, sentí que me desgarraban. En mi desesperación subí a la niña sobre mi espalda. Di un último aliento a mi cuerpo ya torpe y maltratado en las derrotas, y me animé a mirar la frágil luz que titilaba en el fondo de la caverna. Los perros se quedaron con algo más de mi cuerpo, pero igual caminé hacia la estrella. Sentí que la niña se reía.

Buenos Aires / Amsterdam. Mayo de 2001

Fuente 

- Revista Cerdos & Peces (Extraído de la edición de agosto de 1990) 
- Blog: www.revistaculturalelviento.blogspot.com
- Libro Belleza en la Barricada, Antología poética 1971-2007. Ediciones ryr

21 de agosto de 2015

Por Luis Vilchez - Ángel Juan Morales, poeta y decidor patagónico, Huerquén de la nación Mapuche - Poesía Periodística (Parte 21)

Juan nació en Trahun Cura provincia de Neuquén (según me contó él mismo). Conocimos a Morales en un recital que compartimos con el músico popular Walter Cuevas y la murga Agarrate que llegamos, de Cinco Saltos, Río Negro. Su poesía conmovió el corazón de tod@s los que presenciábamos con alegría tan bello paisaje literario en la Universidad del Aconcagua.

Poema dedicado a Juan Morales




51) Voces que brincan

Se escuchan las voces que brincan
Voces de Aimara, Colla, Lupacas, Paicases y otras tantas más
La alta meseta del Lago Titicaca en el alto Perú y en Bolivia le cantan al invierno que ha nacido, le cantan al sol, le cantan a la Pachamama
Se escuchan las voces que brincan
Voces enojadas con sus gobernantes Voces enojadas con el “Norte-Miedo” Voces que no tienen gas, porque se lo robaron Voces que no tienen tierra, porque se la usurparon Voces que cosechan quina, coca, maíz y cebada Voces que subsisten pastoreando la llama y la alpaca y pescan la esperanza del río Titicaca
Voces del metal, de la cerámica, el tejido y de la cestería
Dicen que son como un millón o más las voces que reclaman
Las voces que veneran y que aman
Dicen que alguna vez vendrá el amor y les dará un abrazo
Dicen que vendrá la memoria y los alimentadores de la amnesia de los pueblos dormirán eternamente entre barrotes
Y en este invierno del dos mil cuatro que inventaron los cristianos el poema los protege de tanto dolor porque sabe que la luna es una flor

Texto extraído del libro “Una filantropía del amor”, Ediciones Libros de la Calle, año 2003, Luis Vilchez 

Juan nació en Trahun Cura provincia de Neuquén (según me contó él mismo). Conocimos a Morales en un recital que compartimos con el músico popular Walter Cuevas y la murga Agarrate que llegamos, de Cinco Saltos, Río Negro. Su poesía conmovió el corazón de tod@s los que presenciábamos con alegría tan bello paisaje literario en la Universidad del Aconcagua, era el año 2013 y los poetas de “El Viento” trashumábamos el país buscando abrazos. Convidamos su poesía comprometida con la vida y sus raíces. 

Solo digo Mis Razones

No crean que soy mañoso
porque digo mis razones
las tengo desde chiquillo
por haber sido explotado
por los que rezan sermones

Empecé a limpiar canales
sin ser del alto de la pala
forme fila sin saber
eslabone humillación
se de los callos de niño
y a pata dar tropezones

No se congela el sudor
del pobre que no descansa
gira el cubito en el whisky
del que tan poco le paga
de chicos jugaban juntos
ahora él es de otra clase

El frío es para todos
pero más para el descalzo
los dos tienen corazón
pero el de uno es sin alma
la sangre de uno en la estufa
la del otro madrugando

Veo cesante en el día
en las noches y en el alba
como será lo que he visto
que me estoy acostumbrando
a ver a tanto maltratado

por ahí en mi divagar
no regateo esperanza
de sentirme otra vez niño
con mis tíos en el campo
montando un caballo de palo
y laceando un tero guacho

Tomando leche tibiecita
recién sacada de la vaca
haciendo torta de rescoldo
o pan casero amasado

Quisiera verlo otra vez
comiendo ñaco hecho pavo
talvez no me lo permitan
no tengo derecho acaso.

Apenas Si Solo Soy 

A penas si solo soy 
aquel que no quiso quedarse
en el andén sin futuro
esperando el tren que pase 

Decía nadie me manda 
en mi mente sin razón
y casi sin darme cuenta 
subí al último vagón 

La verdad que fue difícil 
ya no sabía que hacer 
me estaba ocurriendo a mi 
no lo podía comprender 

Había pasado mi niñez 
alejado de mis padres 
con unos tíos muy buenos
pero eso no hay quien lo iguale 
De los ocho para nueve 
fueron un día a buscarme 
fue un trámite nomas
si de nuevo me prestaron

Y fui cambiado de manos 
como empleado en negro 
si no fuera que hay testigo
les diría no me creo 

Esa intemperie del alma 
un tiempo fue compañera 
al preguntarme sin ver 
me hizo cambiar la mollera 

Deje el trago los cigarros 
las mujeres y el juego 
bueno una me apialo
por eso dos hijos tengo 

Que curanderos y médicos
en alcohólicos anónimos 
padrinos internación 
con psiquiatras y psicólogos 

Pero nada de eso anda 
si no puedes encontrar 
esa energía vital
que te pueda transformar 

Entender que está en el karma 
o lo que llaman destino
yo lo conseguí hasta hoy 
a que lo intente los convido.

Cantun de un alerce

Soy una enorme conífera
De hasta sesenta metros
Y hubo casos que llegamos
A cuatro metros de diámetro.

Fui creciendo despacio
A un milímetro por año
Puede pasar una vida
Del hombre para notar
Que engorde un poquitito
En todo su trajinar

Dicen que soy el segundo
Más longevo en el mundo
Miren si yo no sabré
Del acervo lo profundo

Del mapuche presencié
A tantas generaciones
De cuando ellos eran libres
De soñar sus ilusiones.

Pero llego el Winca un día
Y le arrebato sus costumbres
Lo esclavizó y obligo
A ser de su servidumbre

Pisoteándole el honor
A cambio de una lumbre
Que indicaba con la espada
Por entremedio de las nubes.

Le indicaban un dios
Que no era Futa Chao
Le mostraban estampitas
De un winca blanco con barba.

Le hablaban de María
Y de un espíritu santo
De que el indio era un salvaje
Un bruto y un ignorante.

Que tenían que bautizarlo
Por pecador y sin alma
Que no tenía sentimientos
Sin derecho a la palabra.
Yo vi todas esas cosas
Durante quinientos años
Pero también vi de a poco
Producirse muchos cambios.

Les pusieron sus propias leyes
Para que el no reclame
Pero por lo que se ve
Están hechas para el blanco.

Porque si hacen un piquete
O una huelga por salario
Lo llaman a conciliación
Porque tienen sindicato.

Pero si lo hace un mapuche
Lo acusan de terrorista
Que atenta contra el estado
Lo llevan a un psicólogo
Y un cura que les hable
Le cuentan de Ceferino
Del Papa y el Vaticano
Mientras los pozos petroleros
Se van metiendo en su campo
Les contaminan la tierra
El aire pastos el agua
Y en un pueblo que era sano
Se multiplica el cáncer.

Les hablo desde la experiencia
Que me han dado los años
A los peñis referentes
Les digo que no se engañen
Los están subliminando
A que peleen entre hermanos
Escúchense y analicen
Vayan de a poco formando
Las ideas que construyan
A una lucha consensuada
Sino andarán dispersos
Cada uno por su lado
Y no lograran la fuerza
Que esté presente reclama.

El trahilonco y la Pilun Challa
Un trahilonco mapuche
Y una pilun challa
Que hereda mi ñuque
Cuando se casa.
Corría el año treinta
Cuando esto pasa
De su madre mapuche
Que se lo saca.

De allí traen el acervo
Y la herrumbre
del newen más puro
de sus costumbres.
Durante toda su vida
Ella las guarda
A estas prendas queridas
Que la consagran.

Como la historia viva
De esta parte
De la vida de un pueblo
Originario.
Que de a poco se mezcla
Ya con el blanco
Las cuido con un celo
Exagerado.

En la ruca en el pueblo
En la invernada
En los cargueros y riales
En la veranada.
Tortas fritas sopones
Y sopaipìllas
Piñones con arena
Que maravilla.

Sopa de color, pancutras
Recado de trigo
Un puchero de charqui
Con harinita
Refregada a mano
Que cosa linda.

El trahilonco y la Pilun Challa

Un trahilonco mapuche
Y una pilun challa
Que hereda mi ñuque
Cuando se casa.
Corría el año treinta
Cuando esto pasa
De su madre mapuche
Que se lo saca.

De allí traen el acervo
Y la herrumbre
del newen más puro
de sus costumbres.
Durante toda su vida
Ella las guarda
A estas prendas queridas
Que la consagran.

Como la historia viva
De esta parte
De la vida de un pueblo
Originario.
Que de a poco se mezcla
Ya con el blanco
Las cuido con un celo
Exagerado.

En la ruca en el pueblo
En la invernada
En los cargueros y riales
En la veranada.
Tortas fritas sopones
Y sopaipìllas
Piñones con arena
Qué maravilla.

Sopa de color, pancutras
Recado de trigo
Un puchero de charqui
Con harinita
Refregada a mano
Que cosa linda

Buscando Luces de Olvido

Supieran como he llorado
En silencio por ser niño;
Que van a saber los grandes
Si un Weñi quiere a su niño.

Adiós mi yegua petisa
Adiós mi pago querido
Que podía hacer un chico
Si lo tenían decidido.

Yo sé que otros han pasado
Aquello que yo he vivido;
Ese atardecer se hizo noche
Y oscureció dentro mío.

De chico le hable al desierto
Dialogue con las arenas
Entre nostalgias y recuerdos
Hoy se entrelazan mis penas.

Ojala que algún día
Escuchen los trancurinos
Las coplas de este paisano
Recorriendo esos caminos.

Y así me fui pueblo adentro
buscando luces y olvido
que nunca podrán borrar
mi origen de campesino.

El pancho me dijo un día

El pancho me dijo un día
Esto que estás viendo aquí.
Fue mapu de mis abuelos
Hoy no hay nada para mí.

Nos lo fue quitando el winca
Ya vis no tengo ni seña
Aquí estoy con don Gilberto
De peón y picando leña.

Contá cuando seas grande
Y no vayas a mentir,
Decí en el estado que quedo
La familia Caripil.

Centenaria era la ñaña
Se apellidaba Huenten
Me dio su teta nodriza
Canturreando a Ngenechen.

El trajinaba en el patio
La Isabel fue compañía
De Orosmira Figueroa
Madre, amiga, hermana y tía.

Ya transcurrió medio siglo
De aquel pasaje de niño
Hoy cumplo con la promesa
De nombrarlos con cariño.

Desde entonces me di cuenta
De la tremenda injusticia
Como a tu gente, mi peñi
Se lo trata con malicia.

Me pediste que no mienta
La promesa he de cumplir
A tu año nuevo mapuche
Lo han dejado sin Abril.

Soy hijo de arriero andino

El camino y la nostalgia
son amigos del arriero;
siempre estuvieron con él
desde el fondo de su tiempo.

El …dale, toza, adelante!,
un flor de azote a una yegua,
el cañadón, un repecho…
así van pasando leguas.

Las penas y las injusticias
de a poco se las metieron;
porque siempre fuiste libre
como fueron tus ancestros.

Los que han alambrado los pasos
no pueden cortar el viento;
la transhumancia es el aire, 
suspiros de los abuelos.

Con el pretexto del turismo
harto mal te están haciendo;
si mandan un par de inútiles
que no conocen ni un freno.

A veces te ves contento…
la procesión va por dentro;
pero sigues en el arreo
porque sos bien altanero.

Riendas atentas al peligro, 
perro, flete, buen apero,
las rodilleras, el lazo, 
el poncho y un par de cueros.

Un pucho junto al fogón,
mateando y comiendo queso;
estás meditando, cuando
un zorro asustó al silencio.

Ya nada será igual
en el Ande y sus faldeos,
en la invernáa o en los llanos,
si eliminan los arreos.

Al Cantor Con Fundamento

Vaya mi simple homenaje 
al sufrido cantor surero 
que en valle, montañas, esteros 
va con su rol protagónico
mostrando lo patagónico
contra viento y marea
y aunque el de afuera no crea
pongo al tiempo de testigo;
a veces el peor enemigo
esta en nuestra propia tierra.
Los que canta chacarera
Tienen aplausos comprados;
Vos no, como sos porfiado
Seguís a Don Abelardo
Que como una flor de cardo
Se mantiene florecida.
Aunque se apagó su vida
Ustedes siguen bregando;
El con sus perros cazando
Los mira desde allá arriba.

El canto del hombre sureño
Es de cascadas y arroyos,
Como si fueran cogollos
A los silencios yo canto;
Por eso lo admiro tanto.
Puede cantar mal o bien
La milonga del caldén,
Polcas, valses, rancheritas…
Todo lo que el sur palpita
Él lo sabrá defender.

No crean que porque es del sur
Cantara todo sureño;
En su bagaje de empeño
También soltara el rollo
Porque ante todo es criollo
Pero con un fundamento;
Que lo que le da sustento
Fuerza, estirpe y prestancia
Es el sufrir la distancia
De los que mandan pa”adentro.

Vayan mis versos sencillos,
Sufrido cantor surero;
Tu variado cancionero
Sabe de la convicción
De no dejar un rincón
De este sur ultrajado
Que tú no hayas mostrado
Recorriendo cielo y huella;
Son testigos las estrellas
De lo que te has esforzado.

No ha de ser lo injusto eterno;
En cada ruta hay un fin
Ushuaia es el confín 
Donde hace nido el invierno
Luego lo hielos eternos,
Patrimonio universal.
Si el hombre supiera cuidar
Lo que este cantor reclama
Estaría el pájaro en la rama
Dispuesto para volar.

DESDE TRANCURA A ROMERO

El invierno ha sido helador,
Del pasto comienza a faltar;
Antes del final de Octubre
Las chivitas empiezan a puntear.

Mientras unos alistan las chiguas,
Los cargueros tenemos que errar,
Alistar la cayana y los vicios…
Nos apura ir a veranear.

Salimos temprano de Trahuncura
Pidiendo al señor bendición
Y tratando de llegar a Quintuco
Antes que empiece a cerrar la oración.

Hay que amanecer rondando
Y que el fuego no deje de arder;
Es preciso ahuyentar a los zorros
Que a las crías se quieren comer.

La pucha, que mala suerte…!
Que justito al salir de Quintuco
La mejor de las lecheras
Se nos hundió en un menuco.

Al mallin de la culebra
Llegamos harto cansados,
Sin comer ni tomar agua,
Porque esta todo alambrado.

Para bandear en el Agrio
La pucha hay que hacer de aguante!
Para nadar en la correntada
Con los chivos por delante.

Desde el pozo del Gualicho
Cruzamos a Mollon Cura;
Allí pasamos varios días
Cerquita de la veranáa.

En Collico la picada
Por poco nos mata un toro;
No por falta de cuidado
El gato se comió el loro.

Que el criancero sufrido,
Eso naiden lo puede negar;
Y cuando quiere vender un chivito
Bien pocaso le quieren pagar.

Hermosa vegas de Codihue,
de Cerro Bayo también,
la más linda veranada
del centro de mi Neuquén.

Buscando Luces de Olvido 

Supieran como he llorado
En silencio por ser niño;
Que van a saber los grandes
Si un Weñi quiere a su niño.

Adiós mi yegua petisa
Adiós mi pago querido
Que podía hacer un chico
Si lo tenían decidido.

Yo se que otros han pasado
Aquello que yo he vivido;
Ese atardecer se hizo noche
Y oscureció dentro mío.

De chico le hable al desierto
Dialogue con las arenas
Entre nostalgias y recuerdos
Hoy se entrelazan mis penas.

Ojala que algún día
Escuchen los trancurinos
Las coplas de este paisano
Recorriendo esos caminos.

Y asi me fui pueblo adentro
buscando luces y olvido
que nunca podrán borrar
me origen de campesino.

Desde Los Cerros del Sur 

Desde los cerros del sur
Del otro lado de la balsa,
Para el lado que uno mire
De mirar nunca se cansa.

El caminito que sube,
Los cañadones que bajan,
En las jarillas se nota
Que ha pasao un piño de cabras.

Las raíces y las piedras
Suelen blanquear en las faldas
Cuando el viento y las lluvias
Con sus garras las escarban.

Neuquén y Limay que vienen
Desde lejos pa juntarse,
A enseñarle al Negro
Canciones de la montaña.

El Curru, que componiendo, 
Forma letras en su cauce,
Se las canta a los puesteros
Por entremedio de los sauces.

Cerros y campos se alegran
Cuando llega la mañana
A la tarde se entristecen…
Pal puesto se van las cabras.

Anocheció en la Confluencia,
Chacras y montes dormidos;
No así los ríos que cuidan
Silencios de tiempos idos.

Yo Como Las Palomas 

Yo soy como las palomas 
que alimento en las mañanas 
un cernícalo me engaña 
porque aun el sol no asoma 

A un gorrión bien mansito
un día me lo cazo
a otro una gata llevo 
su piar escucho clarito 

Una calandria donosa 
suele cantar sobre un nido 
que mi hijo me a traído
de algún lugar de Mendoza 

Hace un tiempo un benteveo 
lo hizo con gran criterio 
no logro ponerme serio 
al decirme bicho feo 

A veces se escucha raro 
de los de acá no es igual 
cuando afuera hay temporal 
el valle brinda reparo

Si anda algún perro guacho
seguro viene a mi puerta 
yo pa darle estoy alerta 
porque he comido de los tachos

Pero téngalo presente 
ahora y cuando me muera 
que si dar es mi bandera 
no es para ser obsecuente.
Un Día Llego El Silencio

Un día llego el silencio 
pa acompañarme nomas 
desde entonces andamos juntos
buscando la identidad 

Él supo darme la pausa 
necesaria en el andar
que debe tener el hombre
para poder escuchar

El silencio tiene tiempo 
de distinta densidad 
lo mismo los contenidos 
nunca van a ser iguales 

si vas montando en el campo 
o montando al aclarar
cuando desvira un tiempo
pa asujetar el pigual

a veces junto a tu perro 
pues se entienden al mirar 
o el ruano cuando bufa
reclamándote el morral 

Ten cuidado si el silencio 
es celoso en la amistad 
pues si llega alguna prienda 
te puede perjudicar

Si son medidos y adrede 
son buenos para amar 
pero si se hacen largos 
es porque algo anda mal 

Antes de que sea tarde 
apure en reflexionar 
no importa que es primero 
lo grande s considerar. 

Mi Terruño Amado

Nunca vi un otoño 
tan anacarado 
como vi en el valle 
al mirar los álamos 

Nunca vi otras hojas 
cuando iban volando 
esquivar adrede
el vuelo de un pájaro

Nunca vi a mis ríos 
en un día tan claro
que aunque es otoño
huyan perfumados

Si vi en tus ojos
candor de esmeraldas
al leer mis versos 
mujercita amada 

Azules arrullos
de cisnes y patos 
gorjeos que pueblan 
la confluencia alada 

Es en Rio Negro 
En el Alto Valle
Lugar Cipolletti
Mi terruño amado.

Algún día cuando escampe

Una tarde inocente del mes de noviembre
En la que tres chicas van a caminar
Por una avenida ancha en los aledaños
De la zona norte de nuestra ciudad.

Contentas y alegres naciendo a la vida
Pero alguien o algunos las pasó a arrancar
Dejando las ramas cortadas de cuajo
Y a tres flores menos en el rosedal.

Que hermosos recuerdos cuando tanta gente
Confiada y alegre salía a caminar
Hoy el pueblo honesto… no tiene reclamo
Porque está enferma, nuestra sociedad.

Nunca imaginamos que los olivillos
Se harían famosos a causa del mal
Porque hasta ese entonces anidaban trinos
O le daban sombra a algún marginal.

La muerte cabalga pero no hay justicia
En sus encargados brilla la maldad
No olviden que el pueblo es el gran jurado
Y que a los culpables los hará pagar.

Se fueron por siempre mis dulces vecinas
Que las masacraron es la realidad
Mientras los corruptos beben en su mesa
El champan rosado de la impunidad.
Que está pasando mi tierra

Que está pasando mi tierra
a pesar de tu grandeza
manifiestas en el tiempo
un mensaje de tristeza.

Hay desdén en tu mirada
muy raros cambios de vientos
turbio el espejo de la pampa
en las cumbres hay deshielo.

Lo grave es que tu silencio
guarda dolores profundos
que recién comprenderemos
cuando con fiebre estornudes.

Porque no tendrá el hombre
semillas de inteligencia
para sembrar el mañana
actuando hoy con prudencia.
Que soñaran horizontes
con pastizales en flor
y albergues bien seguros
para el niño y el mayor.

Hacer como el hombre antiguo
que cazaba avestruces y guanacos
por la pluma… alimentos
y cuero para quillangos
pero la ignorancia de hoy
no escucha las enseñanzas

Entonces en tu cumpleaños
te haremos una gran fiesta
con los volcanes de velas
para alumbrar a la orquesta.

Por tu grandeza de madre
soportando tanta ofensa
por esa inmensa bondad
te cantaremos mi tierra.

No crean que está dormida

La Patagonia distante
no crean que está dormida
los eternos atardeceres
nos muestran que está con vida.

Suele quedarse callada
pero sus vientos lastiman
se estremece y nos cobija
herida por los olvidos.

De los cerros de tus senos
mamo el indio el ser cobrizo
las inmensas rastrilladas
testigos de sus dominios.

Un marcado ocultar ismo
fomentaron los gobiernos
por donde los chupa sangre
robaron el oro negro.

Asilo de los nativos
que nacieron y murieron
a cruces balas y pestes
por defender este suelo.

A ti te van desangrando
los alambrados florecen
que coincidencia los ríos
y lagos, ya se los dieron.

Hablaron de civilización
los que fingían poblarte
de tanto cortar orejas
se olvidaron de escucharte.

Si ven algunas señales
de que luchar no fue en vano
tanto tiempo los mediocres
no podían estar al mando

Ojala que este sureño
hijo tuyo y la distancia
escuche medidas acordes
contigo y tu antigua raza.

El Diccionario

Estos versos que arrastró 
del canto mío
son parte de mis hermanos
el pobrerío

No me los contó nadie 
los llevo adentro 
porque he pasao la vida 
escuchando cuentos 

Me duele tanto 
verlos a mis paisanos
que no tengan a veces
nada a la mano

Si el rico roba siempre 
se lo escarcela biss
si es pobre… va preso 
que se las pela 

El diccionario del rico 
tiene alabanzas 
al del pobre le sacan
a la esperanza 

Si hay hambre en el cielo 
Que nadie se asombre 
seguro que está esperando 
A que lleguen pobres.

El viento cordilleranos 

Quien más que nosotros sabe 
del viento cordillerano
que se viene piñonero 
pa encajonarse en el valle 

Es como flecha silente 
Que avanza después de mayo
Matando sin compasión 
A los restos del verano

Los álamos son violines 
Los alambrados guitarras 
Llegan dos ríos, uno nace
Los tres le cantan al valle

Entre penumbras de niebla 
Se divisan los frutales 
Que luego el viento helado 
vuelve esas gotas cristales 

Si esta calmo algunos pájaros 
toman sol en los nogales 
caen las nueces tardías 
sobre el silencio en la chacra

Es templado en primavera
luego caliente y pesado 
suelen temblar las cosechas 
con el raleo soberano 

Cambiaran las estaciones 
como la luna en menguante
pero siempre volverá 
el viento cordillerano.

Valletana

Yo soy de mi pueblo un poeta sureño 
El ayer cipoleño me supo cobijar 
En mi alma gaucha retumba el sonido
Del campo querido que me vio mamar

Pero aquí la dueña de unos ojos negros
Su boca de almendra me logro atrapar 
Y con su dulzura de miel valletana 
Cría nuestros hijos en el manzanar 

Florece y el valle sueña en primavera
Candor de las niñas que madres serán
Jóvenes de estirpe plantin de colonos 
Labraran la tierra del valle frutal

Es plana cosecha y los grillos cantan
Al alba los obreros van a cosechar
La fruta que en camiones, ira camino al puerto
E busca del mundo que las va a disgustar

La luna plateada baña la confluencia 
El sol a los cerros los quiera abrazar 
La niebla se esfuma con el viento andino
El rocío a los frutos hace madurar

Vaya el homenaje de un simple paisano
Que a su manera le quiere mostrar 
A este oasis de la norpatagonia
Larga y angosta lengua vegetal.

(Letras con derecho reservado)

Fuente:
- Archivo de www.revistaculturalelviento.blogspot.com.ar